viernes, 31 de agosto de 2012

EL SISTEMA ESQUELÉTICO: ESQUELETO AXIAL

El esqueleto es el marco estructural del cuerpo humano, de modo que familiarizarse con nombres, formas y posiciones de los huesos sirve para localizar otros órganos. Por ejemplo, la arteria radial, donde generalmente se mide el pulso, recibe tal nombre por su proximidad con el radio, el hueso de la cara lateral o externa del antebrazo. El lóbulo frontal del cerebro se sitúa debajo del hueso frontal (el hueso de la frente). El músculo tibial anterior está por delante de la cara anterior de la tibia (hueso de la pierna). El nervio cubital se llama así por su cercanía con el cúbito, hueso de la cara interna o medial del antebrazo.


Movimientos como lanzar una pelota, andar en bicicleta y caminar requieren la interacción de huesos y músculos. A fin de que se entienda la forma en que estos últimos producen los diversos movimientos, se aprende los sitios de inserción de los huesos y los tipos de articulaciones en que actúan los músculos al contraerse. 



Los huesos, músculos y articulaciones forman conjuntamente un sistema integrado al que se denomina sistema musculoesquelético.



DIVISIONES DEL SISTEMA ESQUELÉTICO



El esqueleto humano adulto consta de 206 huesos con nombre, muchos de ellos en número par a los lados izquierdo y derecho del cuerpo. Los huesos se agrupan en dos divisiones principales: los 80 huesos del esqueleto axial y los 126 del esqueleto apendicular.

PARA VER EL ESQUELETO EN TODA SU DIMENSIÓN CORRER EL TABULADOR


El eje (axis) longitudinal o centro del cuerpo humano es una línea vertical que pasa por el centro de gravedad del cuerpo, que se extiende desde la cabeza hasta el espacio que hay entre los pies. El esqueleto axial comprende los huesos dispuestos a lo largo de tal eje: huesos del cráneo, huesecillos del oído, hueso hioides, costillas, esternón y huesos de la columna vertebral. El esqueleto apendicular incluye los huesos de las extremidades (miembros) superiores e inferiores, así como los huesos de las cinturas que las conectan con el esqueleto axial. Fisiológicamente, los huesecillos del oído medio no son parte de uno u otro esqueleto, si bien se agrupan con el esqueleto axial por conveniencia, ya que vibran en respuesta a las ondas sonoras que llegan a la membrana del tímpano y desempeñan una función clave en el mecanismo de la audición.




jueves, 30 de agosto de 2012

PREVENCIÓN DE ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES


Existen unos factores de riesgo sobre los cuales no podemos actuar, pero existen otros factores de riesgo en los cuales sí que podemos tener en cuenta ciertos riesgos a los que nos sometemos.



  • Factores de riesgo que no se pueden cambiar:
      • El avance de la edad.
      • Ser hombre.
      • Historial familiar de enfermedades del corazón.
      • Raza u origen étnico.
      • Antecedentes de enfermedades del corazón o ataques al cerebro.


  • Factores de riesgo sobre los cuales sí podemos actuar:
    • Modificables
      • El tabaco.
      • La inactividad física.
      • La obesidad.
      • Moderación en el consumo de alcohol.
    • Controlables
      • La presión arterial alta.
      • El colesterol alto.
      • La diabetes.



  • ¿Cuáles son los primeros pasos de prevención?
      • Conocer el historial familiar.
      • Visitar al médico regularmente.
      • Conocer y controlar los factores de riesgo.
      • Conocer las señales de aviso.

miércoles, 29 de agosto de 2012

RAQUITISMO Y OSTEOMALACIA

El raquitismo y la osteomalacia son padecimientos en los cuales no hay calcificación de los huesos. Aunque se produce la matriz ósea, no se depositan sales de calcio; como resultado, los huesos adquieren consistencia "suave" o ahulada y se deforman con facilidad. 



El raquitismo afecta los huesos en crecimiento de los niños. Con este trastorno no se osifica el tejido óseo recién formado en las placas epifisarias, por lo que es común que las piernas se comben y se produzcan otras deformidades en el cráneo, la caja torácica y la pelvis. 



En el caso de la osteomalacia, también llamada "raquitismo del adulto", no se calcifica el hueso recién formado durante la remodelación. 



Este padecimiento ocasiona dolor y sensibilidad óseos de grado variable, sobre todo en la cadera y las piernas. También pueden ocurrir fracturas óseas con traumatismos leves.

OSTEOPOROSIS


El término osteoporosis significa literalmente enfermedad de huesos porosos. El problema básico en este trastorno consiste en que la resorción ósea se realiza a ritmo más acelerado que la formación de hueso. 



En gran parte, ello se debe a la reducción del calcio corporal; es decir, el organismo absorbe de los alimentos cantidades menores de este elemento  que las que elimina en la orina, la material fecal y el sudor. 



La masa ósea disminuye a tal punto que los huesos se fracturan, en muchos casos de manera espontánea, al realizar cualquier esfuerzo mecánico cotidiano. Por ejemplo, el simple hecho de sentarse con demasiada rapidez puede ocasionar una fractura de cadera. 


En Estados Unidos, la osteoporosis causa más de 1 millón de fracturas anuales, principalmente en caderas, muñecas y vértebras. Esta enfermedad afecta todo el sistema esquelético. Además de las fracturas, ocasiona disminución del tamaño de las vértebras y de la estatura, encorvamiento y dolor óseo.



En Estados Unidos, más de 30 millones de personas sufren este trastorno, el cual afecta sobre todo a sujetos de edad madura y ancianos, que son mujeres en el 80% de los casos. 



Ellas lo padecen más que los varones por dos razones: sus huesos tienen menor masa que los del hombre y la producción femenina de estrógenos disminuye considerablemente con la menopausia, mientras que en los varones la secreción de testosterona, el principal andrógeno, se reduce de forma gradual y leve. Además del género, otros factores de riesgo son:
  • Los antecedentes familiares de la enfermedad;
  • Ser descendiente de europeos o asiáticos; 
  • Tener complexión corporal delgada o pequeña; 
  • Modo de vida sedentario;
  • Tabaquismo;
  • Dieta baja en calcio o vitamina D;
  • Tomar más de medio litro de bebidas alcohólicas al día;
  • Consumo de ciertos medicamentos.


En mujeres postmenopáusicas, el tratamiento de la osteoporosis puede consistir en la administración de estrógenos en dosis bajas o la reposición hormonal (con una combinación de estrógenos y progesterona, que es otro esteroide sexual). Dicha terapéutica ayuda a combatir la osteoporosis, pero también aumenta el riesgo de cáncer mamario en las mujeres. 



Afortunadamente se cuenta con el raloxifeno, un fármaco que produce en los huesos los mismos efectos benéficos que los estrógenos, pero no incrementa el riesgo de cáncer mamario. El alendronato es otro fármaco no hormonal que bloquea la resorción ósea por los osteoclastos y también se usa para tratar la osteoporosis.



Quizás el aspecto más importante sea la prevención. El consumo adecuado de calcio y el ejercicio con apoyo del peso corporal antes de la vejez resultan más benéficos para las mujeres que los medicamentos y complementos de calcio cuando se llega a dicha edad.


ENVEJECIMIENTO Y TEJIDO ÓSEO



Del nacimiento a la adolescencia, el cuerpo produce más tejido óseo que el que pierde con la remodelación. En adultos jóvenes, la formación y resorción óseas tienen ritmo casi idéntico. 



Al disminuir la concentración de esteroides sexuales durante la edad madura, sobre todo en mujeres post-menopáusicas, se reduce la masa ósea porque la resorción es mayor que la formación de hueso. 



En la edad avanzada, la pérdida de hueso por resorción ocurre con mayor rapidez que la formación de tejido óseo. Generalmente, los huesos son más pequeños y tienen menor masa en las mujeres que en los varones, de modo que el desgaste de masa ósea por lo regular tiene mayores efectos adversos en ellas.

OSTEOPOROSIS EN LAS RODILLAS DE UNA MUJER

El envejecimiento causa dos efectos principales en el tejido óseo: reduce su masa y los hace más frágiles. La disminución del volumen se debe a que la matriz ósea pierde calcio y otros minerales (desmineralización). 



Dicha merma generalmente comienza a los 30 años en las mujeres, se acelera mucho hacia los 45 años, conforme disminuye la concentración de estrógenos, y continúa hasta que la pérdida de calcio en los huesos es de casi el 30% a los 70 años. Al iniciarse este proceso, las mujeres tendrán el 8% de disminución de su masa ósea cada 10 años. 



En los varones es común que la merma de calcio se inicie poco después de los 60 años y que pierdan un 3% de la masa ósea por cada década que pasa. La pérdida de calcio de los huesos es uno de los problemas en la osteoporosis.



El segundo efecto principal del envejecimiento en el sistema esquelético (la fragilidad) se debe a la disminución de la síntesis de proteínas, que reduce la porción orgánica de la matriz ósea, en particular las fibras de colágena, que confieren a los huesos la resistencia a la tensión. 



En consecuencia, los minerales inorgánicos constituyen un porcentaje cada vez mayor de la matriz ósea. La pérdida de resistencia a la tensión hace que los huesos se vuelvan muy frágiles y propensos a fracturas. 



En algunos ancianos, se desacelera la síntesis de fibras colágenas, en parte a causa de la menor producción de hormona del crecimiento. 





Además de la mayor susceptibilidad a las fracturas, la pérdida de masa ósea provoca deformidades, dolor, rigidez, disminución de estatura y caída de los dientes.




domingo, 26 de agosto de 2012

MICROORGANISMOS CON NANOPARTÍCULAS PARA CURAR



Puede que la idea de minúsculos robots que nadan por nuestro torrente sanguíneo atacando a los invasores no haya cruzado aún la frontera entre la fantasía científica y la ciencia, pero podría haber una forma de acelerar su desarrollo.



En lugar de diseñar máquinas diminutas desde la nada, algunos científicos están experimentando con la idea de enrolar a las miles de especies de bacterias que ya se encuentran en nuestro cuerpo. En estos últimos años, los investigadores han cargado diversos microorganismos con nanopartículas muy útiles y fragmentos de ADN. Aunque los trabajos son preliminares, algunos expertos ven en ello un gran potencial. El pasado mes de marzo de 2012, en el Congreso y Exposición Nacional bianual de la Sociedad Estadounidense de Química en San Diego, David H. Gracias, de la Universidad Johns Hopkins, explicó cómo él y sus colaboradores habían decorado bacterias Escherichia coli no patógenas con pequeñas bolas, barras y medias lunas fabricadas con níquel y estaño, y recubiertas de oro.

David H. Gracias

Una vez dentro del cuerpo, dichas nanopartículas pueden ser calentadas desde lejos con luz infrarroja, destruyendo así los tejidos enfermos.  David H. Gracias  sueña con persuadir a las bacterias para transportar nanopartículas esponjosas empapadas de medicamentos y con dotarlas de herramientas miniaturizadas para realizar operaciones quirúrgicas en células individuales.

Demir Akin

Estudios similares de otros investigadores confirman que las bacterias modificadas pueden transportar paquetes médicos directamente al interior de células enfermas o cancerosas. En un trabajo anterior, Demir Akin, ahora en la Universidad Stanford, y sus colaboradores adsorbieron el gen de la luciferasa (que hace que las luciérnagas brillen) a la bacteria Listeria monocytogenes, responsable de muchos casos de intoxicación alimentaria. Luego inyectaron los gérmenes a ratones vivos. Tres días después, los roedores brillaban, lo cual confirmaba no solo que las bacterias se habían introducido en sus células, sino también que los núcleos habían expresado el gen. Akin diseñó los pequeños robots vivientes para que liberaran su carga de ADN en el interior de células de mamíferos y reprodujo estos resultados en células cancerosas humanas en placas de Petri.

Douglas Weibel

La ventaja de L. monocytogenes reside en que ha desarrollado, de forma evolutiva, medios para introducirse en células animales; pero no es inofensiva. En cambio, numerosas cepas de E. coli sí son inofensivas, pero no tienen adaptaciones específicas para penetrar en las células. La clave, afirma Douglas Weibel, de la Universidad de Wisconsin-Madison, estriba en trabajar con un microorganismo no patogénico, que sea buen nadador y no tenga problemas para entrar en las células de mamíferos. En un estudio, Weibel colocó un yugo nanométrico de bolitas de poliestireno en algas verdes unicelulares y luego dirigió el movimiento de los "microbueyes" (las algas se mueven hacia la luz) -un experimento pionero que luego inspiró otros trabajos.



Weibel sigue fascinado por las investigaciones en curso. Resalta que las bacterias han desarrollado, a lo largo de la evolución, una sorprendente motilidad; que perciben cambios en su entorno y se adaptan, no solo a corto plazo, sino también a nivel genético. Y si no logramos que operen a modo de "repartidores" en el cuerpo humano, podrían resultar útiles para el transporte de nanopartículas en el laboratorio. ¿Quién sabe qué adelantos se habrán conseguido dentro de 50 años?


ERRADICACIÓN DE LA DRACUNCULIASIS

Dracunculus medinensis



Una plaga que ha perseguido a la raza humana desde la antigüedad está cerca de convertirse en la segunda enfermedad humana erradicada, después de la viruela. 



Pronto desaparecerá del planeta el último gusano de Guinea, afirma Jimmy Carter, expresidente de Estados Unidos, cuyo Centro Carter ha liderado el esfuerzo de erradicación.


A diferencia del famoso programa de erradicación de la polio, el proyecto para eliminar la dracunculiasis, o enfermedad del gusano de Guinea, ha pasado inadvertido para el gran público. 



El mal, que afecta a algunas de las comunidades más pobres y remotas de África (el 97% de los casos se producen en Sudán del Sur), consiste en una infección parasitaria causada por el nemátodo Dracunculus medinensis


Es la única enfermedad que se transmite solo a través del agua potable y los humanos constituyen su único anfitrión, afirma James Hughes, profesor de medicina y salud pública en la Universidad Emory. 


El parásito se extiende cuando los aldeanos consumen agua que contiene pulgas con larvas de gusano de Guinea. Las larvas crecen dentro del cuerpo humano y emergen al cabo de un año como gusanos adultos de entre 60 y 90 centímetros de longitud; salen, por lo general, a través de las piernas o el pie. 



Es un proceso terriblemente doloroso y, a menudo, los que lo sufren sumergen la pierna en agua para refrescar la sensación de quemazón, con lo que hacen reiniciar el ciclo.


Desde 1986, los grupos como el Centro Carter han distribuido entre los aldeanos filtros de agua hechos de tela y han formado a los residentes sobre las medidas necesarias para impedir que se propague la infección. 




También han aplicado en algunos casos un larvicida, Abate, para controlar la presencia de pulgas en el agua potable.



Hasta ahora, los esfuerzos han dado lugar a una reducción del 99% en las infecciones, afirma Sharon Roy, de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos. En 1986, se produjeron 3,5 millones de casos, frente a los 1060 de 2011 y solo 5 en los primeros meses de 2012.

sábado, 25 de agosto de 2012

LA NEURONA VIEJA ES MÁS SABIA

hipocampo

Durante décadas, los investigadores sabían que nuestra capacidad de recordar las experiencias cotidianas dependía de un fino cinturón de tejido cerebral denominado hipocampo. Se pensaba que las funciones básicas de la memoria, como la formación de nuevos recuerdos y la evocación de los antiguos, eran desempeñadas en este cinturón por grupos diferentes de neuronas. Pero nuevos hallazgos sugieren que las mismas neuronas desempeñan estas dos funciones tan distintas, cambiando de una a la otra conforme envejecen.

neurogénesis

La mayoría de esas neuronas del hipocampo, las células granulares, se desarrollan cuando somos muy jóvenes y se mantienen durante toda la vida. Pero alrededor del 5% se desarrollan durante la etapa adulta, a través del nacimiento de nuevas neuronas (neurogénesis). Comienzan formando nuevos recuerdos y, con el transcurso del tiempo, pasan a evocar el pasado. Las células granulares más nuevas forman el relevo, asumiendo el trabajo de formar nuevos recuerdos. Susumu Tonegawa, y sus colaboradores, del Instituto Tecnológico de Massachusetts, publicaron sus hallazgos en el número del 30 de marzo de la revista Cell.

Susumu Tonegawa

El equipo de Tonegawa investigó el papel de estas células nuevas mediante la modificación genética de unos ratones en los que las células de más edad podían desactivarse de forma selectiva. Después, hicieron que los ratones recorriesen una serie de laberintos y se sometiesen a ensayos de miedo condicionado. Los resultados demostraron que las células granulares jóvenes eran esenciales para la formación de recuerdos separados de sucesos similares, mientras que las células granulares de mayor edad lo eran para la evocación de sucesos del pasado mediante pequeños estímulos. Ello sugiere que las alteraciones de la memoria comunes al envejecimiento y al trastorno de estrés postraumático pueden estar relacionadas con un desequilibrio entre las células granulares jóvenes y las de mayor edad. Según Tonegawa, si uno no tiene una cantidad normal de células jóvenes, es posible que no logre distinguir dos sucesos que una persona sana vería como diferentes. Al mismo tiempo, el exceso de células de mayor edad facilitaría el recuerdo de experiencias traumáticas, desencadenado por estímulos actuales.



Investigaciones previas han demostrado que tanto las experiencias traumáticas como el envejecimiento natural pueden provocar que se produzcan menos neuronas nuevas en el hipocampo. Sin embargo, aún no se ha descubierto una relación causa-efecto entre los trastornos de la memoria y los problemas de la neurogénesis. Si se hallara tal conexión, este trabajo estaría abriendo la puerta a un nuevo tipo de tratamiento, dirigidos a la estimulación de la neurogénesis. De hecho, ya está cambiando nuestra visión de la memoria.

CÉLULAS MADRE

Células madre

Cada avance científico se encuentra detrás de una puerta que se abre solo con las preguntas adecuadas. Tras ella hay un bosque inmenso cuya cartografía se va conociendo mediante la investigación cuidadosa y la generación de tímidas hipótesis que hay que ir comprobando o refutando. En cualquier caso, tanto hoy como en el siglo XIX, la prisa y las conclusiones precipitadas no suelen ser buenas compañeras de la ciencia, porque a menudo conllevan grandes errores, riesgos innecesarios o problemas éticos no resueltos. Las células madre y su uso terapéutico es uno de esos avances prometedores, en los que, paralelamente a la investigación científica sería, ha habido fraudes con la intención de ponerse laureles inmerecidos o de lucrarse en nombre de falsas novedades.

cigoto

En el caso de las células madre, la pregunta se fue definiendo a medida que se iba adquiriendo conocimientos más precisos sobre el desarrollo del embrión humano. Era una de aquellas preguntas que, cuando alguien ya la ha formulado, parece sencilla y obvia; sin embargo, el mérito es ser el primero en plantear el interrogante. Ya sabemos: un espermatozoide fecunda un óvulo, sus respectivos materiales genéticos se fusionan y constituyen una célula única inicial llamada cigoto

Primera división del cigoto

En pocas horas, mediante un proceso de mitosis, el cigoto se divide en dos, luego en cuatro, ocho,.... y va adquiriendo un aspecto semejante a una mora microscópica que se denomina técnicamente mórula

mórula

Cuando hay 64 células, las divisiones dejan de ser simétricas, de modo que las células de la periferia de esa mórula se especializarán para formar la placenta, mientras que las interiores irán formando los órganos del embrión; ahora, la mórula se llama blástula



Hay algo interesante en el proceso de la embriogénesis: las células de la mórula son las que terminarán formando tejidos tan distintos como el pelo, la piel, el músculo o las neuronas. En otras palabras, son células que contienen la información necesaria para transformarse en cualquier célula del organismo y, por ello, se llaman células pluripotenciales.



En este caso, la pregunta que abrió la puerta a la investigación con células madre y su aplicación terapéutica fue la siguiente: ¿se podrían utilizar estas células de las que derivan todas las demás para reponer un tipo específico de célula dañada, defectuosa o que el organismo no pueda producir debido a alguna enfermedad?



Con el avance de la histología durante el siglo XIX se vio que, aparte de las células embrionarias, el adulto también tenía unos tipos celulares indiferenciados que le permiten reparar algunos tejidos o proporcionar células nuevas. El médico alemán Artur Pappenheim fue el primero en postular la existencia de unas células de la médula ósea que mediante una diferenciación dan lugar a los glóbulos blancos, los hematíes y las plaquetas. Se llaman células madre hematopoyéticas.

Artur Pappenheim
Médico alemán pionero en la investigación de
células madre: vio el potencial de las hematopoyéticas.
Fundó una revista especializada en hematología.


El hallazgo quedó ahí, hasta que en la década de 1950 investigaciones sucesivas permitieron saber que los ratones sometidos a enormes radiaciones lograban sobrevivir si se les administraba médula ósea procedente de ratones de la misma cepa; años después se descubrió que la supervivencia se debía a que las células  de la médula del donante se reproducían en el receptor. Entre 1956 y 1959 se llevaron a cabo algunos trasplantes en pacientes con dolencias diversas, los resultados no siempre fueron exitosos, pero se demostró que era posible hacerlo. Finalmente, Mathe y sus colaboradores publicaron el caso de una persona expuesta accidentalmente a radiación atómica que sobrevivió gracias a un trasplante de médula ósea. La puerta que llevaría a un nuevo campo en terapéutica estaba a punto de abrirse. Durante la década de 1960, los canadienses Ernest McCulloch y James Till de la Universidad de Toronto, pensaron que esta plasticidad podría tener alguna aplicación terapéutica y su reflexión llevó, unos años más tarde, a los trasplantes de médula ósea.

Ernest McCulloch y James Till 


LAS CÉLULAS "SANAS"

En determinados tipos de cáncer de las células sanguíneas (como algunas leucemias), es posible aprovechar la peculiaridad de las células madre hematopoyéticas para la curación del paciente. El fundamento es similar al estudiado unos años antes con los cobayas expuestos a radiaciones: la quimioterapia es altamente eficaz para eliminar los glóbulos blancos malignos; sin embargo, es muy poco específica, así que, además de los glóbulos blancos, también elimina plaquetas y hematíes. El trasplante de una médula ósea sana a una persona con leucemia a quien se han eliminado las células malignas hace que el paciente vuelva a producir células sanguíneas normales gracias a esta cepa de células madre sanas; millares de pacientes se han beneficiado de este avance.

EL CORDÓN UMBILICAL



Con el tiempo se han conseguido solucionar en buena medida problemas como el rechazo: las células proceden de otra persona, de modo que hay que buscar donantes que sean compatibles con el receptor; además, hay tratamientos farmacológicos que ayudan a mitigar la posible respuesta inmunológica del receptor. Lo ideal sería disponer de células propias, porque así no habría duda sobre la compatibilidad; el problema es que las células de la persona afectada no están sanas. ¿Y entonces? La respuesta vino de la mano de otro hallazgo interesante en el que participaron, entre otros, el grupo de Hal E. Broxmeyer de la Facultad de Medicina de la universidad norteamericana de Indiana: la sangre del cordón umbilical y la placenta contiene células madre hematopoyéticas, células progenitoras hematopoyéticas y, probablemente, otras células similares a las embrionarias pluripotenciales. En 1989, estos autores publicaron el primer caso de curación de un niño que padecía anemia de Fanconi, un tipo hereditario grave, tras recibir sangre umbilical conservada de su hermana gemela sana. Por tanto, parecía interesante poder conservar la sangre del cordón umbilical de todas las personas para, en el futuro, poder disponer de células propias sanas que permitiesen regenerar tejidos y órganos. Los biobancos, donde se conservan tejidos y sangre congelados y etiquetados, empezaban a cobrar sentido. Además, trabajar con la sangre del cordón umbilical no tenía tantos problemas éticos como con embriones; pero sí supone un coste muy considerable.

Hal E. Broxmeyer

En el mundo del siglo XXI, cualquier avance científico pasa por el altavoz de los medios de comunicación. Esto aumenta el conocimiento de las personas y acerca la ciencia a quienes no son científicos; sin embargo, conlleva el peligro de dar por ciertas algunas hipótesis, magnificar resultados modestos o contribuir a tergiversar datos en favor de acciones lucrativas. En casi todos los órganos sólidos del cuerpo se han identificado células madre residentes, y este conocimiento ha estimulado enormemente la investigación para lograr una verdadera medicina regenerativa. La idea de fondo es que, si somos capaces de dominar unas células que, adecuadamente manipuladas, tengan el potencial para transformarse en cualquier célula que necesite ser sustituida, se abre un abanico terapéutico impresionante.



SURGE ENTUSIASMO POR EL 
AVANCE INVESTIGADOR, 
PERO TAMBIÉN EL FRAUDE

El problema es que la investigación en este campo es muy heterogénea. Hay algunos ensayos clínicos bien diseñados y multicéntricos que siguen las pautas de los comités éticos de investigación gubernamentales, pero también hay numerosas iniciativas privadas no tan rigurosas. Es tanto el potencial del tratamiento con células madre y la medicina regenerativa, que el campo para la imaginación es fértil. Ello ha llevado, por ejemplo, a la eclosión del turismo de las células madre, en países como China, Thailandia, Corea del Sur o Ucrania, la normativa en investigación con células madre no es demasiado estricta, de modo que se anuncian numerosas clínicas en las que se realizan estas terapias con la promesa de que mejoran dolencias como la esclerosis múltiple, Parkinson, Alzhéimer, lesiones medulares e incluso la calvicie.

Las terapias milagrosas no existen, ni con células madre ni con ningún fármaco. Hoy sabemos que los conocimientos realmente importantes y novedosos son el fruto de un camino laborioso que requiere un tiempo de incertidumbre y comprobación.



Autor: Albert Figueras. Médico