viernes, 24 de mayo de 2013

LA BICAPA LIPÍDICA


El marco estructural básico de la membrana plasmática es la bicapa de lípidos (o lipídica), dos capas confrontadas que están constituidas por tres tipos de moléculas de lípidos -fosfolípidos, colesterol y glucolípidos-. Los fosfolípidos, que contienen grupos o radicales fosfato, integran 75% de la membrana. En cantidades más pequeñas se halla el colesterol, un esteroide al que está unido un radical -OH (alcohol), así como diversos glucolípidos enlazados a grupos de hidratos de carbono (azúcares).



La disposición de la bicapa se mantiene porque los lípidos son moléculas amfipáticas, es decir, tienen partes de carácter polar y apolar. En los fosfolípidos la parte polar corresponde al fosfato, que es hidrófilo. Las partes no polares son dos caudas largas de ácido graso, formadas por cadenas hidrófobas de hidrocarburos. Debido a que hay afinidad entre iguales, en la bicapa las moléculas fosfolípidas orientan sus cabezas polares hacia afuera, es decir, uno de sus lados se proyecta hacia el entorno acuoso -citosol en la cara interna y líquido extracelular hacia la extena. Los ácidos grasos hidrófobos extienden sus caudas en ambas mitades de un punto de la bicapa hacia el centro de la membrana, con lo que conforman en la zona interna una región apolar e hidrófoba.


Los glucolípidos constituyen 5% de la membrana lipídica; sus grupos carbohidratos forman una cabeza polar, mientras que sus caudas de ácidos grasos carecen de polaridad. Se encuentran sólo en la capa de la membrana que comunica con la fase del líquido extracelular y, por ello, se dice que la bicapa es asimétrica; dicho en otras palabras, sus dos lados son diferentes. De la membrana plasmática, 20% restante de los lípidos está compuesto por moléculas de colesterol débilmente anfipáticas, las cuales se hallan interpuestas entre los otros lípidos de ambas capas. El diminuto grupo unido al radical -OH constituye la única región polar del colesterol y forma enlaces de hidrógeno con las cabezas polares de los fosfolípidos y los glucolípidos. Los anillos de esteroides rígidos y las caudas de hidrocarbono del colesterol, que no son de carácter polar, se hallan fijas entre las colas de ácido graso de los fosfolípidos y los glucolípidos.


De manera característica la membrana plasmática tiene más colesterol que la membrana de los organelos.

EL GRAN LABERINTO DEL MUNDO HUMANO



CONTEXTO HISTÓRICO
  • Década de 1890, los experimentos de Ivan Pavlov con perros fundan la teoría del condicionamiento clásico.
  • 1920 John B. Watson realiza una serie de experimentos conductistas con humanos, como el "pequeño Albert".


Pese a ser considerado una de las figuras más destacadas de la psicología conductista en EEUU. Edward Tolman adoptó un enfoque muy distinto al de Thorndike y Watson. Estaba de acuerdo con la metodología básica del conductismo -según la cual la psicología solo puede estudiarse mediante experimentos científicos objetivos- pero también le atraían las ideas sobre procesos mentales como la percepción, la cognición y la motivación, con las que se había familiarizado al estudiar la psicología de la Gestalt en Alemania. Uniendo estos dos enfoques hasta entonces separados, desarrolló una nueva teoría sobre el papel del condicionamiento y concibió lo que llamó "conductismo propositivo", hoy día llamado conductismo cognitivo.



Tolman cuestionó la premisa básica del aprendizaje condicionado (que la conducta se aprende por una mera respuesta automática a un estímulo); creía que los animales pueden aprender sobre el mundo que les rodea sin el refuerzo de un premio, y aplicar luego ese conocimiento a la toma de decisiones. Diseñó experimentos con ratas en laberintos para estudiar el papel del refuerzo en el aprendizaje; comparando a un grupo al que se premiaba diariamente con comida por lograr salir del laberinto, con otro al que no se premiaba hasta pasados seis días y con otro premiado a los dos días, Tolman vio su teoría confirmada. Los grupos segundo y tercero cometieron menos errores al recorrer el laberinto al día siguiente de la recompensa, demostrando así que ya "conocían" el camino y lo habían aprendido antes de recibir el premio. Cuando entraron en juego los premios, las ratas pudieron utilizar el "mapa cognitivo" que habían construido para salir más deprisa.

"Hay más de un tipo de aprendizaje"
Edward Tolman 



APRENDIZAJE LATENTE

Tolman denominó "aprendizaje latente" al período de aprendizaje inicial de las ratas en el que no había un premio inmediato. Defendía que en el transcurso de su vida cotidiana todos los animales, incluidos los humanos, construyen un mapa cognitivo del mundo que les rodea -el "laberinto construido por Dios"-, mapa que utilizan para situar objetivos específicos. Y ponía el ejemplo de cómo aprendemos la ubicación de diversos hitos en nuestros recorridos diarios, pero solo nos percatamos de lo que hemos aprendido si necesitamos encontrar un lugar concreto en la ruta. Experimentos posteriores mostraron que las ratas adquirían un cierto sentido de la localización, y no se limitaban a aprender los giros necesarios para llegar a un lugar determinado.

En el día a día desarrollamos un mapa cognitivo de nuestro entorno, aunque
quizá no seamos conscientes de ello hasta que necesitamos dar con un lugar
por el que hemos pasado sin advertirlo.


Tolman presentó su teoría del aprendizaje latente y los mapas cognitivos en Purposive Behavior in Animals and Men, conjugando la metodología del conductismo con la psicología de la Gestalt e introduciendo el elemento de la cognición.

  • 1938 B.F. Skinner realiza su investigación sobre el condicionamiento operante utilizando palomas en vez de ratas.
  • Década de 1950 el conductismo se ve desplazado por la psicología cognitiva como movimiento dominante en psicología.
  • Década de 1980 la terapia de la conducta de Joseph Wolpe y la terapia cognitiva de Aaron Beck se funden en la terapia cognitivo-conductual.


sábado, 18 de mayo de 2013

LA NUEVA AMENAZA DE LOS POXVIRUS

LA VIRUELA PUEDE HABER DESAPARECIDO, PERO SUS PRIMOS VÍRICOS, LA VIRUELA DEL SIMIO Y LA BOVINA, ESTÁN ORGANIZANDO SU REGRESO.


Hace 10.000 años, cuando apareció la viruela, la humanidad no pudo hacer mucho más que rezar a los dioses para pedir ayuda. El virus que causaba la enfermedad atacaba primero el revestimiento de la nariz o de la garganta y se extendía por todo el cuerpo hasta provocar una erupción cutánea característica, seguida de la formación de ampollas llenas de virus sobre la piel. A lo largo de la historia, el "el monstruo moteado" mató hasta un tercio de las personas que infectaba. Solo durante el siglo XX fallecieron más de 300 millones de hombres, mujeres y niños.


Sin embargo, a finales de los años 70, la lacra mortal fue eliminada de la faz de la Tierra gracias a las campañas de vacunación masiva que protegieron a millones de personas, que se quedaron con una pequeña cicatriz en el brazo. Sin ningún sitio donde esconderse en el mundo natural (los humanos son el único huésped del virus), la viruela fue llevada a la extinción. En la actualidad, las únicas muestras víricas conocidas se hallan encerradas en dos laboratorios gubernamentales especializados, uno en EEUU. y el otro en Rusia. Si no se produce un accidente catastrófico de laboratorio o una liberación intencionada ni se vuelve a crear el virus mediante ingeniería genética, la viruela nunca más volverá a sembrar la muerte y la miseria en el mundo.

Cuando se erradicó la viruela hace 35 años, los humanos dejaron de vacunarse frente a ella. En los años siguientes, la población general ha perdido la inmunidad, no solo al virus de la viruela, sino también a otros poxvirus a los que la vacuna de la viruela ponía en jaque. El número de casos de viruela del simio y bovina ha empezado a aumentar, lo que ha elevado la posibilidad de que una nueva lacra mundial se extienda en lugar de la viruela tradicional.



La Organización Mundial de la Salud (OMS), que había organizado la campaña de erradicación, hizo ésta pública en 1979, dos años después de registrarse el último caso esporádico en un trabajador de un hospital somalí. Desde entonces, ningún país ha vacunado de forma sistemática a sus ciudadanos frente a la viruela, aunque los EEUU. empezaron a inocular a cierto personal sanitario y a determinados miembros  de sus fuerzas armadas después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001. Por tanto, toda una generación ha llegado a la edad adulta sin ninguna exposición a la enfermedad o a la vacuna, que a veces causaba efectos secundarios graves.

Y ahí está el problema. La vacuna contra la viruela no solo protege contra el virus variólico. Cualquier persona  que se haya vacunado también ha desarrollado inmunidad frente a otros virus emparentados con él, como la viruela del simio y la bovina. Dada la mayor magnitud de las infecciones de viruela en ese momento, tal protección secundaria se vio como un beneficio menor.

Ahora que la vacuna contra la viruela ya no se administra de forma generalizada, la pregunta es: ¿podrían estos patógenos desconocidos, que al igual que la viruela, pertenecen al género Orthopoxvirus, representar un nuevo peligro para los seres humanos? Hay motivos para preocuparse. A diferencia de la viruela tradicional, la del simio y la bovina se esconden de forma natural en roedores y otros animales, por lo que nunca se eliminarán por completo. El número de casos de viruela del simio y bovina en los humanos ha aumentado de manera constante en los últimos años; ambos virus han comenzado a infectar a otros animales más allá de sus huéspedes normales, lo que ha aumentado la posibilidad de que se propague a través de nuevas vías por todo el planeta.

Nadie sabe cómo evolucionarán la viruela del simio y la bovina a lo largo del tiempo. A los virólogos les preocupa que, si los virus mutan y se propagan con mayor facilidad de una persona a otra, podrían devastar amplias zonas del mundo. Esta sombría posibilidad impulsa a un pequeño grupo de investigadores a aprender más acerca de la aparición de estas o de cualquier otra plaga de poxvirus, lo que les permitirá dar la alarma si observan que los virus muestran signos de convertirse en formas más amenazadoras.

DISTINTA GRAVEDAD

La historia y la biología de los poxvirus ofrece algunas pistas sobre lo que puede esperarse de los parientes de la viruela en el futuro. Históricamente, el 60% de los patógenos que asolan a la humanidad, incluidos los ortopoxvirus, se han originado en el cuerpo de otros vertebrados. El pariente vivo más cercano de la viruela, el taterapox, se aisló a partir de un jerbo salvaje en África en 1968. Los análisis moleculares sugieren que el ancestro evolutivo de la viruela quizá tuvo su inicio en una especie de roedor africano, al parecer hoy extinguido. Del mismo modo, la viruela del simio y la bovina, a pesar de sus nombres, viven en topillos, ardillas y otros roedores silvestres.

Cuando el ancestro de la viruela se propagó por primera vez a los humanos, seguramente no era muy contagioso, afirma el microbiólogo Mark Buller, de la Universidad de San Luís. Pero, según él y otros investigadores, en algún momento apareció una variante mucho más transmisible. El cambio crítico permitió que el virus se propagara a través de la tos, exhalaciones o estornudos de una persona infectada. Mientras tanto, los humanos comenzaron a vivir en lugares más densamente poblados, lo que hizo más probable el contagio de una persona a otra. La combinación del cambio biológico y del nuevo entorno dio al virus emergente la ventaja necesaria para convertirse en una lacra mundial.

Sin embargo, el hecho de que un virus se transmita con facilidad no lo hace necesariamente letal. De hecho, todavía se desconoce por qué la gravedad de los poxvirus resulta tan variable. En la mayoría de las personas, las infecciones por viruela bovina, del camello o del mapache desencadenan poco más que una erupción en la piel, con pústulas llenas de virus que desaparecen por sí solas. En cambio, la viruela del simio puede resultar mortífera para los humanos. Aun así, no todos los virus de esta enfermedad presentan la misma virulencia. El peor subtipo, descubierto en la cuenca del Congo, mata a cerca del 10% de las personas que infecta, mientras que otra versión de África Occidental rara vez provoca la muerte. Precisamente esta última cepa causó en 2003 los primeros casos registrados de viruela del simio en el hemisferio occidental. El brote, que tuvo lugar en seis estados de EEUU., obligó a hospitalizar a 19 personas, entre ellos un niño que sufrió encefalitis y una mujer que se quedó ciega y necesitó un trasplante de córnea. Los investigadores siguieron el rastro de la infección y localizaron su origen en roedores importados de Ghana. Estos habían pasado el virus a perritos de las praderas domésticos que, a su vez, habían infectado a sus dueños. Los hospedadores intermedios permiten que un virus que normalmente vive en animales con escaso contacto con los humanos se propague a un gran número de personas.

Pequeñas diferencias genéticas podrían explicar la gravedad variable de las infecciones por viruela. Por ejemplo, algunos poxvirus poseen genes que codifican proteínas que impiden una respuesta inmunitaria eficaz contra la infección. Al comparar diferentes poxvirus, los expertos se centraron en un gen que se hallaba en varios tipos de ellos. En las cepas más mortíferas de viruela, el gen daba lugar a la síntesis de una proteína que, según se ha demostrado, dificulta la coordinación de algunas células del sistema inmunitario para contraatacar al virus. Pero el gen equivalente en las cepas de la viruela del simio de la cuenca del Congo (menos mortales que la viruela), contenía las instrucciones para la síntesis de una proteína mucho más corta. Cuando los investigadores examinaron la versión más leve de viruela de África occidental, observaron que el virus carecía del gen y la proteína en cuestión no podía fabricarse. Luego los datos indicaban que la proteína más corta de las cepas de viruela del simio de la cuenca del Congo las hacía, de alguna manera, menos letales que la viruela tradicional.

El debate científico sobre el modo en que las diferentes especies de poxvirus adquirieron este y otros genes hace plantear la cuestión de si el virus de la viruela del simio y sus parientes podrían convertirse en amenazas más peligrosas de loq ue son ahora. Los genes, que no resultan imprescindibles para la replicación del poxvirus, parecen copias fieles de otros que los virus adquirieron de organismos que infectaron en algún momento del pasado evolutivo. Sin embargo, en el transcurso normal de un ciclo infectivo, los virus no se sitúan cerca de material genético almacenado en el núcleo de las células del huésped.

Una posible explicación, aceptada entre los virólogos de la viruela, postula la infección simultánea de un huésped humano a otro vertebrado con un poxvirus y un retrovirus. Tales coinfecciones parecen producirse con frecuencia. Se sabe que los retrovirus incorporan sus propios genes en el ADN del huésped (alrededor de un 8% del genoma humano consiste en ADN procedente de retrovirus). Tal vez la actividad bioquímica excepcional del retrovirus dentro de la célula permitiese al poxvirus capturar los genes del huésped. 

De ser cierta esa hipótesis, se augura un mal presagio. Los poxvirus son genéticamente estables y no suelen mutar con rapidez. Si tienen la capacidad de robar genes de sus anfitriones que los hacen más virulentos, entonces resulta imposible predecir qué daños ocasionará un poxvirus poco agresivo, por no hablar de uno mortífero, en las circunstancias adecuadas. El camio desde una amenaza leve hasta una grave podría ocurrir de forma más rápida e imprevisible de lo que nadie podría haber sospechado antes.

EL VIRUS MEJOR PREPARADO 
QUE LA VIRUELA

En la actualidad, el virus de la viruela del simio está mejor preparado que cualquiera de sus parientes víricos para convertirse en una amenaza mundial. Los virólogos se refieren a él como el "primo pequeño" de la viruela, en parte porque ocasiona una enfermedad clínicamente indistinguible de esta. Descrito por primera vez en monos en cautividad en 1957, el virus suele residir en roedores africanos, posiblemente en la ardilla Funisciurus congicus. Hasta ahora, la mayoría de los brotes se han producido en África Central, con las notables excepciones de los EEUU. en 2003 y Sudán en 2006.

En 2002, la epidemióloga Anne W. Rimoin, de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), se hallaba en Kinshasa, en la República Democrática del Congo, cuando oyó por primera vez que algunos miembros de la población local habían contraído la viruela del simio. Desconocía el número de individuos infectados, el modo en que se había propagado a otras personas. Pero sabía que la enfermedad era potencialmente mortal y deseaba aprender más sobre ella.

Rimoin empezó preguntando a su alrededor y se percató de que probablemente había muchos más casos de los que se estaban informando. Pero ¿cómo determinarlos? Como era de esperar, dada la escasez de centros sanitarios en el Congo rural, solo unas pocas personas enfermas solicitaban ayuda médica. Y aquellas que se habían recuperado no podían identificarse fácilmente a través de análisis  sanguíneos, porque no había forma de saber si la presencia de los anticuerpos frente al poxvirus se debía a una vacunación anterior contra la viruela o a otra infección por un poxvirus. La evaluación de la incidencia de la viruela del simio requirió hallar personas que padecieran una infección aguda a causa de la enfermedad, momento en el que era posible comprobar la presencia del virus a partir de las pústulas de la piel.

Rimoin comenzó su búsqueda tras establecer un centro de investigación en las profundidades del bosque. No había carreteras, ni cobertura de telefonía móvil ni señal de radio. Fletaba aviones para desplazarse y pasó días caminando y viajando en canoa o en moto para localizar los casos de viruela del simio entre los habitantes del interior del Congo.

Los resultados fueron alarmantes. En comparación con datos similares recopilados por la OMS entre 1981 y 1986, Rimoin halló que el número de casos de viruela del simio en humanos se había multiplicado por veinte. Aun así, cree que esas cifras, que se publicaron en 2010, representan  una estimación a la baja. "Es la punta del iceberg", asegura. Después de todo, la OMS realizó una operación de mayor envergadura y mejor financiada hace treinta años. Sin duda, el equipo de Rimoin pasó por alto muchos más casos, en términos relativos, que la OMS.

AUMENTO DE LA VIRUELA DEL SIMIO

Aunque el aumento de los casos de viruela del simio era mayor de lo previsto, no despertó asombro. Después de todo, la mayoría de la población del país no estaba vacunada frente a los poxvirus. (La República Democrática del Congo dejó de vacunar frente a la viruela en 1980).

Pero otras investigaciones indicaban que estaba pasando algo más. El ecólogo James Lloyd-Smith, uno de los colaboradores de Rimoin en la UCLA, utiliza modelos informáticos para estudiar el modo en que las enfermedades se propagan de los animales a los humanos. Tras analizar los datos de Rimoin, pensó que la suspensión de la vacuna de la viruela y la posterior pérdida de inmunidad frente a los poxvirus no podían explicar por completo el aumento de los casos. Sin duda, los acontecimientos en que los roedores infectados trasmitieron el virus a los humanos debieron al menos quintuplicarse.

El motivo por el que la viruela del simio se propaga a los humanos con mayor frecuencia es motivo de discusión. Tal vez el desmonte continuado de las tierras para su uso agrícola y para la quema de madera haya facilitado el contacto de las personas con ardillas, ratones y otros roedores infectados. Además, la población puede haberse visto obligada a comer animales potencialmente infectados como consecuencia de la guerra civil congoleña. Un estudio realizado en 2009 y publicado en octubre de 2011 señaló que un tercio de la población del Congo rural se alimenta de roedores hallados muertos en el bosque y que, curiosamente, el 35% de los casos de viruela del simio tienen lugar durante la temporada de caza y de labranza. La mayoría de las personas contraen la viruela del simio por contacto directo con animales infectados, al manipularlos o comerlos.

Rimoin y otros virólogos temen que con las mayores oportunidades de infectar a las personas, la viruela del simio pueda adaptarse mejor al cuerpo humano. Buller estudia las formas en las que los ortopoxvirus causan las enfermedades en los humanos y en los animales. La viruela del simio "ya puede matar a la gente", dice, y también puede propagarse entre las personas, solo que no tan bien. Lo único necesario para transformar la viruela del simio en un patógeno humano mucho más contagioso serían unos pocos ajustes sin importancia en un rasgo vírico actual.

PROPAGACIÓN DE LA VIRUELA BOVINA

Los informes sobre personas y animales infectados por roedores con el virus de la viruela bovina también están aumentando, en este caso en Europa.

Las infecciones por esa viruela resultan leves en la mayoría de las personas. Después de que el virus se introduzca en las células y desarme la respuesta  inmunitaria inicial del huésped, una descarga de anticuerpos fabricados por la víctima frente al virus evita que patógeno se propague a los tejidos del cuerpo. No ocurre así en las personas con el sistema inmunitario debilitado, ya sea a causa de infección por VIH, quimioterapia o tratamiento para evitar el rechazo de un trasplante. Según Malcolm Bennett, de la Universidad de Liverpool, esas personas pueden sufrir una enfermedad parecida a la viruela y fallecer. Los expertos en salud pública estiman que, desde 1972, el número de personas inmunodeprimidas en EEUU. con propensión a padecer una enfermedad grave debida a la viruela bovina y a otros poxvirus ha aumentado en 100 veces.

Bennett, patólogo veterinario, estudia la ecología y la evolución de la viruela bovina en la fauna salvaje. En el Reino Unido, el virus reside en los topillos rojos, topillos de campo y ratones campestres sin causar daños. Los gatos domésticos lo contraen de los roedores que cazan y pueden exponer a las personas que cuidan de ellos a la enfermedad, una cadena de eventos que explica la mitad de los casos de viruela bovina en humanos en el Reino Unido.

Al igual que la viruela del simio, la bovina ha empezado a hacer incursiones en animales distintos de sus reservorios normales. Con las poblaciones de topillos rojos en auge gracias a los inviernos suaves y otras condiciones climatológicas favorables, las ratas tal vez hayan empezado a desempeñar la función de intermediario en la transmisión de esa enfermedad, como la que tuvieron los perritos de las praderas en el brote de la viruela del simio de 2003. Mary Reynolds, epidemióloga en los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de los EEUU., apunta que ha habido un aumento de los informes sobre casos de viruela bovina asociados a ratas, ya sean relacionados con animales o con mascotas. Esa tendencia resulta preocupante, porque las ratas pardas y negras se multiplican con gran eficacia por todo el mundo. Si la viruela bovina se establece en las ratas, podrían infectarse varios millones de personas más que con los topillos y los ratones de campo, a causa de una mordedura de rata o el contacto con sus excrementos.

De hecho, los ortopoxvirus presentan una enorme capacidad para colonizar especies nuevas. El virus que se utilizó para crear las vacunas modernas contra la viruela ahora se propaga libremente en el ganado lechero de Brasil, así como en los búfalos de la India. Y hay una serie de ortopoxvirus que nunca se han aislado o caracterizado por completo, señala Reynolds. Dadas las oportunidades adecuadas, las cepas de viruela menos conocidas podrían extender sus áreas de distribución en nuevas regiones y especies. Algunas se volverán patógenas para los humanos, añade Bennett. "Simplemente, todavía no han logrado dar el salto a nuestra especie".

TODA VIGILANCIA ES POCA

A medida que va aumentando el número de personas que nunca han recibido la vacuna contra la viruela, los virólogos esperan que la incidencia de la viruela del simio, la bovina y otros tipos de poxvirus siga creciendo en los humanos.

Si alguno de esos virus adquiere la capacidad de infectar a las personas, se necesitarán nuevos fármacos y vacunas (y los recursos necesarios para utilizarlos) para contener la amenaza. Debido al temor de la liberación intencionada del virus de la viruela, surgido a raíz del 11-S, se están desarrollando una serie de nuevas vacunas y fármacos para combatir la enfermedad. Tales fármacos quizá proporcionen también protección frente a los poxvirus que aparezcan de forma natural. Pero la producción y la distribución de estos, así como la protección frente a sus inevitables efectos adversos, constituirá una tarea más compleja y costosa. Las nuevas vacunas contra la viruela, como Imvamune, de Bavarian-Nordic, se han diseñado para administrarse de forma segura, incluso para las personas inmunodeprimidas; pero deben ofrecerse en dosis más elevadas y en dos aplicaciones en lugar de una, lo que las hace más caras que las vacunas tradicionales contra la viruela. Un fármaco nuevo, ST 246, fabricado por Siga Technologies, evita que los ortopoxvirus pasen de aprobado por lo Agencia Federal de Fármacos y Alimentos de los EEUU., el gobierno federal ya ha comprado una gran cantidad del medicamento y lo ha incorporado a la reserva nacional de defensa biológica.

En lugares como la cuenca rural del río Congo, con limitaciones en la financiación sanitaria para nuevas vacunas y fármacos de vanguardia, la mejor opción por ahora tal vez consista en realizar una mayor vigilancia y desarrollar programas de educación de la comunidad. Gracias a un programa de educación sobre la viruela del simio llevada a cabo por los CDC, junto con funcionarios locales de salud y organizaciones no gubernamentales de la República Democrática del Congo, la proporción de la población que supo reconocer los casos de viruela del simio aumentó del 23 al 61%. La difícil vigilancia de Rimoin sobre esa enfermedad también continúa. La investigadora lleva a cabo nuevos estudios encaminados a la secuenciación de los genes de variantes que infectan hoy a animales y personas para ver cómo puede estar cambiando el virus. Una mejor detección significa más oportunidades de atender y aislar a las personas infectadas, lo que reduce la posibilidad del virus de mutar en nuevas formas que se propaguen con mayor eficacia entre las personas.

La antigua guerra de los poxvirus y los humanos quizá no terminará cuando aquel trabajador de 21 años de edad de un hospital somalí se deshizo de la infección de viruela en 1977. Con las nuevas herramientas y medidas de vigilancia, los expertos se hallan mejor armados y se mantienen más alerta que nunca. Pero para evitar que otro virus de la viruela asole a la humanidad, la sociedad deberá mantener esas defensas durante algún tiempo más.


Autora: Sonia Shah, periodista científica y autora de The fever: how malarias has ruled humankind for 500.000 years ("La fiebre: cómo la malaria ha dominado a la humanidad durante 500.000 años") Actualmente escribe un nuevo libro sobre enfermedades emergentes.

Bibliografía:
  • Extended interhuman transmission of monkeypox in a hospital community in the Republic of the Congo, 2003. Lynne A. Learned et al. en American Journal of Tropical Medicine and Hygiene, vol. 73, nº 2, págs. 428-434, agosto de 2005. www.ajtmh.org/content/73/2/428.full
  • Monkeypox virus and insights into its immunomodulatory proteins. Jessica R. Weaver y Stuart N. Isaacs en Immunology Reviews, vol. 225, págs 96-113, octubre de 2008. www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2567051
  • Major increase in human monkeypox incidence 30 years after smallpox vaccination campaigns cease in the Democratic Republic of Congo. Anne W. Rimoin et al. en Proceedings of the National Academy of Sciences USA, vol. 107, nº 37, págs 16.262-16.267, 14 de septiembre de 2010. www.pnas.org/content/107/37/16262.full
  • Página web del laboratorio de Anne W. Rimoin, de la Universidad de California en Los Ángeles: www.ph.ucla.edu/epi/faculty/rimoin/rimoin.html




VENCER LA RESISTENCIA A LOS ANTIBIÓTICOS

EL CONOCIMIENTO PROFUNDO DE LA PERCEPCIÓN DE QUÓRUM, UN SISTEMA DE COMUNICACIÓN PECULIAR EN LAS COLONIAS BACTERIANAS, AUGURA AVANCES EN LA LUCHA CONTRA LAS RESISTENCIAS

Desde 1940, en que Edward P. Abraham y Ernst B. Chain describieron la primera resistencia a la meticilina en Staphylococcus, hasta hoy en día sea han descrito diversos mecanismos de resistencia a múltiples antibióticos. Si se tiene en cuenta que muchos de esos fármacos se han obtenido a partir de hongos (como Penicillium spp.) que se hallan en condiciones normales en la naturaleza, no resulta extraño que desde el principio de la era de los antibióticos empezara a la vez la era de la resistencia a ellos.

Staphylococcus aureus

En sus inicios, el problema de la resistencia se hallaba focalizado en el entorno hospitalario. Pero debido a diversas causas, como el no lavado de las manos tras el contacto hospitalario o el abuso de antibióticos  en la agricultura y la ganadería, hoy en día los patógenos multirresistentes se han convertido en un problema comunitario. Ello conlleva enormes pérdidas económicas, además de humanas.

La resistencia se basa en diversos mecanismos. Las bacterias patógenas producen enzimas que destruyen el antibiótico, disminuyen la permeabilidad de la membrana (con lo que dificultan la entrada del fármaco), cuentan con bombas de expulsión que extraen activamente el antibiótico fuera de la célula o bien alteran la diana de acción del antibiótico (cambian la estructura de cierta proteína contra la que va dirigida el medicamento). Tales mecanismos están codificados por genes que se hallan bien en el cromosoma de la bacteria o bien en plásmidos, segmentos de ADN circular extracromosómico que se transfieren de una bacteria a otra y se diseminan así en la población. Los plásmidos permiten que los mecanismos de resistencia sean transmisibles, lo que hace aumentar de forma exponencial la   supervivencia de las bacterias como ya se demostró en 2007 en un artículo publicado en la revista Journal of Antimicrobial Chemotherapy.

De una forma u otra, los genes responsables de la resistencia a los antibióticos se activan y las infecciones dejan de reaccionar a los tratamientos. Pero ¿cómo saben las bacterias cuál es el momento indicado para activar esos genes?

LA COMUNICACIÓN ENTRE BACTERIAS

Cabe introducir aquí el concepto de "percepción de quórum" (quorum sensing), que se podría definir como el lenguaje bacteriano. Se trata de un mecanismo empleado por las poblaciones microbianas para poder comunicarse unas células con otras, con el objetivo de generar diferentes fenotipos de una forma coordinada. Tal lenguaje está basado en la secreción de ciertas sustancias al exterior. Estas son identificadas por el resto de las bacterias de la población que, como consecuencia, modifican su comportamiento.

El mecanismo de acción de la percepción de quórum es el siguiente: las bacterias producen ciertas moléculas señalizadoras (conocidas también como autoinductoras o feromonas) que son exportadas al medio externo; mientras la población bacteriana no alcanza cierta densidad, la cantidad de esas moléculas resulta insuficiente para ser detectada por las células vecinas o producir un efecto en ellas. Pero a medida que la población bacteriana va creciendo, las señales se van incrementando y acumulando en el medio. Al llegar a una determinada densidad de población, las moléculas alcanzan un valor crítico a partir del cual pueden ser reconocidas por el resto de las bacterias. De este modo se coordina la expresión de ciertos genes que, a su vez, pueden inducir ciertos fenotipos, tales como la producción de biopelículas o toxinas.

Ese fenómeno no solo se emplea en la comunicación de una especie bacteriana consigo misma, sino también entre distintas especies.

Una de las bacterias patógenas en que se ha demostrado la percepción de quórum y que causa hoy en día más problemas en diferentes aspectos de la medicina es Pseudomonas aeruginosa. Este microorganismo constituye un grave problema en los pacientes con fibrosis quística (una enfermedad hereditaria que ocasiona alteraciones en las secreciones mucosas). Invade los pulmones y se adhiere a las células, inicia la formación de biopelículas y establece una infección crónica en los pulmones del paciente. Otra razón para destacar esta bacteria es que se ha convertido en uno de los principales patógenos de adquisición nosocomial, especialmente en pacientes inmunodeprimidos. Además, en varias ocasiones se han descrito brotes debidos a cepas de P. aeruginosa con resistencia múltiple a antibióticos.

P. aeruginosa emplea la percepción de quórum para organizar y regular numerosos comportamientos, como la formación de biopelículas, la movilidad, la producción de exopolisacáridos o la agregación celular, todos ellos directamente relacionados con la virulencia y la patogenicidad del microorganismo. Pseudomonas posee dos sistemas principales de percepción de quórum que interaccionan entre sí para regular todo el comportamiento de la población bacteriana.

Pseudomonas 


UNA SOCIEDAD ORGANIZADA

La percepción del quórum tiene dos consecuencias principales. Por un lado, regula diferentes comportamientos que promueven la cooperación, como la síntesis de productos extracelulares que proporcionan un beneficio local a la población. Por otro, hace aumentar la síntesis de las propias moléculas de percepción de quórum, con lo que se produce la autoinducción.

El funcionamiento de la colonia se basa en que los individuos de la población cooperan de una manera honesta y coordinada. Sin embargo, puede darse el caso de que existan individuos "tramposos". Son aquellos que se sirven de las señales del resto de la población, pero se ahorran el coste de producirlas, con lo que nunca pierden. Tales individuos suelen hallarse entremezclados con las bacterias que producen las señales. En el momento en que estas comienzan a hacerlo, disminuyen su crecimiento porque la producción de la señal les supone un gasto energético. Tal situación es aprovechada por los tramposos, que empiezan a proliferar de forma exponencial, pues usan las moléculas señalizadoras pero no gastan energía en la síntesis de estas.

La combinación de cooperación y engaño en la comunidad bacteriana se mantiene en la evolución gracias a lo que se conoce como "selección de parentesco" (kin selection), el cambio de las frecuencias génicas a lo largo de las generaciones que surge a raíz de las interacciones entre individuos emparentados. De este modo, una alta relación genética permite a las bacterias cooperar e interactuar entre ellas, lo que conlleva una mayor virulencia, mientras que una baja relación genética permite a los tramposos explotar al resto de la población y obtener el beneficio de ella. Las bacterias se benefician así de la comunicación honesta predominante, que garantiza la cooperación entre ellas, pero en poblaciones mixtas pueden existir "tramposos" que, cuando tienen la ocasión, se aprovechan de sus vecinos para crecer y propagarse.

¿EXISTE UN LENGUAJE UNIVERSAL?

La percepción de quórum no solo puede modificar el comportamiento de las bacterias vecinas, sino que también facilita la comunicación cruzada con las hormonas del huésped, de modo que estas pueden regular la expresión de algunos genes bacterianos. Ello significa que existe una comunicación universal o comunicación entre reinos.

El sistema digestivo humano contiene entre 500 y 1000 especies bacterianas, lo que proporciona un beneficio mutuo: las bacterias consiguen un hábitat idóneo que les proporciona nutrientes constantemente, y los humanos nos servimos de las bacterias para mejorar la digestión y la absorción de nutrientes. La composición de la microbiota intestinal puede variar en función de factores genéticos, ambientales o los hábitos alimentarios del huésped.

Los microorganismos nos proporcionan asimismo una barrera de defensa, al impedir que las bacterias patógenas se adhieran a nuestro aparato digestivo o lo colonicen; además, segregan diversas sustancias antimicrobianas que destruyen los posibles patógenos invasores. Tales reacciones se producen gracias a la comunicación entre bacterias y huésped, regulada principalmente por moléculas autoinductoras (procedentes de las bacterias comensales) y por hormonas del huésped (como la epinefrina y la norepinefrina). Se ha observado que las alteraciones en esta comunicación dan lugar a la aparición de infecciones.

APLICACIÓN TERAPÉUTICA

Actualmente se están desarrollando nuevas alternativas terapéuticas frente al incremento de la resistencia a los antibióticos. Entre los nuevos campos de estudio cabe mencionar los que se centran en el posible uso de bacteriófagos, bacteriocinas (toxinas proteicas) o péptidos, pero hacen falta más investigaciones para su aplicación.

Desde hace algunos años se están ensayando estrategias basadas en moléculas que inhiban la percepción de quórum. La idea consiste en impedir la comunicación entre las bacterias con el fin de desestructurar la comunidad y eliminar así su virulencia y patogenicidad. La ventaja de tal estrategia reside en la escasa probabilidad de que el microorganismo desarrolle una resistencia ante ella. En la actualidad, diversas compañías farmacéuticas y universidades, como la de Nottingham, están colaborando para crear este tipo de tratamiento.

Tras el auge de la era antibiótica, la era de la lucha contra las resistencias ha cobrado especial importancia. El descubrimiento de la percepción de quórum ha dado pie a una nueva etapa que permite augurar avances importantes en los tratamientos antibióticos. Pensar en las bacterias como comunidades y sociedades que pueden cooperar y evolucionar en un fenotipo más resistente, y comprender tal comunicación para poder controlarla, son algunos de los nuevos objetivos de la microbiología.


Autora: Mónica Cartelle Gestal, Centro de Ciencias Biomoleculares Universidad de Nottinham.

sábado, 11 de mayo de 2013

LA MALNUTRICIÓN

LA MALNUTRICIÓN FAVORECE EL DESARROLLO DE BACTERIAS NOCIVAS




LA AUSENCIA DE UN ÚNICO AMINOÁCIDO EN LA DIETA ALTERA LA COMUNIDAD MICROBIANA Y DISMINUYE LA INMUNIDAD INTESTINAL


La malnutrición aumenta la frecuencia y gravedad de infecciones gastrointestinales y afecciones diarreicas. Pese a que este efecto se observa desde hace décadas, hasta el momento no se conocía con detalle el mecanismo responsable del vínculo existente entre dieta e inmunodeficiencia. En julio de 2012, en la revista Nature, Tatsuo Hashimoto, de la Academia Austriaca de Ciencias y la Universidad de la ciudad de Yokohama, y sus colaboradores analizan la relación entre una dieta pobre e proteínas y la predisposición a padecer inflamación intestinal. Los autores revelan la existencia de una intrincada red en la que se hallan implicados el transporte de nutrientes, la ecología microbiana, las respuestas antimicrobianas y la inflamación.

El cuerpo sintetiza la mayor parte de los aminoácidos a partir de otros compuestos, pero los aminoácidos esenciales se obtienen de la dieta con la ayuda de proteínas transportadoras especializadas. El modelo de estudio escogido por Hashimoto fueron los ratones Ace2-/y, que carecen del gen que codifica la enzima convertidora de angiotensina 2 (ACE2). En el intestino, esta enzima controla la función de la proteína transportadora BºAT1, que capta tan solo aminoácidos sin carga eléctrica. Los autores del estudio observaron que los animales sin ACE2 presentaban una baja concentración sanguínea de este tipo de aminoácidos esenciales, pero ninguna alteración aparente en la estructura del intestino. La sorpresa llegó cuando administraron a los ratones una sustancia irritante para determinar su sensibilidad a la inflamación intestinal: mientras que los animales normales mostraron solo una inflamación moderada, los que carecían de ACE2 resultaron ser mucho más vulnerables y presentaron diarreas más intensas y un mayor número de células inflamatorias. El resultado sorprendió porque la sustancia administrada induce inflamación en el intestino grueso y en ese lugar apenas se expresa la enzima ACE2 (lo hace sobre todo en el intestino delgado).

Los investigadores se centraron entonces en cierto aminoácido sin carga eléctrica (neutro), el triptófano. Una dieta pobre en él puede causar pelagra, una enfermedad producida por una deficiencia vitamínica que afectó a Europa durante siglos y alcanzó proporciones epidémicas en Estados Unidos a principios del siglo XX. Las mejoras en la alimentación asociadas al nivel de vida actual han limitado la incidencia de esta enfermedad a tan solo algunas regiones en vías de desarrollo y a campos de refugiados. La pelagra se caracteriza por las "cuatro D": diarrea, dermatitis, demencia y, en casos extremos, defunción. Resulta interesante observar que los pacientes con mutaciones en el gen BºAT1 pueden sufrir un síndrome similar a la pelagra.

Para comprobar si existía una relación directa entre la absorción de triptófano y la presencia de daños en el intestino, Hashimoto sometió a ratones normales a una dieta pobre en ese aminoácido. Los animales, igual que los ratones Ace2-/y, mostraron una mayor predisposición a la inflamación intestinal, cuando se les administraba la sustancia irritante. Es más, los investigadores descubrieron que, al complementar la dieta de los ratones Ace2-/y con una forma de triptófano que se absorbe sin la intervención de BºAT1, se recuperaba su capacidad de resistencia a la inflamación. Cabe destacar que los animales portadores de una mutación que reducía los niveles totales de triptófano en el organismo debido a su pérdida excesiva a través de la orina no eran más sensibles a la sustancia irritante, lo que sugiere que la resistencia a la inflamación depende directamente de la cantidad de este aminoácido en el intestino.

Para entender de qué manera la ausencia de ACE2 afecta al intestino grueso pese a su escasa expresión en este órgano, Hashimoto y sus colaboradores analizaron la función de los péptidos antimicrobianos. Tales moléculas constituyen la primera línea de defensa contra ataques e infecciones. Son segregadas en abundancia por las células epiteliales que tapizan las paredes del intestino y se desplazan por el conducto digestivo para controlar la composición de las comunidades microbianas. Los investigadores comprobaron que tanto los animales sin ACE2 como los sometidos a una dieta pobre en triptófano presentaban niveles bajos de péptidos antimicrobianos en el intestino delgado. Observaron también que las especies microbianas presentes en el intestino grueso de los ratones sin ACE2 eran distintas de las halladas en animales normales, diferencia que se redujo al añadir una fuente de triptófano a la dieta de los primeros. En un experimento concluyente demostraron que, al transferir  la  microbiota de ratones Ace2-/y y de ratones normales a otros sin microbiota propia, aquellos que la recibían de los mutantes Ace2 eran más sensibles a la inflamación intestinal inducida por productos irritantes que aquellos que la habían recibido de animales normales. Estos resultados indican que el factor que agrava la inflamación es la comunidad microbiana que se establece en el intestino de los ratones con carencia de triptófano.





Algunos aspectos de ese proceso ya habían sido sugeridos antes, pero Hashimoto los ha integrado en una cadena coherente de acontecimientos: desde la mutación genética y la deficiencia nutricional específica, hasta los cambios en la comunidad microbiana intestinal y la susceptibilidad a la inflamación. Este estudio también destaca la dependencia mutua de los distintos factores implicados en el mantenimiento del equilibrio intestinal, como las células epiteliales, el sistema inmunitario y las bacterias residentes.

Quedan por resolver varias preguntas, en particular la relación entre el triptófano y la inflamación. Se ha demostrado que este aminoácido y sus derivados desempeñan una importante función en la respuesta inmunitaria, si bien los mecanismos implicados se conocen tan solo de manera parcial. Por ejemplo, los valores bajos del triptófano y otros aminoácidos son detectados por una vía celular dependiente de la proteína mTOR, una molécula clave en la respuesta inmunitaria debido a su efecto en procesos básicos como el crecimiento celular y la transcripción. Cabe mencionar que en el estudio de Hashimoto se comprobó que la actividad de mTOR se hallaba reducida en el intestino de los ratones deficientes en ACE2.

La metabolización del triptófano por enzimas como la triptófano 2,3-dioxigenasa (TDO) y la indolamina 2,3-dioxigenasa (IDO) puede influir también en la respuesta inmunitaria. Estas enzimas producen compuestos derivados del triptófano, como las quinureninas, que pueden activar el factor de transcripción AhR, que controla la expresión de citocinas (proteínas implicadas en la comunicación intercelular), además de otras moléculas. En algunas células del sistema inmunitario, la activación de AhR induce la secreción de las citocinas IL-22 e IL-17, que estimulan a su vez la producción de péptidos antimicrobianos en las células epiteliales del intestino. Las moléculas activadoras de AhR derivadas de la dieta resultan esenciales para la producción intestinal de IL-22, y el fallo de esta vía de señalización aumenta la predisposición a sufrir daños e inflamación de este órgano. Dadas las similitudes entre los efectos de la deficiencia de AhR y las características de los ratones deficientes en ACE2 de este estudio, podría conjeturarse que la actividad de AhR representaría el eslabón que falta por identificar en la relación entre los niveles bajos de triptófano en la dieta y una reducción de la cantidad de péptidos antimicrobianos en el intestino. Sin embargo, no debe olvidarse el posible papel de otros derivados de este aminoácido con actividad inmunitaria, como la serotonina.

En resumen, Hashimoto y sus colaboradores han demostrado que las interacciones complejas entre la dieta, la dotación genética, la respuesta del huésped y la ecología microbiana del intestino pueden desentrañarse mediante modelos apropiados. Los estudios que analicen esos procesos interrelacionados y el modo en que son regulados resultarán fundamentales para hacer frente a los problemas de salud pública de las regiones pobres, donde siguen muy extendidas la inmunodeficiencia asociada a la desnutrición y las enfermedades infecciosas.

Autoras: 
  • Ana Izcue. Instituto Max Planck de Inmunología y Epigenética de Friburgo, Alemania.
  • Fiona Powrie. Dpto. Nuffield de medicina clínica. Universidad de Oxford.
Nota: artículo publicado en Nature, vol. 487, págs. 437-439, 2012. 

LA ATMÓSFERA Y LOS MICROBIOS

Louis Pasteur
Louis Pasteur, en 1860, abrió un frasco de cristal en el glaciar Montanvert, en los Alpes franceses, y recogió una muestra de aire. Unos días después, el fondo de dicho frasco estaba repleto de una sustancia viscosa. En el aire había algo, invisible pero muy real. Los microbios presentes en nuestra atmósfera y, a pesar de que han pasado más de 150 años, aún los científicos no han comprendido cómo afectan a la vida en la Tierra los microorganismos del aire.

Un equipo de científicos capturó más de 2100 especies de microbios que atravesaban el océano Pacífico, desde Asia hasta Norteamérica, en grandes columnas de aire en la troposfera superior, a una altura  de hasta 20 km. sobre la superficie de la Tierra. Buena parte de los microorganismos eran bacterias, con el consiguiente riesgo para la salud humana. 

Cinturón meningítico (en rojo)

En África, en una región conocida como el cinturón meningítico, las tormentas de polvo transportan la bacteria Neisseria meningitidis, que infecta a unas 200.000 personas de esa zona cada año. 

Neisseria meningitidis

Sin embargo, para la mayoría de los seres humanos en la mayor parte de lugares, los microbios del aire son totalmente inofensivos, indica David Smith, microbiólogo del Centro Espacial Kennedy de la NASA y autor principal del estudio sobre los 2100 microbios viajeros. "No hay que preocuparse", afirma Smith, cuyos hallazgos fueron publicados en línea el pasado mes de diciembre en la revista Applied and Environmental Microbiology. "Esto siempre ha sucedido de forma natural".

Más allá de los aspectos relativos a la salud, los microbios de la atmósfera también podrían ser importantes para el clima. "Estamos interesados en saber si contribuyen a la formación de los núcleos de condensación de las nubes", explica Susannah Burrows, científica especializada en fenómenos atmosféricos del Laboratorio Nacional del Pacífico Noroeste en Richland, Washington. Las bacterias pueden agruparse generando la semilla en torno a la cual se forma la nube y pueden, por tanto, constituir un componente clave de nuestra atmósfera, apunta.

Otros investigadores se preguntan cómo se comportan los microorganismos mientras se hallan suspendidos en el aire y si pueden reproducirse al tiempo que viajan. "Tenemos varios indicios de que los microbios del aire están vivos y activos", no son simples pasajeros, afirma Paraskevi Polymenakou, microbiólogo atmosférico del Centro Helénico de Investigación Marina en Grecia.

Para Dale Griffin, microbiólogo del Servicio Geológico de los Estados Unidos, las preguntas van más allá de la atmósfera. "No importa lo alto que miremos, parece que siempre encontramos vida", señala. Smith no solo se cuestiona hasta qué altura se puede encontrar vida, sino también cómo sobreviven tan arriba. "Cuando era estudiante de biología, creía que todo se había investigado ya", comenta. "La atmósfera nos da la oportunidad de estudiar un lugar en el que nadie había buscado vida anteriormente".

martes, 7 de mayo de 2013

LA APS

EQUIPO DE SALUD



Es el pilar organizativo de trabajo organizado multidisciplinarmente por profesionales sanitarios y no sanitarios compartiendo responsabilidades y tareas, bajo un objetivo común y una división funcional del trabajo y las responsabilidades según la capacitación técnica de cada profesional que integra el equipo.

CENTRO DE SALUD



Es la estructura física y funcional donde se desarrolla la Atención Primaria de Salud cuya responsabilidad radica en la atención de la comunidad demográfica y geográficamente, a través de la prevención y promoción de la salud.

ATENCIÓN PRIMARIA DE SALUD

  • Resolutiva de las necesidades y problemas de salud concretos de cada comunidad;
  • Activadora de la promoción, prevención, tratamiento y rehabilitación;
  • Generadora de autoresponsabilidad y participación de la comunidad;


  • Creadora de Educación Sanitaria;
  • Activadora de Provisión de Alimentos;
  • Constructora de una Nutrición Adecuada;
  • Revisora de la Salubridad del Agua;
  • Inspeccionadora de un Saneamiento básico;
  • Productora de Cuidados Maternoinfantiles;
  • Vigilante de la Inmunización;
  • Indicadora de la Prevención y control de las enfermedades endémicas;
  • Implicada en el Tratamiento Básico; y
  • Abastecedora de fármacos.
Muchos países no pueden cumplir con todos los objetivos que conlleva una Atención Primaria de Salud, pero como primer contacto individual y comunitario con el Sistema de Salud de forma interactiva, no debería limitarse el acceso de los seres humanos enfermos que conforman la comunidad a los cuidados proporcionados por el sistema, sino que se debería promover los contactos con los componentes sanos y enfermos de la comunidad y potenciar el autocuidado y la autorresponsabilidad respecto a la propia salud a través de actividades en la consulta, el domicilio y otras instituciones propias de la comunidad.

Las APS tienen un contacto con el sistema hospitalario bidireccional colaborando coordinadamente a la resolución de problemas. 

Los hospitales se están reestructurando en la planificación, la gestión y organización dentro del ámbito territorial (Áreas de Salud) de las que forman parte. El trabajo coordinado y la participación en todas las fases de los programas asistenciales, docentes y de investigación diseñados para el conjunto del Área de Salud es la línea necesaria para potenciar los mecanismos institucionales y el contacto entre profesionales en la atención de patologías y pacientes concretos, promoviendo actividades asistenciales, formativas y de investigación implicando a los distintos niveles del Sistema de Salud, unificando programas de actuación y asignando tareas a los profesionales entre todos los ámbitos. 

Todo ello conlleva una priorización en la asignación de recursos orientándolos hacia la organización de la atención de las necesidades de toda la población. El coste-beneficio de las actuaciones debe ser adecuado y poder ser asumible con una apertura a la colaboración intersectorial. La redistribución adecuada de los recursos totales (humanos, materiales y financieros) empleados en el Sistema Sanitario cumplirá con la filosofía de la Atención Primaria de Salud asumiendo el derecho a la salud en el marco de los principios fundamentales de los seres humanos, que garantice su defensa prioritaria y responda en todo momento a los criterios éticos de justicia, igualdad, beneficiencia, respeto al ser humano, objetividad, integridad, accesibilidad para que sean practicados a todos los ciudadanos, con independencia de cualquier otro factor.