jueves, 28 de junio de 2012

APRENDIZAJE PARA LA NEUROCIENCIA

SE ACABÓ ESTUDIAR 
EN EL ÚLTIMO MINUTO


Los intervalos de aprendizaje cortos e irregulares podrían resultar más efectivos.



Los profesores de instituto y de universidad siempre animan a sus alumnos a evitar las intensivas jornadas de estudio de última hora. Estudiar poco a poco a lo largo del semestre es mucho más efectivo. Un estudio publicado en Nature y Neuroscience el pasado mes de febrero parece demostrar el fundamento biológico de este axioma pedagógico. También va un paso más allá al sugerir una forma de optimizar los períodos de aprendizaje; un descubrimiento que, en teoría, podría dar lugar a nuevas estrategias para memorizar la estructura molecular de la maitotoxina o un ideograma chino.



El estudio, dirigido por el neurobiólogo John H. Byrne, de la facultad de medicina de la Universidad de Texas, en Houston, ha arrojado nuevos datos sobre un método de aprendizaje desarrollado en el laboratorio del premio nobel Eric R. Kandel en la Universidad de Columbia. La técnica de Kandel consistía en aplicar una descarga eléctrica a la cola de una babosa de mar (Aplysia californica) a intervalos regulares, y más tarde comprobar si el animal reaccionaba de forma excesiva al recibir una descarga menor, señal de que recordaba la experiencia anterior.


El objetivo de Byrne y su equipo consistía en determinar si las reacciones químicas que subyacían a esta respuesta podrían modificarse para mejorar el proceso de aprendizaje. En lugar de utilizar una babosa viva, pusieron algunas de las células nerviosas del gasterópodo (neuronas sensoriales y motoras) en una placa y sustituyeron las descargas eléctricas por cinco pulsos del neurotransmisor serotonina espaciados 20 minutos. La serotonina activa dos enzimas que inician una cascada bioquímica, que culmina con la activación en las neuronas de señales de tipo "Me acuerdo de esto. Duele".

Las dos enzimas implicadas trabajan en tándem. Sin embargo, mediante esa serie estándar de pulsos a intervalos regulares, no alcanzaron su activación máxima en el interior de una célula a la vez, lo cual sugería que el protocolo de aprendizaje utilizado podía no ser el óptimo.

Los investigadores desarrollaron un modelo informático de la activación dinámica de las dos enzimas, con el que simularon 10.000 protocolos alternativos, cada uno con una secuencia de pulsos distinta. Luego analizaron los resultados para determinar cuál se correspondía con la activación simultánea de ambas enzimas. Se descubrió que el mejor protocolo de aprendizaje no era el habitual, con intervalos regulares, sino una secuencia de tres pulsos de serotonina distanciados 10 minutos, otro al cabo de 5 minutos y un pulso final 30 minutos después. Con esta pauta, la interacción entre las dos enzimas aumentó un 50%, un indicio de que el proceso de aprendizaje era más eficiente.



Entonces, ¿deberíamos estudiar sumas de Riemann un día sí y otro no durante dos semanas y, después, dejar pasar un mes antes de volver a ellas? Es demasiado pronto para asegurarlo. El protocolo de intervalos descrito por Byrne podría corresponder a la forma que tiene la babosa de adaptarse para huir de un depredador, al permitirle escapar de las pinzas de las langostas que intentan atrapar su cola. Es posible que el estudio del cálculo integral funcione de otra forma.


Ese trabajo sugiere, sin embargo, que el mejor método de aprendizaje quizá no debería basarse en sesiones regulares de estudio, lo que plantea numerosas cuestiones a los neurocientíficos.


Por su parte, Byrne y su equipo usarán ahora esas mismas técnicas para intentar optimizar otros aspectos de la formación de memoria en babosas marinas. Si tienen éxito, podrían empezar a trabajar con humanos. Las habilidades motrices serían, probablemente, el primer objetivo: arrojar una pelota, saltar obstáculos o ayudar a una persona que haya sufrido un ictus a volver a caminar. Ello se debe a que los investigadores saben más sobre los circuitos neuronales del cerebelo, responsables del movimiento, que sobre los del hipocampo, donde se inicia el tipo de memoria objetiva necesaria para estudiar química orgánica. Los deberes de ciencias tendrán, pues, que esperar.

LA PARTICULARIDAD DE CADA CEREBRO

¿CÓMO ES POSIBLE QUE LOS GEMELOS IDÉNTICOS DESARROLLEN PERSONALIDADES DISTINTAS? 

EN EL INTERIOR DE LAS NEURONAS, ALGUNOS GENES SE DESPLAZAN DE UN SITIO A OTRO Y ALTERAN LA FUNCIÓN DE ÉSTAS.

Los genes que heredamos y los factores ambientales influyen en el comportamiento humano. En tiempo reciente, se ha descubierto que también intervienen otros procesos. Los transposones, segmentos de ADN que se copian a sí mismos y se insertan en nuevos lugares del genoma, pueden alterar la función de genes enteros. En ocasiones activan genes adyacentes a esas posiciones. Este fenómeno, que se produce con mayor frecuencia en el cerebro que en otras partes del cuerpo, da lugar a rasgos y comportamientos distintos, incluso entre individuos estrechamente emparentados.

Los elementos transponibles pueden determinar también la predisposición de las personas a los trastornos psiquiátricos.

En la actualidad se está empezando a investigar si los transposones nos ayudan a adaptarnos a condiciones ambientales que cambian con rapidez.




CADA CEREBRO ES ÚNICO 
E IRREPETIBLE



Las diferencias entre una persona y otra se producen en los distintos niveles de la arquitectura del órgano, increíblemente compleja. El cerebro humano contiene 100.000 millones de neuronas, de miles de tipos diversos, que en conjunto establecen más de 100 billones de conexiones entre sí. Estas diferencias dan lugar a variaciones en la forma en que pensamos, aprendemos y nos comportamos, así como en nuestra propensión a padecer enfermedades mentales.



¿Cómo surge la diversidad en las conexiones y funciones del cerebro? La variabilidad genética que heredamos de nuestros padres desempeña un papel importante. Sin embargo, incluso los gemelos idénticos criados por los mismos padres pueden diferir notablemente en su funcionamiento mental, forma de comportarse y riesgo de padecer una enfermedad mental o neurodegenerativa. De hecho, los ratones criados para ser genéticamente idénticos y que han sido tratados del mismo modo en el laboratorio muestran diferencias en su capacidad de aprendizaje, en la forma de superar temores y en las respuestas ante el estrés, incluso aunque tengan la misma edad, pertenezcan al mismo sexo y hayan recibido los mismos cuidados. Sin duda, algún otro proceso debe estar interviniendo.



Ciertamente, las experiencias que adquirimos en la vida también importan; pueden, por ejemplo, afectar la fortaleza de las conexiones entre determinados conjuntos de neuronas. Pero cada vez se descubren más indicios de que hay otros factores en juego, como los procesos que mutan genes o que modifican el comportamiento de un gen, tanto durante las fases tempranas del desarrollo del embrión como en etapas posteriores de la vida. Entre esos fenómenos cabe destacar el corte y empalme alternativo, en el que un único gen da lugar a dos o más proteínas diferentes. Las proteínas desempeñan la mayor parte de los quehaceres de la célula. Por tanto, el tipo de proteínas que esta sintetice repercutirá en el funcionamiento del tejido al que pertenezca. Se está investigando también el papel de los cambios epigenéticos, modificaciones del ADN que alteran la actividad génica (al aumentar o disminuir la síntesis de ciertas proteínas) sin que haya variado la información de los genes.



Durante los últimos años, un grupo de investigadores ha descubierto unos genes intrigantes que parecen operar más en el cerebro que en otros tejidos: los transposones, también conocidos como "genes saltarines". Identificados en casi todas las especies, incluidos los humanos, insertan copias de sí mismos en otras partes del genoma (la dotación completa de ADN contenida en el núcleo) y alteran el funcionamiento de la célula, que se comporta de forma distinta a las células vecinas, por lo demás idénticas a ella. Cabría esperar que si se dieran muchas de esas inserciones en múltiples células aparecerían diferencias sutiles, o no tan sutiles, en las capacidades cognitivas, los rasgos de la personalidad y la propensión a padecer trastornos neurológicos.



Los primeros descubrimientos sobre la movilidad de los genes en el cerebro han hecho plantear otra cuestión: puesto que el funcionamiento correcto de este órgano resulta esencial para la supervivencia, ¿por qué la evolución ha hecho persistir un proceso que hace variar su programación genética? Aunque todavía no se dispone de una respuesta definitiva, cada vez más pruebas sugieren que, al inducir variabilidad en las células del cerebro, los transposones dotan a los organismos de la flexibilidad necesaria para adaptarse con rapidez a la circunstancias cambiantes. Por tanto, la evolución habría retenido estos genes móviles tal vez porque, partiendo de la base de que hay que promover la supervivencia de las especies, los beneficios de esta adaptación superan los riesgos.

INVASORES ANCESTRALES

La idea de que en el genoma existen elementos que cambian de lugar no es nueva, pero los datos recientes sobre su elevada actividad en el cerebro resultaron sorprendentes. La transposición de genes fue descubierta en las plantas, antes incluso de que James Watson y Francis Crick describiesen en 1953 la estructura de doble hélice del ADN. En la década de los cuarenta, Bárbara McClintock, del laboratorio de Cold Spring Harbor, observó "elementos controladores" que se desplazaban de un sitio a otro en el material genético de las plantas de maíz. Descubrió que, en condiciones de estrés, determinadas regiones del genoma migraban y, desde su nueva ubicación, activaban o desactivaban ciertos genes. McClintock obtuvo de sus experimentos las ahora bien conocidas mazorcas de maíz con granos de colores diversos, una prueba de la existencia de mosaicos genéticos. En estos, los genes de una determinada célula se activan o desactivan según una pauta distinta a la de las células vecinas que, por lo demás, son idénticas a ella.


Bárbara McClintock

La investigación de McClintock, que al principio fue recibida con escepticismo por la comunidad científica, acabó recibiendo un premio Nobel en 1983. En los años posteriores quedó claro que el mosaicismo genético no se halla restringido a las plantas, sino que también tiene lugar en multitud de organismos, entre ellos los humanos.



McClintock realizó un trabajo con transposones, elementos móviles que utilizan un mecanismo de "cortar y pegar" para cambiar un segmento de ADN de un lado a otro del genoma celular. Investigaciones recientes sobre la movilidad de los genes en el cerebro se han centrado en los retrotransposones, que utilizan una estrategia de "copiar y pegar" para introducirse ellos mismos en nuevas regiones del genoma. Es decir, en lugar de desligarse del ADN adyacente, producen una copia de sí mismos que después ocupará una nueva posición.




En el genoma humano, los retrotransposones constituyen hasta la mitad de los nucleótidos, las unidades básicas con las que se construye el ADN. Por el contrario, los 25.000 genes que codifican proteínas representan menos del 2% del ADN de los mamíferos. Los elementos transponibles se derivan de los primitivos sistemas de replicación molecular que invadieron los genomas de los eucariotas (organismos formados por células con núcleo) hace mucho tiempo. En 1988, un grupo dirigido por Haig H. Kazazian Jr., en la Universidad de Pensilvania, demostró que los retrotransposones, en su momento considerados ADN redundante, eran activos en los tejidos humanos.



En concreto, cierto retrotransposón, el elemento intercalado largo 1 (L1), parece desempeñar un papel clave en el genoma humano. Tiene la capacidad de cambiar con frecuencia de posición tal vez porque, a diferencia de otros elementos móviles humanos, codifica su propia maquinaria para esparcir copias de sí mismo por todo el genoma. El análisis de su comportamiento en la célula pone de manifiesto que cuando algún hecho promueve el inicio de la transposición de L1, este se transcribe primero a sí mismo en forma de una hebra sencilla de ARN que, posteriormente, se desplaza desde el núcleo hacia el citoplasma, donde actúa como molde para sintetizar las proteínas especificadas por algunas regiones del ADN de L1. A continuación, las proteínas forman un complejo molecular con el ARN todavía intacto y ese complejo regresa al núcleo. Una vez allí, una de la proteínas, la enzima endonucleasa, realiza un corte en ciertos lugares del ADN. Tamién utiliza el ARN como molde para producir una copia del ADN de doble hebra del retrotransposón L1 original y, a continuación, inserta ese duplicado en el lugar del genoma donde se ha realizado el corte. Hoy en día, la transcripción inversa de ARN a ADN representa un mecanismo bien conocido, ya que es el que utiliza el virus VIH para obtener una copia de ADN a partir de su genoma de ARN y conseguir así un hogar permanente en el genoma de las células que infecta.




Con frecuencia, la retrotransposición sigue su curso normal, con lo que se generan copias truncadas, no funcionales, del ADN original de L1. A veces, este fenómeno carece de efecto, pero en otros casos acarrea una serie de consecuencias, positivas o negativas, que modifican el destino de una célula. Pueden insertarse en la región codificante de un gen y, de este modo, alterarla. Tal maniobra origina una nueva variante de la proteína que favorece o perjudica al organismo. O quizá la nueva ubicación detiene la síntesis de una proteína concreta. En otros casos, el ADN se inserta en una región no codificante pero que actúa como promotor (un interruptor que puede activar genes cercanos); ello altera el nivel de expresión génica (la cantidad de proteína fabricada a partir del gen), lo que también puede ejercer un efecto positivo o negativo en la célula y el organismo. Cuando los retrotransposones L1 ocupan numerosos sitios en las neuronas o afectan a muchas de ellas, el cerebro resultante será muy distinto del que se habría formado sin estos cambios. Es evidente que ese mosaico genético podría modificar el comportamiento, la cognición y el riesgo de padecer enfermedades. También ayudaría a explicar por qué un gemelo permanece sano mientras que el otro sufre esquizofrenia.


SECUENCIAS GENÉTICAS
QUE SE "COPIAN Y PEGAN"


Los transposones, secuencias de ADN que resultan especialmente activas durante el desarrollo del cerebro, hacen copias de sí mismos que después se insertan en otros lugares del genoma. En su nueva ubicación no suelen provocar ningún efecto sobre los genes adyacentes, que contienen instrucciones para la síntesis de proteínas. Sin embargo, en algunos casos, activan esos genes y modifican el funcionamiento de distintas células. En última instancia, esos cambios dan lugar a diferencias en la función cerebral entre personas, incluso entre gemelos idénticos.


¿CÓMO CAMBIAN DE POSICIÓN?




Las variaciones genéticas no heredables se producen cuando un retrotransposón (un segmento redundante del genoma) se copia a sí mismo en forma de ARN, después vuelve a copiarse en forma de ADN y se reinserta en una ubicación distinta de la inicial. Estos elementos móviles pueden desplazarse de un lado a otro en el cerebro del embrión y también del adulto. En dos gemelos idénticos:

  1. La copia tiene lugar durante la división celular, cuando una secuencia de ADN se transcribe a sí misma y genera una sola hebra de ARN que, a continuación, se dirige del núcleo al citoplasma de la célula.
  2. En el citoplasma, una parte de la hebra de ARN se traduce en proteínas ayudantes. La hebra de ARN original y las proteínas recién formadas se unen y, a continuación, retoman el núcleo celular.
  3. El pegado comienza cuando el ARN hace una copia del ADN original y este, a continuación se inserta en un nuevo lugar del genoma después de que una proteína realice una incisión en un cromosoma.
  4. Tras la transposición puede que se active un gen adyacente. En el embrión, este proceso tiene lugar en el prosencéfalo y también en otras zonas. En el adulto, solo sucede en el hipocampo y en las escasas regiones que contienen células progenitoras de las neuronas.
Resultado: Gemelos no idénticos. Incluso cuando los gemelos se originan del mismo óvulo, los transposones pueden generar una pauta de activación génica distinta entre ambos, y por tanto, cerebros diferentes.

¿A QUÉ CÉLULAS AFECTA?

Hasta hace poco, se daba por sentido que la retrotransposición de L1 se producía sobre todo en las células germinales (óvulos y espermatozoides). Aunque algunos datos sugerían que los genes L1 permanecían activos en los tejidos somáticos (células no sexuales) durante las etapas tempranas del desarrollo e incluso más tarde, tales indicios solían descartarse. Si el propósito de los genes es perpetuarse a sí mismos, tal y como sostiene una teoría evolutiva, los transposones tendrían pocos motivos para permanecer activos en células somáticas, porque estas no transmitirían el ADN a la descendencia del organismo: después de todo, las células afectadas mueren cuando lo hace su propietario.




Las nuevas técnicas de detección han revelado ahora que los retrotransposones se desplazan de un tejisdo a otro durante las etapas iniciales del desarrollo e incluso en etapas posteriores de la vida. Tales eventos se producen más a menudo en el cerebro que en otros tejidos, lo que desafía el antiguo dogma de que en los adultos los códigos genéticos de las neuronas son idénticas entre sí y permanecen estables.

En el laboratorio, se han examinado las células de un ratón que se habían modificado genéticamente para que llevasen a cabo la retrotransposición y emitiesen fluorescencia verde cada vez que un elemento L1 se insertaba en el genoma de cualquier célula de su organismo. Sólo se observó luz verde brillante en las células germinales y en determinadas partes del cerebro, entre ellas el hipocampo (una región importante para la memoria y la atención), lo que sugiere que los L1 se desplazan en el cerebro con mayor frecuencia que en otros tejidos somáticos. Curiosamente, el cambio de posición se producía en las células progenitoras que dan lugar a las neuronas del hipocampo.

En varios órganos de los organismos adultos, una pequeña población de células progenitoras permanece en espera, lista para dividirse y dar lugar a tipos celulares especializados que reemplazan a las que mueren. El hipocampo constituye una de las dos regiones del cerebro donde se produce la neurogénesis, la generación de nuevas neuronas. Los L1 parecen mostrarse activos durante las primeras etapas del desarrollo, cuando las neuronas se están formando, pero también lo hacen en el cerebro adulto, en las zonas donde se originan nuevas neuronas.

A pesar de los experimentos con ratones, se necesitaban más pruebas sobre la existencia de retrotransposición en el cerebro. Se llevó a cabo un análisis post mortem en humanos para comparar el número de elementos L1 en tejidos del cerebro, corazón  e hígado. Se descubrió que los núcleos celulares del tejido cerebral contenían muchos más elementos L1 que los del tejido cardíaco o hepático.

La mayoría de los desplazamientos de genes debían haber sucedido durante el desarrollo del cerebro, porque la retrotransposición requiere que haya división celular después de las primeras etapas de la infancia, un proceso que no ocurre en el cerebro, salvo en dos áreas restringidas. Un análisis sugería que todas las neuronas humanas experimentaban por término medio unos 80 episodios de integración de L1, una cifra que conllevaría un elevado grado de variación no solo entre células, sino también en la actividad cerebral de distintos individuos.



En tiempo reciente, investigadores del Instituto Roslin, cerca de Edimburgo, y sus colaboradores confirmaron la actividad de L1 en el cerebro humano. En 2011, el grupo publicó en la revista Nature que un total de 7743 inserciones de L1 en el hipocampo y en el núcleo caudado (que también interviene en la memoria) de tres individuos fallecidos contenían elementos L1 integrados. El estudio insinuaba que, a medida que avanzasen las investigaciones, la noción que se tenía acerca de la diversidad genética del cerebro se iría complicando aún más. El equipo de Roslin se sorprendió al descubrir unos 15.000 miembros de ciertos retrotransposones, los elementos intercalados cortos (SINE, por sus siglas en inglés). Los SINE predominantes, que forman parte del grupo de los elementos Alu, nunca se habían identificado antes en el cerebro.

Los hallazgos hicieron preguntarse qué factor podría desencadenar la actividad de L1. Como se sabía que en el hipocampo tiene lugar la neurogénesis, y que la exposición a situaciones novedosas y el ejercicio físico desencadenan la neurogénesis en ratones, decidimos comprobar si el ejercicio podría estimular la transposición de genes. Tras hacer que los ratones transgénicos corriesen en una rueda sin fin, se observó que el número de células fluorescentes verdes en el hipocampo de los roedores casi se duplicaba. Como la novedad y los desafíos también promueven la neurogénesis, se está considerando la posibilidad de que un entorno nuevo o desconocido constituya otro factor que favorezca la retrotransposición.

Si los investigadores se hallan en lo cierto y se van produciendo nuevos desplazamientos de L1 a medida que el sistema nervioso aprende y se adapta al mundo exterior, el descubrimiento indicaría que el cerebro y el entramado neuronal que forma parte de él está cambiando sin cesar y se altera con cada nueva experiencia, incluso en gemelos idénticos.

ORIGEN DE LA ENFERMEDAD

Además de contar el número de L1 en el ADN, se están obteniendo otros datos que refuerzan la hipótesis de que los transposones contribuyen a la diversidad del cerebro humano. Al intentar relacionar nuestros hallazgos con sucesos reales acerca del efecto positivo o perjudicial de los transposones en personas vivas, resulta a veces más sencillo señalar las consecuencias negativas, sencillamente porque suelen ser muy evidentes.



En noviembre de 2010 se publicó en Nature que una mutación en el gen MeCP2 afectaba la retrotransposición de L1 en el cerebro. La mutaciones de ese gen pueden inducir el síndrome de Rett, un grave trastorno del desarrollo del cerebro que afecta casi exclusivamente a las niñas. El descubrimiento de la mutación MeCP2 en pacientes con síndrome de Rett y con otras enfermedades mentales generó multitud de preguntas en torno a los mecanismos moleculares y celulares de esa dolencia. La investigación demostró que la mutación en el cerebro de ratones y humanos con síndrome de Rett daba lugar a un mayor número de inserciones L1 en las neuronas, un hallazgo que sugiere que los transposones podrían explicar algunos de los efectos de la mutación de MeCP2.



La actividad de L1 se ha observado también en otras enfermedades. Un análisis de la corteza frontal de individuos con esquizofrenia reveló que estos presentaban más consecuencias de elementos móviles que las personas sin el trastorno. Algunos indicios apuntan que los elementos L1 son un componente importante de varias enfermedades cerebrales, entre las que se incluye el autismo. Entender el papel de los transposones en los trastornos psiquiátricos podría ayudar a descubrir nuevos métodos de diagnóstico, tratamiento y prevención.



Las investigaciones en curso sobre los transposones en el cerebro podrían poner en entredicho toda una disciplina académica. Con frecuencia, los especialistas en genética conductual hacen un seguimiento de grupos de gemelos idénticos durante largos períodos de tiempo para observar los efectos de los genes y determinar la influencia del entorno en enfermedades como la esquizofrenia. El descubrimiento de que los transposones modifican los genomas después de haberse formado el embrión cuestiona la suposición de que los gemelos "idénticos" sean genéticamente iguales. De hecho, los nuevos hallazgos harán que resulte más difícil diferenciar los efectos relativos de la herencia y del ambiente sobre nuestra psique.



La pregunta sigue vigente: dado que los transposones tienden a introducir defectos genéticos potencialmente mortales, ¿por qué la evolución no ha eliminado de nuestras células esos vestigios de virus ancestrales? Para responder a esta pregunta, deberíamos tener en cuenta que los humanos hemos estado siempre sometidos al ataque de parásitos víricos y de otros invasores que aumentan el tamaño de nuestro genoma mediante la transposición de ADN. El organismo humano y el de nuestros antepasados evolutivos tal vez no hayan logrado eliminar del todo a los intrusos, pero al menos se han adaptado a convivir con ellos al silenciarlos mediante una serie de astutos mecanismos que los mutan y los inutilizan. Además, en algunos casos, parece que nuestro genoma se ha apropiado de la maquinaria genética de los retroelementos L1 para aumentar nuestra supervivencia. Esta es una de las razones por las que las células, en ocasiones, permiten o incluso fomentan la transposición de L1.




Una clave de su persitencia surge cuando se analiza la enorme variabilidad de la respuesta al estrés en los ratones de una única cepa genética criados en condiciones muy controladas. Las diferencias observadas en el comportamiento de la población siguen una distribución normal (la gráfica tiene forma de campana), lo cual significa que los mecanismos responsables de la variabilidad son aleatorios, igual que parece suceder con los lugares de inserción de los retrotransposones L1.

La naturaleza supuestamente aleatoria de los L1 en el genoma implica que la selección natural estaría echando suertes, con la esperanza de que las ventajas de las inserciones beneficiosas superaran a las perjudiciales. Y puede que la naturaleza apueste con frecuencia por las células progenitoras de las neuronas del hipocampo. De este modo se maximiza la posibilidad de que al menos alguna de las nuevas posiciones dé lugar a una población de neuronas adultas muy bien adaptada para realizar nuevas tareas.

Tal suposición no resulta del todo inverosímil. Para influir sobre el comportamiento, los efectos mediados por L1 no tienen que ser de gran alcance ni producirse en numerosas células. En los roedores, un cambio en el patrón de transmisión de impulsos en una sola neurona puede bastar para establecer diferencias.

Hay otro hallazgo que respalda esta idea. El único linaje de elementos móviles L1 actualmente activo en el genoma humano surgió hace unos 2,7 millones de años, tras la bifurcación evolutiva que dio lugar a los bípedos humanos a partir de los chimpancés, una época en la que nuestros antepasados homínidos estaban empezando a utilizar herramientas de piedra. Ese descubrimiento aporta credibilidd a la noción de que los elementos L1 habrían ayudado a construir cerebros que procesan con rapidez la información del entorno y que, por tanto, permitirían hacer frente a los desafíos impuestos por unas condiciones ambientales y climáticas en constante cambio. Los transposones L1 parecen haber contribuido a la evolución de Homo sapiens.

Autores: 
  • Fred H. Gage. Profesor del Laboratorio de Genética del Instituto Salk de Estudios Biológicos en la Jolla, California, donde estudia el modo en que se generan las neuronas en el cerebro.

  • Alysson R. Muotri. Profesor del Departamento de pediatría y medicina celular y molecular de la Univesidad de California en San Diego. Entre los años 2002 y 2008 fue becario posdoctoral en el laboratorio de Gage.




Bibliografía:
  • L1 retrotrasposition in human neural progenitor cells. Nicole G. Coufal et al. en Nature. (vol. 460, págs. 1127-1131. 27 de agosto de 2009).
  • LINE-1 retrotransposons: Mediators of somatic variation in neuronal genomes? Tatjana Singer y col. en Trends in Neurosciences, vol. 33, nº 8, agosto de 2010. www.ncbi.nim.nih.gov/pmc/articles/PMC2916067/?tool=pubmed.

martes, 26 de junio de 2012

VACUNAS CONTRA EL VIH (SIDA)


Los antirretrovirales han reducido en un 95% la morbilidad y mortalidad en pacientes infectados por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). Sin embargo, su elevado coste, la obligación de tomarlos de por vida, los efectos secundarios y el riesgo de desarrollo de resistencias constituyen problemas asociados pendientes de resolver. Además, en países en vías de desarrollo donde el sida se ha convertido en una barrera de primer orden para el progreso económico, el número de personas infectadas aumenta sin cesar. Pese a que en los últimos años esta tendencia se ha ralentizado gracias al tratamiento de una mayor proporción de pacientes, el número de nuevas infecciones sigue superando el de personas medicadas. Razones económicas, sociales, culturales y políticas obstaculizan la cobertura completa del tratamiento en estos países. Por ello es necesario el desarrollo de alternativas terapéuticas al uso de antirretrovíricos de por vida.



ERRADICACIÓN 
CURACIÓN FUNCIONAL


Se han propuesto dos alternativas al tratamiento antirretrovírico crónico. Una de ellas corresponde a la erradicación. Se ha publicado el caso de un paciente infectado por VIH que, tras serle transplantadas células hematopoyéticas carentes del correceptor CCR5, esencial para la entrada del VIH a la célula, presentó unos niveles de replicación vírica indetectables, a pesar de haber abandonado el tratamiento con antirretrovíricos. Parece que la estrategia ha logrado eliminar todo rastro del virus en esta persona. Se han planteado también otros enfoques para erradicar la infección en un paciente determinado: intensificación del tratamiento antirretrovírico, terapia con células madre, terapia génica y eliminación de células latentes infectadas. Sin embargo, es improbable que tengan éxito. De hecho, no existen modelos biológicos que los apoyen.



La otra alternativa a los antirretrovíricos se basa en el concepto de curación funcional, es decir, lograr que el paciente, aunque sea portador del virus, no requiera medicación. Este enfoque está basado en la observación de que una baja proporción de pacientes infectados (los progresores lentos o controladores de élite) son capaces de mantener la multiplicación vírica por debajo de una tasa umbral, sin presentar alteraciones en los niveles de los linfocitos T CD4 durante más de 25 años, lo que los mantiene asintomáticos. Se ha propuesto que esta cura funcional natural podría deberse a una potente respuesta inmunitaria específica frente al virus. Todos estos datos han precipitado el desarrollo de estrategias basadas en la formación de nuevas células T CD8 asesinas específicas frente al VIH, además de células T CD4 coadyuvantes, mediante la utilización de vacunas terapéuticas, vacunas cuyo objetivo no es evitar una infección (función preventiva) sino tratar a las personas ya infectadas mediante el refuerzo de su sistema inmunitario.



CÉLULAS DENDRÍTICAS

La mayoría de las vacunas terapéuticas se han ensayado antes con fines preventivos. Inicialmente, se recurrió a los modelos clásicos exitosos como la utilización del virus completo inactivado o de proteínas recombinantes de la cápside vírica. En general, la capacidad de estas vacunas para aumentar las respuestas específicas frente al VIH fueron muy limitadas y los resultados respecto al control de la replicación vírica descorazonadores. Tras estas primeras experiencias se pasó a considerar nuevos candidatos, como las vacunas basadas en ADN y las que utilizan vectores víricos o células dendríticas.

Las células dendríticas son las células procesadoras y presentadoras de antígenos más potentes, con una capacidad única de inducir respuestas inmunitarias primarias y secundarias tanto en los linfocitos CD4 como CD8. Numerosos estudios han demostrado que estas células son capaces de reaccionar frente a una gran variedad de estímulos (proteínas solubles endógenas, lisados de células tumorales, virus inactivados y células infectadas en proceso de apoptosis); asimismo, pueden presentar antígenos no solo a las células CD4 coadyuvantes a través del sistema mayor de histocompatibilidad de clase II, sino también a las células CD8 asesinas a través del sistema mayor de histocompatibilidad de clase I, en un fenómeno de presentación cruzada. 

El cultivo en el laboratorio de otras células del sistema inmunitario, los monocitos, con diversas moléculas como la interleucina 4 y el factor estimulante de colonias de granulocitos  y macrófagos, las transforma  en células dendríticas de tipo mieloide inmaduras que, una vez entran en contacto con antígenos y con otros factores coestimulatorios, adoptan ya su forma madura final. Cuando se inoculan en ratones, estas células inducen respuestas CD8 y frenan el crecimiento de tumores. Además, células dendríticas mieloides derivadas de monocitos puestas en contacto (en el laboratorio) con patógenos inactivados presentan la capacidad de inducir potentes respuestas inmunitarias específicas frente a modelos de infecciones humanas cuando son inyectadas en ratones. Todos estos datos indican que estas células dendríticas generadas in vitro pueden ser el más potente coadyuvante celular para una vacuna que se proponga inducir respuestas tanto T CD4 como CD8 frente a tumores e infecciones intracelulares.


Se han realizado al menos diez ensayos clínicos de inmunoterapia  con células dendríticas mieloides derivadas de monocitos para casos de infecciones por VIH en humanos. La mayoría han demostrado que estas vacunas son capaces de inducir respuestas específicas frente al VIH de novo. En un estudio publicado el año pasado en Journal of Infectious Diseases demostraron también que este tipo de vacuna era segura. Los pacientes que la recibieron mostraron una reducción notable (unas tres veces) del número de copias de virus en sangre respecto al grupo de control, al que se le administró un placebo. Además, la caída en la multiplicación vírica se asoció a un incremento de las respuestas inmunitarias específicas frente a VIH inducidas por vacuna, lo que sugería que eran estas respuestas las responsables del control de la viremia. Sin embargo, en ninguno de los pacientes de este u otro ensayo se observó que la vacuna consiguiera el bloqueo total del virus (curación funcional).



Pese a los prometedores resultados de las versiones basadas en células dendríticas, la eficacia de las vacunas terapéuticas ha sido, pues, modesta. Debemos redoblar nuestros esfuerzos para entender mejor los mecanismos de protección, el control de la replicación vírica y el deterioro inmunitario provocado por la infección. Sin estos conocimientos, será difícil encontrar una vacuna terapéutica capaz de conseguir la curación funcional. Y dados los problemas asociados a la medicación antirretrovírica, la investigación en vacunas terapéuticas debe seguir siendo una prioridad.

OBJETIVO DE LA VACUNA


El objetivo de una vacuna terapéutica es conseguir la curación funcional del paciente (este es portador del virus, pero no le produce ningún daño porque no es capaz de replicarse). Cuando una persona se trata sólo con antirretrovirales, al iniciar el tratamiento, la carga vírica en sangre desciende hasta unos niveles indetectables y la infección no evoluciona a SIDA porque el virus está controlado. Cuando el tratamiento se interrumpe, la cantidad de virus vuelve, en pocas semanas, a un nivel similar al inicial, con lo que aumenta de nuevo el riesgo de desarrollar SIDA. Cuando se aplica una vacuna terapéutica, el paciente inicia el tratamiento de la misma manera que en la de los antirretrovirales; cuando la carga vírica desciende hasta niveles indetectables, se administra la vacuna. Una vez interrumpido el tratamiento con antirretrovíricos, el sistema inmunitario, estimulado por la vacuna, mantiene controlado el virus de forma parcial (remisión parcial y remisión parcial temporal) o completa (curación funcional). Hasta la fecha, este tipo de vacunas solo han logrado la remisión parcial de la infección.

CURACIÓN FUNCIONAL


Cuando el VIH infecta a un organismo causa una disfunción del sistema inmunitario que, con el tiempo, termina en SIDA. Esta inmunodeficiencia obliga al paciente a tomar antirretrovíricos de por vida. Las vacunas terapéuticas tratan de invertir este proceso mediante la estimulación de una respuesta específica frente al VIH, que evita el uso crónico de medicación. Se logra con ello la curación funcional del paciente.

RESPUESTA INMUNITARIA NORMAL


Cuando un antígeno entra en el organismo, lo reciben las células dendríticas. Estas lo procesan, maduran y migran de las mucosas o la piel al ganglio linfático. Allí presentan el antígeno a los linfocitos CD4 y CD8, que se activan. Ello estimula la respuesta inmunitaria específica que acabará con el germen.

INFECCIÓN POR VIH:

Supresión de la respuesta inmunitaria. Cuando ocurre una infección por VIH, las células dendríticas se convierten en auténticos caballos de Troya, puesto que cuando migran al ganglio linfático portan los virus viables directamente a su diana, los linfocitos T CD4. Al ser estos los coordinadores del sistema inmunitario, su infección provoca una disfunción que termina en SIDA. Al quedar inoperativa la respuesta inmunitaria, los antirretrovíricos deben tomarse de por vida.

VACUNAS TERAPÉUTICAS


Refuerzo de la respuesta inmunitaria. Al administrar al paciente una vacuna fabricada a partir de VIH inactivados y sus propias células dendríticas, estas presentan el antígeno a las células CD4 sin infectarlas, por lo que se activa correctamente el sistema inmunitario. Ello permite controlar el virus una vez interrumpido el tratamiento con antirretrovíricos.



Autor: Felipe García Alcaide. Servicio de enfermedades infecciosas del Hospital Clínic-HIVACAT. Universidad de Barcelona.


lunes, 25 de junio de 2012

ÓRGANO SEXUAL MASCULINO



Una relación sexual genital tiene lugar cuando un hombre introduce su pene en la vagina de una mujer. Cuando el pene está en su estado normal, flácido, esta hazaña es difícil de lograr, quizás imposible. Pero  imposible no hay nada. Sin embargo, cuando el pene se endurece y pasa al estado de erección, la mayoría de los hombres aprende con rapidez la técnica para introducirlo en la vagina (a veces con demasiada rapidez, otras veces sin pensar en su pareja femenina, y muchas veces sin saber qué es lo que desea o qué es lo que realmente le gusta a su pareja, sea permanente o sea una pareja efímera, transitoria o pasajera.



EL PENE

La forma que adopta una erección es bastante obvia; digamos que salta a la vista. Pero para entender completamente el proceso es necesario examinar el principal miembro sexual masculino: el pene.




LA TRES ESPONJAS


Básicamente, un pene se compone de tres estructuras que están hechas de un tejido similar a una esponja y que pueden llenarse de sangre.
  • Los dos cuerpos cavernosos contienen las arterias principales y se sitúan a lo largo del pene, en la mitad superior. Son cámaras cilíndricas y su tamaño es mayor que el de la tercera estructura esponjosa.
  • El cuerpo esponjoso está bajo los dos cuerpos cavernosos y rodea la uretra, que a su vez funciona como conducto tanto de la orina como de los espermatozoides.




Cuando un hombre se excita, y no precisamente por estar viendo a su equipo de football marcando el gol de la victoria, los nervios que rodean el pene se activan, lo que provoca que los músculos alrededor de las arterias se relajen y fluya más sangre hacia el miembro. El tejido esponjoso absorve esta sangre adicional y así el pene se endereza y se endurece; esto es lo que constituye una erección. La misma erección aprieta las venas de manera que la sangre no pueda salir del pene, y por eso permanece erecto.



En la base del pene, los dos cuerpos cavernosos se separan para formar una Y, justo donde ambos extremos se unen al hueso púbico. Este ligamento controla el ángulo del pene erecto. Muchos hombres preguntan si tienen algún problema porque el ángulo de su pene en estado de erección no es de 90 grados, paralelo al suelo. Esto no es ningún problema, más bien es uno de los mitos masculinos, mal llevados por la psique machista del grupo masculino.



Cada pene tiene un ángulo diferente en la erección, que no afecta para nada a su rendimiento. A medida que pasan los años, el ligamento de la base del pene se estira y el ángulo cambia. Por ejemplo, un hombre de 70 años tendrá una erección que apunta hacia abajo, en lugar de hacia arriba, como cuando era joven.




EL GLANDE



La cabeza del pene, se llama glande, tiene una forma cónica. La abertura en medio del glande se denomina meato, y en su base hay una estructura que se conoce como corona, debido a su forma.



El glande sirve para varias cosas:
  • Es un poco más grueso que el resto del pene, especialmente alrededor de la corona. Este grosor extra sirve como tapón, para mantener el semen eyaculado dentro de la vagina después del orgasmo, lo más cerca posible del cuello uterino. Es el método que tiene la madre naturaleza para asegurar unas probabilidades mayores de fertilización. El glande también reúne la mayoría de las terminaciones nerviosas.
  • El glande crea una fricción adicional que, en este caso, produce "buenas vibraciones" que ayudan a la eyaculación.
  • Los hombres no son los únicos que se benefician del glande. El cuello uterino de la mujer podría resultar dañado con todo el empuje y la fricción que se da durante el coito si no fuera por el glande, que hace de amortiguador.




Las mujeres deberían agradecer al glande la atención que se merece. La manera de hacerlo se las dejo a su elección.




EL PREPUCIO

En el momento del nacimiento, el glande está cubierto por el prepucio, una funda de piel que se abre en la punta. En los niños esta abertura es muy estrecha y por lo general no puede retraerse. Habitualmente el prepucio se va aflojando a medida que el niño crece. Cuando un hombre tiene una erección, el prepucio retrocede y deja el glande al descubierto. La piel del glande es extremadamente sensible, y el objetivo del prepucio es protegerla.



En las culturas judía y musulmana el prepucio siempre se quita con una pequeña intervención quirúrgica conocida como circuncisión. Este procedimiento también ha ganado popularidad entre la sociedad occidental porque facilita mantener limpio el pene (cuestiones higiénicas). En vista de que la higiene hoy en día es mucho mejor que en el pasado, algunos padres y médicos opinan que la circuncisión ya no es necesaria, aunque es un debate continuo, algunas religiones no aceptan este hecho científico. 



Hay una serie de glándulas diminutas bajo el prepucio que segregan una sustancia aceitosa que sirve como lubricante. Si esas secreciones se acumulan y se mezclan con células muertas, el resultado es la formación de una sustancia blanca con textura grumosa conocida como esmegma. 




En un hombre que no ha sido circuncidado, el esmegma puede acumularse y producir infecciones y, a veces, enfermedades más graves. Por eso, los hombres no circuncisos deben tener especial cuidado al ducharse, y recordar que deben retraer el prepucio y lavarse bien alrededor del glande.



Si un hombre se está dando un baño con su pareja, seguro que le resulta agradable pedir que ella le retire el prepucio. Hay mujeres que, tras haber visto las montañas de ropa sucia que suele haber en los pisos de los hombres solteros, tienen grandes dudas respecto a la higiene personal del conjunto del género masculino. Ésa puede ser una de las razones por las cuales evitan el sexo oral. Pero si la felación es algo que el hombre desea y que su pareja ha evitado, una de las maneras de cambiar la situación es permitir que ella se asegure, durante un baño, de la limpieza del pene. Incluso si no da resultado, al menos el pene quedará absolutamente impecable.




LA CIRCUNCISIÓN 
EL RENDIMIENTO SEXUAL



Como la piel del glande de un hombre que ha sido circuncidado se vuelve más gruesa y menos sensible, muchos se preguntan si esta operación afecta al rendimiento sexual.



Hay hombres no circuncidados que están convencidos de que tienen más probabilidades de sufrir eyaculación precoz, ya que su piel es más sensible. Muchos hombres ya adultos consideran la opción de practicarse la circuncisión para remediar este problema. La eyaculación precoz no es un problema de circuncisión o no circuncisión, es un problema de aprendizaje que puede superarse, por eso este mito no tiene ninguna base científica para que un adulto tenga que practicarse la circuncisión.



Otros hombres, los circuncidados, han preguntado si existe alguna manera de reemplazar el prepucio. Estos hombres sienten que se están perdiendo algún placer por el hecho de que la piel del glande se ha endurecido. Pero, la realidad, es que mientras experimenten orgasmos, no deberían preocuparse de eso.




EL TAMAÑO Y EL RENDIMIENTO SEXUAL



Obviamente, la hablar del pene, lo que en realidad preocupa a muchos hombres es el tamaño de su miembro. Están convencidos de que cuanto más grande es el pene, mejor son los resultados. Esta idea, más que mito, tiene que ver con la autoestima del propio hombre frente a otros hombres con pene más grande.



Como lo normal es que los hombres se exciten con lo que ven, la apariencia física les resulta muy importante. Es por eso que les preocupa el tamaño de su pene, al igual que el de los senos de las mujeres. Para ellos, cuanto más grande sea esa parte del cuerpo que tanto los atrae, mejor. Desgraciadamente, los muslos de las mujeres, que con demasiada facilidad ganan más tamaño del deseado, ya no entran en esa categoría. ¿Dónde está Rubens, que pintó todas esas mujeres desnudas, voluptuosas y magníficas, cuándo más se necesita?¿Por qué la desnudez tremenda de Botero es denostada por algunos varones?



Pero si los hombres preguntaran a las mujeres lo que opinan del tamaño del pene, se enterarían del otro lado de la historia. Hay mujeres a las que los penes grandes les provocan un verdadero terror, y muchas otras que no dan mayor importancia al asunto del tamaño. La verdad que con la subcultura actual, se ha puesto en un altar al pene grande y grueso, por eso la obsesión masculina frente a su otro yo, el pene. Sin embargo, esos hombres obsesionados con el tema no logran meterse esta otra visión de la historia en la cabeza, y como además muchos de ellos también son tercos, no hay manera de convencerlos de su error.

LA MEDIDA



Es posible medir un pene de muchas maneras diferentes, y un hombre suele escoger la que hace que su pene parezca mayor. Aunque las medidas básicas son longitud y circunferencia, el estado del pene en el momento de sacar la cinta métrica es el asunto clave.

Incluso si dos penes en estado de flacidez parecen de igual tamaño, las cosas pueden cambiar mucho en estado de erección; además, un mismo hombre puede tener erecciones de diferentes tamaños dependiendo de su grado de excitación. En los vestuarios de los gimnasios, el hombre con el pene flácido más largo se siente el más macho, pero la verdadera prueba se pasa en la cama.



Una de las razones por las cuales un hombre puede pensar que su pene es demasiado pequeño es la manera de mirarlo; a ver, no me refiero a que se ponga gafas con lentes de aumento. La mayoría de las veces lo mira desde arriba, y los ojos lo engañan con una ilusión conocida como escorzo, cuyo resultado es que el pene parece más pequeño de lo que realmente es, cuando otra persona lo mira de frente. Para que un hombre vea su pene tal y como lo ve su pareja, lo que tiene que hacer es ponerse frente a un espejo de cuerpo entero y tomar esa imagen como referencia. Algunos quedarán sorprendidos porque no tendrán el pene tan grande como pensaban y otros porque verán que su pene es más grande de lo que ellos creían. Y si se mira antes y después de una erección, seguro de que su ego quedará más que satisfecho.



Esto no quiere decir que no haya hombres con penes grandes y hombres con penes medianos o pequeños. Cada ser humano es diferente y no existen dos penes iguales.

Aunque es evidente que los hombres tienen penes de distintos tamaños, ¿acaso eso marca una diferencia a la hora de la verdad, o sea, dentro de la vagina de una mujer? En la mayoría de los casos la respuesta es un rotundo no: el tamaño del pene no implica ninguna diferencia una vez dentro de la vagina femenina.

La vagina es elástica, porque debe permitir que los niños nazcan por parto vaginal, así que puede acomodarse a un pene grande o a un pene pequeño. Como la mayoría de las terminaciones nerviosas se concentran en la entrada de la vagina, las sensaciones que produce un pene grande no son demasiado distintas de las provocadas por un pene pequeño.



Obviamente, si el hombre tiene un pene minúsculo, puede ser que una mujer no sienta mucho, lo cual es un problema leve. Pero, como la mayoría de las mujeres necesitan estimulación directa del clítoris para llegar al orgasmo y como no hay ningún pene capaz de realizar esa proeza, sea grande, mediano o pequeño, mientras efectúa la penetración, el asunto del tamaño se hace menos importante. Ya lo dije antes, es una cuestión de una mala información dada por los medios, sea cual sea, que han hecho del pene una cuestión de tamaño, sobretodo para el propio ego del hombre.

Muchos hombre preguntan si existe un medio o forma de agrandar el pene. Sólo existe un medio, y lo explicamos porque además ayuda a mantener una buena salud. A pesar de que la mayor parte del pene es visible, hay un trozo que está oculto bajo la piel y que recibe el nombre de raíz o crus. Si el hombre tiene mucha grasa acumulada en la zona púbica, porque esté con sobrepeso, una parte importante del pene estará oculta bajo la piel. Al perder peso, el hombre puede revertir esta situación y dejar al descubierto una porción mayor de su pene. De esta manera, el miembro crece. El cálculo que los médicos hacen es que se ganan unos 2,5 centímetros de pene por cada 15 kilos perdidos. Perdón a todos los hombres delgados; pero para ellos perder peso no les servirá de nada.

Hay técnicas quirúrgicas que pueden agrandar el pene. Una de ellas puede hacerlo más grueso en casi toda su longitud, excepto en el glande, lo que va a provocar que se vea desproporcionado. Otra técnica lo hace más largo, pero requiere que los médicos corten ciertos ligamentos, por lo que el pene erecto no apuntará tan alto como antes y también puede provocar que el hombre pierda sensibilidad. Estos efectos secundarios, así como otros riesgos, quitan mucho valor a estos procedimientos, razón por la cual muy pocos cirujanos deciden llevarlos a cabo. Desde un punto de vista neutral u objetivo, los riesgos hacen que esas operaciones casi no merezcan ni ser consideradas, y ni siquiera vale la pena contemplar la idea. Sin embargo, si quiere enterarse de todos los detalles escabrosos del asunto, pida cita con un urólogo.

LA ORIENTACIÓN



La proporción entre la raíz (la parte oculta bajo la piel) y el pene que si se ve puede producir variaciones en la dirección hacia la cual apunta durante una erección. Los hombres con una raíz más corta, y por ello con un pene más largo, tienen más probabilidades de tener una erección que apunte hacia abajo. En cambio, un pene erecto con una raíz más larga probablemente apunte hacia delante o incluso hacia arriba.

"Un hombre fue a visitarse con su médico y pasaron más de media hora de consulta y el hombre no se atrevía a mencionar la verdadera razón de su visita. Confesó que no salía con mujeres, disculpándose con toda clase de excusas que no parecieron sensatas. El médico percibió que había algo más que le molestaba y que no le decía, y le comentó con franqueza que no estaba siendo sincero. Fue ahí cuando el hombre contó que le daba miedo salir con mujeres porque, si llegaran a tener un relación sexual, ella notaría que su pene era deforme. Dijo, que en estado de erección, en lugar de apuntar hacia fuera, como sucedía con todos los penes que había visto en las películas pornográficas, el suyo trazaba una enorme curva. Su descripción hizo ver que era algo que estaba dentro de los límites de lo normal, pero se le derivó al urólogo. En la siguiente cita, el hombre era un hombre nuevo. El urólogo había confirmado que la curvatura que trazaba era algo normal en muchos hombres, con lo cual la autoestima del hombre aumentó, era un hombre nuevo, le había devuelto la seguridad necesaria para empezar a salir con mujeres".

De vez en cuando hay hombres que manifiestan su preocupación porque su pene apunta en una determinada dirección cuando está erecto. Este fenómeno no es raro. Hay hombres que tienen una cuvartura más pronunciada que otros, y a veces también sucede que el pene describe un giro hacia arriba o la derecha.



El primer consejo es que, si a un hombre le parece que su pene tiene una forma anormal, consulte con un urólogo para estar seguro de que la curvatura no es síntoma de ningún problema.

En la gran mayoría de casos, la curva está dentro de los límites de lo normal y la preocupación no es más que un asunto de ignorancia sexual. En otras palabras, existen hombres que no saben que muchos penes no son rectos y que, de vez en cuando, hay alguno que tiene una curva más pronunciada. La mayoría de estos hombres no tienen ningún problema en la cama, aunque sí puede ser que algunos deban ajustar las posiciones que utilizan. Sin embargo, hay casos en los que el hombre puede sufrir la enfermedad de La Peyronie, que puede impedir por completo la penetración. La mayoría de las veces la enfermedad desaparece por sí misma.




Sea como sea, este problema está sobre todo en la mente de los hombres. Hay una manera muy sencilla de evitar preocupaciones por la reacción de una nueva pareja ante la forma del pene, y que puede aplicarse también a la gran mayoría de dudas que las personas puedan tener sobre su capacidad sexual: espere a establecer una relación fuerte con su pareja antes de llegar al acto sexual. No nos referimos a que se case a la primera de cambio, pero no hay duda de que la experiencia de hacer el amor con alguien es mucho más placentera si ambos están enamorados y, por lo tanto, si el sexo es una expresión de ese afecto y no una mera forma de pasar un buen rato.

Así que, no importa si su pene parece un bumerán o una flecha, no olvidemos que las palabras te quiero o te amo son mucho más importantes para la pareja que la dirección hacia la cual apunta el pene.





LOS TESTÍCULOS





Aunque es frecuente que los hombres no entiendan los mecanismos de funcionamiento de su pene, no hay duda de que mantienen relaciones amistosas con esa parte de su anatomía. Pero en cuanto a los testículos, hay demasiados hombres que no saben nada de ellos.


Creo que ya es hora de que veamos a los testículos de otra forma diferente, y además sentirlos de otra forma.





EL CAMINO DEL DESCENSO



Cuando un niño se va desarrollando en el útero de la madre, los testículos permanecen dentro de su cuerpo. En los últimos meses de embarazo, se abren camino hacia el exterior y descienden hacia el escroto, una bolsa de piel ubicada en la base del pene. Ocasionalmente puede suceder que uno de los testículos, o ambos, no baje a colocarse en su sitio.




A veces estos testículos juguetones tienen la particularidad de aparecer en el escroto y volver a desaparecer durante el primer año de vida del niño. No representa ningún problema siempre y cuando hagan alguna aparición ocasional en su posición normal, porque tarde o temprano se decidirán a quedarse donde deben.



Un testículo que se queda dentro del cuerpo no puede funcionar adecuadamente porque la temperatura interna es demasiado alta. Y, lógicamente, un niño que sufra de este problema también puede ser que se avergüence de su aspecto. Por esas razones se suele acudir al médico, que puede recetar algún tipo de terapia hormonal, aunque casi siempre se recomienda la cirugía.





LA FÁBRICA DE HORMONAS



Además del papel crucial que tienen los testículos en lo que se refiere a la propagación de la especie, los hombres necesitan que funcionen bien para poder producir las hormonas que necesitan, sobretodo testosterona. Esta hormona también se conoce como la hormona masculina, y el nombre le sienta bien. Si un niño nace sin testosterona, su escroto tomará la forma de los labios mayores de la vagina  y su pene será parecido a un clítoris.



Incluso si uno de los testículos no logra formarse bien, en el interior del niño se desarrollará parcialmente un útero y una trompa de Falopio. Esto se debe a que, como le falta el segundo testículo, no tiene suficiente sustancia inhibitoria de Müller, una hormona que inhibe el crecimiento de órganos femeninos.





LA PRODUCCIÓN DE ESPERMATOZOIDES



A pesar de la variedad de métodos anticonceptivos, que han permitido separar las relaciones sexuales de la reproducción, el principal propósito de hacer el amor, desde el punto de vista evolutivo, es tener hijos. En este sentido, el primer paso es que el pene penetre en la vagina, para que así haya más probabilidades de éxito. Sin embargo, una vez ahí dentro, para que así haya más probabilidades de éxito. Sin embargo, una vez ahí dentro, el hombre necesita tener algo que depositar para lograr tan importante tarea. Ese algo, los espermatozoides, se produce en los testículos.



Los espermatozoides son unas criaturas sorprendentes. son las únicas partes del cuerpo que hacen su trabajo fuera del organismo, porque no llevan bien someterse a altas temperaturas, especialmente al calor de nuestro cuerpo. Es por eso que los testículos están fuera, donde la suave brisa los refresca; aunque la verdad es que esto sólo se aplica a los escoceses cuando visten de gala.



Para que los espermatozoides tengan éxito en su tarea deben superar muchos obstáculos después de completar un largo viaje. Seguramente usted tiene presente su forma, con la cabeza ovalada y la cola que les permite desplazarse, pero no tienen este aspecto desde el principio.



En sus primeras etapas, los espermatozoides se denominan células germinales. Estas células germinales se producen en los túbulos seminíferos, que son como unos espaguettis que se concectan unos con otros y que se enrollan para formar una bola rodeada por una membrana resistente. Este paquete se llama testículo. Hay que recordar que entre estos espaguettis están las células que producen testosterona. A medida que las células germinales viajan por los túbulos seminíferos van transformándose lenta pero inexorablemente en espermatozoides.

Una vez que la metamorfosis termina, los espermatozoides dejan los testículos para dirigirse el epidídimo, camino del vaso deferente.


MEIOSIS: LA DIVISIÓN MICROSCÓPICA



Ahora que ya se ha podido saber el funcionamiento de los testículos y que se sabe del viaje que deben realizar los espermatozoides, podemos hablar de otra transformación importante de los los espermatozoides.

Todas nuestras células contienen el código completo de nuestro material genético, el llamado ADN, y que es diferente en cada individuo; el término sin abreviar es el llamado ácido desoxirribonucleico, pero está claro que ADN  es un poco más fácil. Las células germinales empiezan todas su maduración con el ADN completo, pero pasan por un proceso llamado meiosis, cuyos efectos importantes son:
  • Cuando una célula germinal se somete a la meiosis se convierte en dos nuevas, y cada una de ellas tiene sólo la mitad del ADN: 23 trozos de material genético (llamados cromosomas) en lugar de los 46 habituales. Cuando el espermatozoide se une al óvulo femenino, que también tiene 23 cromosomas, el material genético de ambos se combina, por lo que el embrión resultante tendrá un total de 46, que serán la mezcla de los del padre y los de la madre.
  • Cuando las células germinales se dividen, también lo hacen los cromosomas sexuales: los varones tienen un cromosoma X y uno Y, mientras que las hembras tienen dos cromosomas X. Si el primero en llegar al óvulo es un espermatozoide con cromosoma X (femenino), el bebé será niña. Y si es un espermatozoide con Y (masculino), será niño.






Un dato para todos aquellos hombres que quieran sentirse orgullosos de las habilidades de sus espermatozoides: no sólo son capaces de desplazarse por sí solos fuera del organismo, sino que además están bien equipados, como diminutos misiles teledirigidos. En la cabeza de cada uno está el cromosoma, que contiene las enzimas que le ayudarán a penetrar en el óvulo, si es que tiene la suerte de toparse con uno.





Cuando los espermatozoides están listos, abandonan los testículos y se internan en el epidídimo, que se compone de un conjunto de tubos diminutos situados sobre los testículos. Para los fanáticos de las estadísticas curiosas: si estos tubos se desenrollaran, llegarían a medir cerca de 20 metros de longitud. Durante su viaje por el epidídimo, los espermatozoides aprenden a nadar. Cuando entran tienen las colas inmóviles, y salen de allí convertidos en demonios de la velocidad.




VASO DEFERENTE



La siguiente escala en el viaje de los espermatozoides es el vaso deferente, un tubo que los expele hacia la uretra. Allí, en la uretra, se mezclan con fluidos de las vesículas siminales y de la próstata, y luego continúan su viaje hacia el exterior gracias a la eyaculación.



La mezcla de espermatozoides y fluidos es lo que se denomina semen. La cantidad de semen expulsada en el acto sexual, por lo general, equivale a una cucharadita, pero puede variar dependiendo del tiempo transcurrido desde la última eyaculación. El semen es de un color blancuzco, tiene un olor definido y es viscoso al salir al exterior. Los espermatozoides son apenas el 5-10% del volumen, pero son la única parte del semen que puede provocar un embarazo.




ESCASEZ DE ESPERMATOZOIDES (infertilidad masculina)



El simple hecho de que sus testículos parezcan normales a simple vista no quiere decir que funcionen correctamente. Si una pareja trata de concebir sin resultados, una de las primeras cosas que intentan descartar los médicos es un problema con los espermatozoides del hombre. Los más comunes son un conteo espermático bajo, lo que quiere decir que no hay suficientes espermatozoides, o que los que produce no tienen la motilidad necesaria, o sea, la capacidad de nadar hacia el óvulo. La causa de estos problemas puede ser la producción anormal de espermatozoides, algo que puede ser difícil de tratar, o una obstrucción en algún sector del proceso, lo que puede corregirse con cirugía.



Llama bastante la atención que la mayoría de análisis de semen los llevan a cabo ginecólogos, que son especialistas en el aparato reproductor femenino. Por lo general, un ginecólogo es la primera persona a la que una mujer consulta cuando no logra quedar embarazada. Suele ocurrir que el ginecólogo pida un análisis de semen del hombre, y después, si en la prueba se detecta algún problema, se aconseja al varón que acuda a un urólogo.




¿POR QUÉ LOS HOMBRES UTILIZAN PROTECTORES TESTICULARES?



A pesar de que hay muchos hombres que adoptan la imagen del tipo duro, del macho invencible, el corazón de su masculinidad (los testículos) es muy frágil. De hecho, son tan delicados que muchos hombres sienten un cierto dolor sólo con pensar lo que ocurriría si les dieran un golpe en sus partes.


Si un chico jamás ha sentido la reacción de un golpe en el escroto, no verá la necesidad de usar un protector de testículos, pero si practica algún deporte de contacto y ha sufrido ese dolor, vacilaría un instante a la hora de ponérselo.

EL RIESGO DE CÁNCER TESTICULAR



A pesar de que los testículos están en un lugar de fácil acceso, la mayoría de los hombres no les prestan mucha atención, con la excepción de protegerlos de recibir algún golpe. Esta actitud puede tener consecuencias graves, porque un cáncer testicular puede ser mortal si no se detecta a tiempo. Aunque es poco frecuente, este tipo de cáncer se presenta en hombres de entre 15 y 35 años. De hecho, es la forma de cáncer más común entre hombres de estas edades. Afortunadamente, la enfermedad también tiene cura si se diagnostica a tiempo.



Como los testículos están fuera del cuerpo y se pueden examinar con facilidad, no resulta tan difícil detectar un posible cáncer. La buena noticia es que, como los testículos están al alcance de la mano, los hombres se pueden examinar a sí mismos y ahorrarse la molestia de acudir al médico para que realice esta tarea, como sí deben hacer las mujeres para detectar el cáncer de cuello uterino.



El cáncer testicular suele aparecer como un bulto que no duele. Cuanto antes se detecte este bulto, más probabilidades hay de tratarlo sin consecuencias graves.

Para buscar bultos testiculares:
  • Examinaremos cada testículo por separado. Palparemos, dándole la vuelta entre el dedo índice y el pulgar, para ver si se detecta algo diferente en comparación con la última vez.
  • Debemos notar el testículo de forma uniforme y firme, aunque debe ceder al tacto, como sucede con una uva.
  • A modo de guía, compararemos los dos testículos entre sí.
  • Si encontramos algo que se note diferente, llamaremos inmediatamente al urólogo para pedir una cita.
  • Deberíamos examinar los testículos, al menos una vez al mes.

No olvidemos que el epidídimo se sitúa sobre los testículos. Hay hombres que al examinarse lo confunden con un bulto, y se asustan terriblemente hasta que un médico les explica su error. Así que hay que tener en cuenta que lo que se debe examinar es el testículo, la bolita. El epidídimo, que se percibe como un bulto sobre el testículo, ya está bien ahí donde está,

El cáncer testicular puede afectar a cualquier hombre, pero aquellos que nacieron con uno o ambos testículos sin descender tienen un mayor riesgo de sufrirlo. Así que, si usted figura en este grupo, asegúrese de hacerse este examen.

A veces una herida leve en la entrepierna puede producir algo de hinchazón, que a su vez encubre la presencia de una formación cancerosa. Es por eso que la revisión mensual es tan importante, para que así sepa usted lo que es normal en su cuerpo y lo que no.

Muchos hombres son reacios a los asuntos médicos, sobre todo se están relacionados con la zona genital, pero este examen es importante, así que no se lo tomen a la ligera. La detección precoz y la consulta inmediata con un especialista son claves para tratar con éxito este tipo de cáncer.

Si la idea de examinarse no le atrae demasiado, y tiene pareja, quizá pueda pedirle que lo haga por usted. No sabemos si le gustará hacerlo más o menos que a un hombre, pero ambos se beneficiarán de los resultados.

DOLOR TESTICULAR

Por lo general los hombres no hablan de cosas privadas, y menos si tienen que ver con lo que hay entre las piernas, pero es bastante común que sientan un poco de dolor testicular de vez en cuando. Si un hombre experimenta este tipo de dolor y desaparece en cosa de un minuto o dos, no tiene de qué preocuparse. En cambio, si siente un dolor continuo debe acudir al urólogo de inmediato.

LA PRÓSTATA



Además de los testículos, hay otra área problemática que los hombres deben tener bajo control y que suelen olvidar: la próstata. 






Esta glándula, ubicada debajo de la vejiga del hombre, produce algunos de los fluidos que forman el semen y que le dan el color blancuzco. La uretra, por la que circulan tanto el semen como la orina, atraviesa la próstata, por lo que puede verse afectada por cualquier enfermedad que aqueje a esta última.




EL EXAMEN DE PRÓSTATA



A medida que pasan los años la próstata aumenta de tamaño, fenómeno conocido como hipertrofia benigna, lo que obliga a los hombres a orinar con más frecuencia. Este problema, denominado prostatitis, es molesto pero no implica riesgos. Sin embargo, la próstata también tiene la mala costumbre de desarrollar cáncer, que sí es peligroso, si bien tiene fácil tratamiento siempre que se descubra a tiempo.




La manera de examinar la próstata para detectar cambios que anuncien un crecimiento canceroso es palpar y tocar. Para que el médico tenga acceso a la próstata, el hombre debe inclinarse y permitir que el médico introduzca un dedo por su recto mientras que, simultáneamente, también presiona por fuera. De esta manera, el médico puede tocar la próstata.


Aunque no culpamos a ningún hombre de que no se entusiasme ante la perspectiva de este examen, una revisión de próstata no es peor que el examen ginecológico por el que deben pasar las mujeres de forma periódica, así que no hay excusa para no hacérselo. 






Si está muy preocupado por este asunto, puede hablar con su médico de cabecera para que se programe un análisis de sangre, lo que permitirá reducir las probabilidades de tener que someterse a un tacto rectal. Pero como los exámenes periódicos de la próstata pueden salvarle la vida, le recomendamos encarecidamente que no los posponga infefinidamente.



EL TRATAMIENTO DE LA PRÓSTATA


Los médicos tienen diversos tratamientos para los problemas de próstata, y algunos de ellos tienen efectos secundarios que afectan el rendimiento sexual. Algunos de los medicamentos que se recetan para una próstata con hipertrofia, o con cáncer, pueden reducir el deseo sexual. La extracción quirúrgica de parte de la próstata, o de la glándula completa, es otro de los posibles tratamientos, y también comporta efectos secundarios potenciales.


La operación más común para remediar la próstata hipertrofiada se conoce como resección transuretral de la próstata (RTUP). Aproximadamente entre un 5 y un 10% de los hombres que se someten a esta operación sufren impotencia, y entre un 80 y un 100% experimentan un fenómeno conocido como eyaculación retrógrada; es decir, que en el momento de eyacular, el semen fluye en sentido contrario, hacia la vejiga, en lugar de hacia el exterior. 



Este problema no afecta la posibilidad de experimentar un orgasmo, así que algunos hombres no le dan mayor importancia. Otros afirman que la relación sexual ya no les resulta tan placentera debido a la ausencia de fluido. La eyaculación retrógrada es un problema si el hombre está tratando de fecundar a una mujer. En ese caso, será necesario la inseminación artificial.


Debido a que los diversos tratamientos para curar problemas de próstata, y en especial la cirugía, pueden dejar al hombre con disfunción eréctil (incapacidad para tener una erección), muchos evitan acudir al médico cuando notan que algo va mal. Claro está que el problema no hará más que agravarse, y cuando finalmente se decidan a buscar un tratamiento quizá sea ya demasiado tarde. Afortunadamente, gracias a la Viagra, los hombres con problemas de próstata pueden recuperar su capacidad de tener una erección, incluso después de la operación. Aunque un avance de este tipo es para alegrarse y celebrarlo, sería mucho más grato si hiciera que más hombres acudieran al médico más temprano, para así poderse someter al tratamiento en una fase inicial del problema.