martes, 29 de mayo de 2012

ANATOMÍA DEL DESARROLLO DEL SISTEMA ESQUELÉTICO




Tanto la osificación intramembranosa como la endocondral se inician cundo las células mesenquimatosas, que son células de tejido conectivo derivadas del mesodermo, migran al área donde ocurrirá la formación de un hueso. En algunas estructuras esqueléticas, las células mesenquimatosas se transforman en condroblastos, que forman el cartílago. En otras, se convierten en osteoblastos, los cuales dan origen al tejido óseo por osificación intramembranosa o endocondral.

El análisis del desarrollo del esqueleto brinda una oportunidad excelente para comentar el de las extremidades. Éstas aparecen hacia la quinta semana como una pequeña protuberancia a los lados del tronco, llamadas primordios de las extremidades



Consisten en masas de mesodermo genérico cubiertas con ectodermo. En este punto, las futuras extremidades tienen un esqueleto mesenquimatoso y parte de la masa del mesodermo que envuelve los huesos en desarrollo se transformará en los músculos esquéleticos de las propias extremidades.



Hacia la sexta semana, los primordios de las extremidades presentan un área más angosta en su porción media. Dicha constricción delimita segmentos distales de los primordios: la placa de la mano en los primordios de las extremidades superiores y la placa del pie en los de las extremidades inferiores. Dichas placas constituyen la forma inicial de las manos y los pies, respectivamente. En esta etapa de desarrollo de las extremidades, el esqueleto es cartilaginoso. 



Hacia la séptima semana, los brazos, los antebrazos y las manos son distinguibles en los primordios de las extremidades superiores y los muslos, las pantorrillas y los pies son apreciables en los de las extremidades inferiores. Se ha iniciado la osifiación endocondral. Al llegar a la octava semana ya se notan los hombros, los codos y las muñecas, por lo que ya resulta adecuado llamar extremidades superiores a estos primordios y extremidades inferiores a los que se encuentran en la parte caudal.



El notocordio es un cilindro flexible de mesodermo que define la línea media del embrión y también le confiere parte de su rigidez. Su posición corresponde al área donde se desarrollará la columna vertebral. Al formarse las vértebras, el notocordio queda rodeado por los cuerpos vertebrales en desarrollo, pero al final desaparece, excepto ciertos residuos que persisten, como el núcleo pulposo de los discos intervertebrales.


ENFERMEDADES DEL HÍGADO Y DEL PÁNCREAS (VI)

PANCREATITIS AGUDA

¿QUÉ ES LA PANCREATITIS AGUDA?


La pancreatitis es una infección del páncreas, glándula de unos 20 centímetros de largo situada en la parte posterior del abdomen, por detrás del estómago junto al duodeno y por delante de la columna vertebral. Entre ambas estructuras hay la arteria aorta y un conjunto de nervios (el plexo nervioso solar) que son fundamentalmente sensitivos, lo que explica el dolor intenso de las inflamaciones y tumores de páncreas, ya que engloban con facilidad estos nervios tan cercanos.



El páncreas produce un jugo acuoso (secreción exocrina) que desemboca en el duodeno junto a la bilis (coinciden en la ampolla de Vater la desembocadura del colédoco o conducto biliar y la del conducto pancreático). El jugo pancreático es muy rico en fermentos (amilasa, lipasa, tripsina) necesarios para la correcta disgregación y posterior absorción de los diferentes ingredientes de la alimentación (proteínas, azúcares y grasas).

El páncreas también tiene una secreción endocrina (segregación directa a la sangre), con producción de insulina, glucagón (necesario para el correcto control de la glicemia o azúcar en sangre) y una hormona menos conocida, la somatostatina, que disminuye la movilidad y secreción del tubo digestivo.



¿POR QUÉ SE PRODUCE 
LA PANCREATITIS AGUDA?



Es una inflamación brusca que aparece habitualmente sobre un páncreas normal y que está causada por el daño que se produce en el páncreas al activarse prematuramente los fermentos que este órgano produce para la digestión (tripsina, amilasa, lipasa). Estos fermentos desencadenan la inflamación y a veces trombosis en los pequeños vasos sanguíneos del páncreas que son responsables de la isquemia (falta de sangre en una zona determinada del organismo) y futura necrosis (muerte) de parte del tejido. Si se recupera del proceso agudo, el páncreas vuelve a tener el aspecto y la función normales.

La clasificación más simple, pero a la vez práctica y aceptada de las pancreatitis agudas se hizo hace más de 12 años en una reunión de expertos celebrada en la ciudad norteamericana de Atlanta, donde se recomendó la clasificación de leve y grave, definida como:
  • Pancreatitis aguda leve: aquella que se limita al episodio de dolor, sin aparición de complicaciones y en la que el páncreas tienen tan solo un proceso inflamatorio. Es de pronóstico benigno.
  • Pancreatitis aguda grave: aquella en que, además del dolor, se puede demostrar la presencia de complicaciones, tanto locales (necrosis, aparición de falsos quistes, infección con abscesos de pus, etc...), como sistémicas (insuficiencia renal, insuficiencia respiratoria, etc...)
Las causas de la pancreatitis aguda son:
  • La litiasis biliar es la causa del 50% de pancreatitis agudas y se produce cuando un cálculo sale de la vesícula y se localiza al final del colédoco, provocando la obstrucción del conducto de salida del jugo pancreático (ambos conductos, el biliar y el pancreático desembocan juntos en el duodeno). El jugo pancreático queda retenido en el páncreas y provoca la activación de los fermentos, amilasa y lipasa, que lesionan la glándula pancreática.
  • El alcohol es el responsable del 20-25% de pancreatitis agudas. El alcohol tiene un efecto tóxico sobre los conductos pancreáticos y espesa el jugo. Este hecho y la lesión directa del alcohol conducen a una activación de los fermentos pancreáticos, que "digieren" lentamente los conductos y después el propio tejido del páncreas.
  • Alteraciones metabólicas, como aumento de grasa (colesterol) y/o calcio en la sangre (10%). Es probable que el aumento de la proporción de grasa en la sangre tapone los pequeños vasos (arterias y venas) del páncreas, lo que origina dificultades en la llegada de sangre, pequeñas necrosis en el tejido del páncreas y alteraciones en su jugo. Todo ello desencadena el proceso inflamatorio de la pancreatitis aguda.
  • En otro 10% de casos las causas son varias: hereditarias, como en la fibrosis quística, por infecciones, sobre todo por virus, autoinmunidad, traumatismo abdominal, fármacos, o complicación al realizar una colangiografía retrógrada, etc...
  • En el 5% de casos no se conoce la causa que produce la pancreatitis (pancreatitis aguda idiopática).


¿QUÉ SÍNTOMAS PRODUCE 
LA PANCREATITIS?

La pancreatitis aguda se inicia con intenso dolor abdominal alto (en epigastrio) de aparición súbita, que irradia hacia el lado izquierdo y espalda. Se suele acompañar de náuseas e incluso vómitos. En los casos más graves, puede aparecer insuficiencia respiratoria, insuficiencia renal e infección.



Cuando la pancreatitis aguda se debe a una complicación de un cólico hepático, el dolor inicial del cólico hepático se incrementa, irradia también al lado izquierdo del abdomen y no cede con los analgésicos o antiinflamatorios habituales. Se elevan en sangre los fermentos pancreáticos amilasa y lipasa, lo que sirve para diagnosticar la complicación.

La pancreatitis aguda leve se define como aquella en que no hay alteración en la función de los diferentes órganos o si la hay, es mínima y se recupera sin complicaciones en pocos días. La pancreatitis es grave cuando se asocia a insuficiencia orgánica (riñón que empieza a fallar, insuficiencia respiratoria, hipotensión, etc...) o a complicaciones locales (necrosis de parte del páncreas, pseudoquistes, etc...).

¿CÓMO SE DIAGNOSTICA 
LA PANCREATITIS AGUDA?

Ante un dolor abdominal agudo de localización alta, se solicitan análisis para medir los niveles de amilasa y lipasa en sangre. Si están elevados, ello es suficiente para diagnosticar pancreatitis aguda. Se recomienda llevar a cabo una ecografía abdominal para conocer la posible causa por litiasis vesicular y/o colecocal (los cálculos son la causa de la pancreatitis aguda en alrededor del 50% de los pacientes).

El papel del TAC o de la RMN es evaluar la gravedad de la pancreatitis aguda a las 48-72 horas del inicio agudo, plazo a partir del cual se puede objetivar la presencia de complicaciones (alrededor del 20% de los casos), como necrosis pancreática y diagnosticar a partir de la 2ª semana la posibilidad de pseudoquistes y/o abscesos en la glándula pancreática.

Para diagnosticar la posible presencia de cálculos en el colédoco, la colangioresonancia (visualización de la vesícula y las vías biliares mediante resonancia magnética) tiene más sensibilidad que la ecografía abdominal.

¿CÓMO SE TRATA 
LA PANCREATITIS AGUDA?

El tratamiento de la pancreatitis aguda debe ser siempre hospitalario. Se basa en dieta absoluta, reposición de líquidos con sueros y analgesia adecuada para aliviar el dolor.

Ante un sospecha de pancreatitis grave por obstrucción del colédoco (habitualmente colédocolitiasis diagnosticada mediante ecografía y/o colangio-resonancia), debe realizarse de forma urgente una colangiografía endoscópica para llegar a la ampolla de Vater y abrir su salida (esfinterotomía endoscópica), drenar bien la vía biliar y, si es posible, extraer el cálculo o los cálculos que han desencadenado el proceso.

A los pocos días hay que iniciar un aporte nutricional suficiente, que en los casos leves puede consistir en reinstaurar la alimentación oral y en los más graves en instaurar una alimentación enteral por sonda. Para prevenir la infección, es recomendable el tratamiento con antibióticos. En caso de absceso pancreático, se recomienda el drenaje no quirúrgico guiado por ecografía.

La cirugía está indicada cuando la causa de la pancreatitis es la litiasis (cálculos en la vesícula y/o vías biliares). Se practicará una colecistectomía (extirpación de la vesícula por laparoscopia). También deberá ser intervenido el paciente con abscesos pancreáticos que no han podido ser correctamente drenados por ecografía.

PUNTOS IMPORTANTES
  • La pancreatitis aguda es una inflamación que aparece bruscamente en el páncreas por las siguientes causas:
      • Litiasis biliar: el cálculo obstruye el conducto pancreático (junto al biliar), dificulta la salida del jugo pancreático que queda retenido en el páncreas, y se activan los fermentos (amilasa, lipasa) que lesionan la glándula (50% de los casos).
      • Alcohol: por la lesión directa del alcohol que activa los fermentos, los cuales "digieren" lentamente los conductos, primero, y después el tejido pancreático (20-25% de los casos).
      • Alteraciones metabólicas: aumento del colesterol y/o calcio en sangre (10% de los casos).
      • Causas varias: hereditarias (fibrosis quística), virus, autoinmunidad, traumatismo abdominal, fármacos, complicación de colangiografía retrógrada, etc... (10% de los casos).
      • Idiopática: o de causa desconocida (5% de los casos).
  • El diagnóstico de la pancreatitis aguda se hace a través de la detección de la elevación de amilasa y lipasa en sangre, mediante técnicas de imagen (ecografía, TAC, resonancia) que muestren alteraciones del páncreas (calcificaciones, dilatación del conducto pancreático, etc...) y por medio de colangioresonancia que muestre la obstrucción del colédoco por cálculos).
  • El tratamiento de la pancreatitis aguda consta de dieta absoluta los primeros días, sueros y analgésicos. El tratamiento definitivo consiste en tratar la causa: intervención quirúrgica de la litiasis vesicular, abstención de alcohol, etc...

viernes, 25 de mayo de 2012

SEMILLAS DE CAMPANILLA (DONDIEGO DE DÍA)

Lo más parecido al LSD que se da en la naturaleza es una sustancia química llamada "ergina" (una amina del ácido lisérgico), que se encuentra en las semillas de ciertas campanillas. Desde antes de la llegada de los españoles, los indios mexicanos comían semillas de campanillas con propósitos rituales. Algunos lo siguen haciendo hoy en día.

Campanillas Heavenly Blue

No todas las semillas de campanilla que se compran legalmente en el mercado son psicoactivas. Entre las que sí lo son están las Heavenly Blue (grandes flores azules), las Pearly Gates (flores blancas), Wedding Bells (flores rosas) y Flying Saucers (azules con listas blancas).

DONDIEGO DE DÍA

Como la concentración de droga psicoactiva de las semillas es muy baja, hace falta comer muchas semillas para producir un efecto que se note: a veces varios cientos y hasta una taza llena de semillas. Las semillas, que tienen una cáscara dura no digerible, deben ser machacadas para que suelten la droga. Además son ligeramente tóxicas, produciendo con frecuencia náuseas, vómitos y otros efectos laterales desagradables. Por estas razones las semillas no son muy apetecidas, e incluso los indios mexicanos que toman semillas de campanilla las consideran un psicodélico de refuerzo para los efectos de los hongos alucinógenos, que son sus preferidos.

Campanillas Flying Saucers

Una de las especies de campanillas con efectos más fuertes que las otras son las campanillas hawainas, una planta trepadora que cubre muchas playas de Hawai y cuyas flores a menudo se secan y se venden en las floristerías. Una docena de las semillas grandes y duras de estas flores produce fuerte efecto alucinógeno, pero con frecuencia también mareos.

Campanillas Hawaianas (Baby Woodrose), especie Argireia nervosa.
Los devotos de los psicodélicos dicen que las semillas de campanilla son droga de mala calidad en cuanto a sus efectos, ya que producen mucho malestar en comparación con los efectos agradables que persiguen. Otro problema es que muchas semillas de campanilla comerciales están ahora impregnadas de venenos agregados, con la intención de desanimar el hábito de comerlas, algunas veces sin advertírselo al comprador.

jueves, 24 de mayo de 2012

OBSTRUCCIÓN DE LA VÍA AÉREA POR UN CUERPO EXTRAÑO EN ADULTOS





La obstrucción de las vías aéreas se produce a causa de la introducción en el tracto respiratorio de un cuerpo extraño que impide el paso del aire para realizar adecuadamente la función respiratoria.




La obstrucción puede ser de dos tipos:
  • Completa: cuando impide totalmente el paso del aire.
  • Incompleta o parcial: cuando el aire aún pude pasar, pero en cantidad muy inferior a la necesaria.
El reconocimiento de la obstrucción completa se realizará de una manera o de otra según el estado de consciencia de la víctima:
  • Víctima consciente: cuando de forma brusca, comienza a realizar gestos violentos, se lleva las manos al cuello y se le congestiona la cara. No es capaz de hablar, toser o respirar.
  • Víctima inconsciente: podemos llegar a este extremo cuando el estado de la víctima se ha ido complicando de forma progresiva, o cuando, cuando al comenzar a realizar la ventilación artificial, encontramos una resistencia inusual al paso del aire, no se observan movimientos torácicos, y se ha verificado que no es por una inadecuada maniobra frente-barbilla. También se puede sospechar por la información de las personas presentes en el momento de los hechos.

ACTUACIÓN:
  • Víctima con obstrucción parcial o incompleta
La víctima tose, habla y puede respirar. Nuestra actuación se limitará a animar a la víctima a toser, los golpes en la espalda no están indicados.
  • Víctima inconsciente con obstrucción completa
La víctima está consciente pero no respira, no puede responder hablando cuando le preguntamos que le pasa, está agitada y el color de su piel se vuelve azulado progresivamente. Nos encontramos delante de una obstrucción total de la vía aérea y, antes de intentar ventilar a la víctima, tendremos que desobstruir la vía aérea por medio de golpes interescapulares y compresiones abdominales o maniobra de Heimlich, y solicitar ayuda cuánto más pronto mejor.




GOLPES INTERESCAPULARES



  • Nos debemos situar detrás de la víctima a un lado de la espalda.
  • Pasar un brazo por debajo de su axila sosteniéndole el tórax con la mano y manteniendo la víctima inclinada.
  • Con la otra mano, dar hasta cinco golpes enérgicos o golpes entre los omóplatos.
  • Comprobar la efectividad después de cada golpe interescapular. Si al cabo de cinco golpes no hemos conseguido resolver el problema iniciar las compresiones abdominales o de Heimlich.

COMPRESIONES ABDOMINALES




Es una técnica que se realiza en presencia de una obstrucción completa de la vía aérea en una víctima adulta y consciente.




El objetivo es conseguir que el diafragma se contraiga violentamente y se produce una compresión brusca de los pulmones que obligue a salir el aire a gran velocidad, impactando sobre el objeto enclavado y desplazándolo hacia fuera.



  • Nos debemos colocar detrás de la víctima y abrazarla por la cintura.
  • Debemos cerrar una mano y colocar el nudillo del pulgar por encima del ombligo, a nivel de "la boca del estómago", entre el ombligo y el tórax.
  • Debemos cogernos el puño con la otra mano.
  • Realizaremos una presión fuerte hacia dentro y hacia arriba con la finalidad de desplazar el diafragma hacia arriba, lo que provoca un aumento de presión en el tórax y obliga a salir el aire que queda dentro de los pulmones, arrastrando el cuerpo extraño.
  • Después de cada maniobra comprobar si el cuerpo extraño ha salido. No hacer ninguna exploración ni limpieza a ciegas; sólo se han de extraer los cuerpos extraños visibles y fácilmente extraibles.
Repetir la maniobra hasta 5 veces seguidas, comprobando seguidamente la efectividad después de cada compresión.




Repetir el ciclo de 5 golpes interescapulares y 5 compresiones abdominales, comprobando la efectividad después de cada situación hasta que la obstrucción se haya resuelto, la víctima quede inconsciente o llegue ayuda especializada.

VÍCTIMA INCONSCIENTE CON OBSTRUCCIÓN COMPLETA




Si los ciclos de 5 golpes interescapulares alternados con 5 compresiones abdominales no resuelven la obstrucción y la víctima queda inconsciente:
  • Colocaremos a la víctima sobre el suelo con mucho cuidado, en posición de RCP (Reanimación Cardio Pulmonar).
  • Avisaremos al 112.
  • Iniciaremos la RCP
Se ha demostrado que en víctimas inconscientes las compresiones torácicas son más efectivas que las técnicas descritas en algoritmos anteriores.

OBSTRUCCIÓN DE LA VÍA AÉREA 
POR CUERPOS EXTRAÑOS 
EN EDADES PEDIÁTRICAS



Si el niño/niña respira, tose o llora espontáneamente le tendremos que estimular para que tosa y expulse el cuerpo extraño. Si esto no funciona y la víctima no respira pero está consciente procederemos a:
  • Pedir ayuda.
  • Extracción manual: sólo se realizará si el cuerpo extraño es fácil de ver y extraer. No se ha de hacer nunca una extracción manual a ciegas por el riesgo de empujar el cuerpo extraño hacia el interior y provocar una mayor obstrucción.
  • Maniobras de expulsión: si el niño/niña o lactante está consciente pero no respira, iniciaremos golpes interescapulares, hasta 5 golpes entre los omóplatos, y los alternaremos con 5 compresiones, torácicas en el lactante o abdominales en el niño/niña, comprobando la efectividad después de cada golpe o compresión.
MANIOBRAS DE EXPULSIÓN 
EN LACTANTES



  • Colocaremos al lactante de cara al suelo, apoyado sobre nuestro antebrazo, sujetándolo firmemente por la mandíbula con los dedos pulgar e índice. Le mantendremos la cabeza ligeramente estirada procurando que esté en posición más baja que el tronco.

  • Golpearemos cinco veces con el talón de la mano en la zona interescapular con impulsos secos y enérgicos, dejando transcurrir breves segundos entre golpe y golpe para valorar la efectividad.
  • Giraremos al lactante y lo colocaremos en el otro antebrazo cara arriba sujetándole la cabeza con la mano y en posición más baja al tronco.
  • Haremos cinco compresiones torácicas en la misma zona, como en el masaje cardíaco, pero más fuerte y un poco más lento, y comprobaremos la efectividad después de cada compresión.
  • Examinaremos la boca y eliminaremos cualquier cuerpo extraño visible.
  • Volveremos a realizar nuevos ciclos hasta que consigamos la desobstrucción,o que el lactante quede inconsciente.



MANIOBRAS DE EXPULSIÓN 
EN NIÑOS Y NIÑAS



Si se trata de un niño o una niña (desde 1 año hasta la pubertad) realizaremos las mismas maniobras indicadas para el adulto:
  • Hasta 5 golpes interescapulares colocándonos al lado del niño/niña, ligeramente inclinado y con una mano en el tórax, igual que en la técnica del adulto.
  • Y después, hasta cinco compresiones abdominales.
  • Se ha de comprobar la efectividad después de cada golpe o compresión.
Según el tamaño del niño/a, lo podemos hacer poniéndonos de rodillas detrás de él, o bien sujetándolo y utilizando un punto de soporte, como la pared.

Si el niño/a o el lactante pierde el conocimiento
  • Avisaremos al 112, si aún no lo hemos realizado.
  • Colocaremos suavemente a la víctima en el suelo o una superficie dura.
  • Iniciaremos las técnicas de RCP. Ya podemos iniciar directamente las compresiones torácicas.

ATRAGANTAMIENTO

TOS INEFECTIVA                                                 TOS EFECTIVA



GRITE PIDIENDO AYUDA                ANIMAR A QUE TOSA
                                                            Continuar hasta que 
                se resuelva la obstrucción              
                o hasta que la tos 
                ya no sea efectiva





INCONSCIENTE             CONSCIENTE
  Abrir vía aérea              5 golpes espalda
    Iniciar RCP                 5 compresiones 
                                           Heimlich
                                 (torácicas en lactantes)
                               (abdominales en niños/as)

domingo, 20 de mayo de 2012

ALUCINÓGENOS INDÓLICOS

LSD 
(DIETIL-AMIDA DEL ÁCIDO LISÉRGICO, "ÁCIDO", LSD-25)

El LSD es el más famoso de los psicodélicos y tal vez el que haya sido probado por más personas. Es una droga semisintética, que no se encuentra en la naturaleza. Un químico suizo, Albert Hofmann, la preparó por primera vez en su laboratorio en 1938 a partir del ácido lisérgico, un compuesto químico del cornezuelo de centeno (un hongo que ataca a los cereales y, en especial, al centeno). En esa época, Hofmann estaba interesado en desarrollar drogas de uso medicinal a partir de compuestos del cornezuelo. En 1943 consumió un poco de LSD por accidente y descubrió así su psicoactividad. A partir de finales de la década de los años cuarenta, la compañía farmacéutica suiza para la cual trabajaba proveía el LSD como droga que debían investigar los médicos y hospitales de todo el mundo.


El LSD es una de las drogas conocidas más potentes, ya que produce sus efectos en dosis tan pequeñas como 25 microgramos (un microgramo es la millonésima de un gramo; un sello postal de peso medio pesa unos 60.000 microgramos). Un "viaje" de LSD dura entre 10 y 12 horas.


A lo largo de la década de los años cincuenta el LSD permaneció principalmente en manos de los investigadores, en especial de los psiquiatras. Pero muchas personas que probaron la droga la encontraron muy interesante, dieron publicidad a sus efectos y empezaron a tomarla por su cuenta. Al principio, la mayoría de la droga era químicamente pura y procedía del laboratorio suizo que originalmente la produjo. Pero en la década de los sesenta, con la aparición del movimiento psicodélico en Europa y Norteamérica empezó también el mercado negro de la droga.


La mayor parte de las personas que tomó LSD en los primeros tiempos tuvo viajes positivos. Hablaba de haber experimentado intensas sensaciones de amor, comunión mística con todas las cosas, comunión con Dios y un conocimiento más profundo de él mismo. Algunos describían vívidos cambios sensoriales, tales como ver la respiración de las flores, el resplandor de la energía de los objetos y dibujos mosaicos en todas las superficies. Tales descripciones hicieron que otras personas, y en especial los jóvenes, sintieran el deseo de experimentar con la droga por su cuenta.



Sin embargo, desde el principio quedó claro que no todo el que toma la droga lo pasa bien. Algunas personas tenían malos viajes. Se sentían ansiosos o caían en el pánico. Sentían miedo de estar perdiendo la razón y de no poder volver a la realidad ordinaria. Cuando el efecto de la droga se agotaba, doce horas más tarde, casi siempre volvían a la normalidad. Pero algunos de ellos permanecían deprimidos y ansiosos días después y, en algunos casos, quedaron problemas psicológicos duraderos.

CENTENO  CON   CORNEZUELO

Cuando la gente entra en el pánico, reacciona a menudo de manera violenta e irracional. En la década de los sesenta algunos malos viajes pueden haber provocado accidentes y conducido al suicidio. Aunque estos casos fueron excepcionales, los medios de publicidad los exageraron e hicieron aparecer el LSD como una nueva droga, que amenazaba convertir a los adolescentes en lunáticos.



Los malos viajes tienen más probabilidades de aparecer cuando la gente toma LSD en ambientes inapropiados, especialmente cuando no lo han tomado nunca antes y lo están usando en dosis altas. Durante la década de los años sesenta, el LSD del mercado negro era poco fiable, a veces estaba contaminado con otras drogas y, como no había muchas personas que conocieran los efectos del LSD, los malos viajes eran frecuentes. Para la década de los setenta éstos eran raros, no porque hubiera menos gente que consumiera LSD, sino porque habían aprendido a usarlo con más inteligencia. Tomaban dosis razonables de LSD en ambientes favorables -tales como una habitación conocida o un pacífico paisaje campestre-, y con amigos que sabían lo que podían esperar.



El LSD de la calle viene en una increíble variedad de formas multicolores, que contienen la droga: pequeñas tabletas, diminutas laminillas transparentes de gelatina, pedacitos de papel embebidos en una solución de la droga  o estampados con dibujos de tinta. Las laminillas y los papelitos suelen ser los más seguros, debido a que son demasiado pequeños para contener contaminantes que puedan actuar como refuerzo.



A pesar de los altisonantes argumentos y la muy mala prensa acerca de los daños médicos del LSD propagados en la década de los años setenta, no hay evidencia de que el LSD dañe los cromosomas ni el cerebro, ni de que provoque otros males físicos. Sin embargo, lo mismo que otros derivados de las ergotaminas -producidos por el cornezuelo de centeno-, el LSD induce contracción de las fibras del músculo uterino, de manera que las mujeres embarazadas no deben tomarlo.






jueves, 17 de mayo de 2012

EJERCICIO Y TEJIDO ÓSEO


Dentro de ciertos límites, los huesos pueden modificar su resistencia en respuesta a cambios en los esfuerzos mecánicos. Cuando el tejido óseo es sometido a éstos, inicia un proceso de adaptación para adquirir más resistencia mediante mayor depósito de sales minerales y producción de fibras de colágena. Los esfuerzos mecánicos producen otro efecto que consiste en aumentar la producción de calcitonina, hormona que inhibe la resorción ósea. Cuando no hay tales esfuerzos, los huesos no se remodelan de manera normal porque la resorción supera la formación ósea. La falta de esfuerzos mecánicos debilita los huesos por efecto de la desmineralización (pérdida de minerales óseos) y la reducción del número de fibras de colágena.



Los principales esfuerzos mecánicos que actúan sobre los huesos son producto de la contracción de los músculos y de la fuerza de la gravedad. Cuando una persona queda recluida al lecho o tiene un vendaje enyesado para proteger un hueso fracturado, disminuye la resistencia de sus huesos no sometidos a esfuerzo. Los astronautas también pierden masa ósea en virtud de la microgravedad que hay en las naves espaciales. En ambos casos, la pérdida de tejido óseo puede ser impresionante (hasta de 1% semanal). Por el contrario, los huesos de deportistas, sometidos a esfuerzos muy intensos y repetitivos, son mucho más robustos que los de personas que no ejercitan su cuerpo. 



Las actividades que conllevan apoyo de peso, como la caminata o el levantamiento de pesas moderado, ayudan a conservar y aumentar la masa ósea. En años recientes se ha comprobado que los adolescentes y adultos jóvenes deben realizar un programa regular de ejercicios de apoyo de peso antes del cierre de las placas epifisarias. Esto sirve para conservar la masa ósea total antes de su reducción inevitable con el envejecimiento. Incluso los ancianos pueden fortalecer los huesos al practicar ejercicio con frecuencia.


LITIASIS BILIAR

¿QUÉ ES LA LITIASIS BILIAR?


Se define como litiasis biliar o colelitiasis (del griego chole: bilis: piedra) la presencia de cálculos, bien en la vesícula biliar como localización única (85% de los casos) o además en la vía biliar principal o colédoco (10%), y en unos pocos sujetos (5%) sólo hay cálculos en la vía biliar. Es una alteración frecuente que afecta a una de cada 10 personas adultas, predominantemente del sexo femenino, y que aumenta con la edad. Los cálculos vesiculares provocan síntomas tan sólo en una parte de los sujetos que los tienen, de tal manera que la mayoría de las personas portadoras de cálculos permanecen sin síntomas (asintomáticas), durante largos períodos e incluso muchas de ellas durante toda la vida. Estudios americanos demuestran que, aproximadamente, a la mitad de las personas a las que se les encuentran cálculos por medio de exploraciones realizadas por otros motivos (por ejemplo, ecografías para diagnóstico de enfermedades del riñón), éstos no les producirán síntomas.



La vesícula tiene la misión de almacenar y concentrar la bilis producida por el hígado y vaciarla en el duodeno a través de un conducto (colédoco). La vesícula  se contrae en el momento que es más necesaria la presencia de bilis en el tubo digestivo, es decir, durante la digestión, para ayudar a la absorción de grasas. Sin embargo, aunque no se tenga vesícula, la bilis llega igualmente al duodeno durante la digestión. Llega menos concentrada y en menor cantidad, pero la suficiente para no distorsionar una digestión normal. Dicho de otro modo, se puede vivir con normalidad sin vesícula.

¿POR QUÉ SE PRODUCE LITIASIS BILIAR?



Los cálculos biliares pueden ser de:
  • Colesterol: son los más frecuentes en el mundo desarrollado (75%). Su formación se debe a la presencia excesivamente alta de colesterol en la bilis. De ahí, que la litiasis vesicular sea más frecuente en personas obesas cuya alimentación sea rica en grasas, aunque tienen que coincidir también factores genéticos (hay familias que tienen tendencia a sufrir cálculos). La sobresaturación precipita el colesterol y sobre este núcleo se depositan sales minerales que endurecen el conglomerado y dan lugar al verdadero cálculo (piedras en la vesícula).
  • Pigmentos biliares (bilirrubina) (25%): un aumento de bilirrubina (por ejemplo, en caso de hemólisis o destrucción exagerada de glóbulos rojos, en que la hemoglobina se transforma en bilirrubina) produce el primer núcleo del cálculo en la vesícula sobre el que se depositarán más pigmentos y sales. Estos cálculos son más oscuros que los de colesterol.

¿QUÉ SÍNTOMAS PRODUCE 
LA LITIASIS BILIAR?


La colelitiasis no produce síntomas en alrededor del 50% de los sujetos que tienen piedras en la vesícula. Debido a la elevada frecuencia de colelitiasis y a la utilización cada vez más extendida de la ecografía abdominal por diversos motivos (control del embarazo, cólico nefrítico, dispepsia, etc...), se descubren muchos pacientes con cálculos asintomáticos. Es una situación engorrosa para médico y paciente, ya que el único tratamiento válido es la extirpación quirúrgica de la vesícula, la cual no parece justificada, ya que tan sólo el 25% de pacientes con cálculos sin síntomas tendrán un cólico hepático al cabo de 10 años y la posibilidad de que éste se complique es muy pequeña. Además, el riesgo de tener cáncer de vesícula por cálculos es inferior al 1% en los países desarrollados. Todos estos datos apoyan la actitud de no intervención quirúrgica ante el hallazgo casual de cálculos durante la evaluación clínica y ecográfica de otros problemas de salud no relacionados con la vesícula y vías biliares. Esta actitud que parece más que razonable, no es compartida por todos.


Algunos defienden la idea de que ante la presencia de cálculos, aunque no hayan dado síntomas, hay que extirpar la vesícula quirúrgicamente (sobre todo por vía laparoscópica), como prevención de futuros cólicos hepáticos y de colecistitis crónica (vesícula con cambios inflamatorios y cicatrices por la litiasis). Incluso hay quien defiende la extirpación como prevención del muy infrecuente cáncer de vesícula.

Cuando los cálculos se movilizan e intentan salir de la vesícula, obstaculizan el paso de la bilis por las vías biliares y producen el llamado cólico hepático o cólico biliar. La vesícula se dilata primero y se contrae después para intentar desobstruir la vía biliar, produciendo dolor. El conjunto sintomático del cólico hepático es el más típico y específico de litiasis biliar. Se define como una crisis de dolor abdominal intenso, de aparición brusca y de una duración mínima de media hora. Presenta cuatro características fundamentales:
  • El dolor se localiza en epigastrio e hipocondrio derecho (parte alta del abdomen) y suele irradiarse a la espalda.
  • El dolor es intenso, por lo menos es uno de sus episodios.
  • Suelen aparecer entre una y tres horas después de una comida.
  • Generalmente se asocia a náuseas y vómitos que no alivian el dolor.

Cuando un cólico biliar o hepático cede espontáneamente en un período de tiempo prudencial (1-2 horas) o bien con calmantes y con cierta rapidez, se denomina "cólico biliar simple". Cuando se ha producido un cólico biliar, la probabilidad de que repita antes de 2 años es del 60-70%. Las nuevas crisis de dolor suelen ser esporádicas en el transcurso de la vida del paciente y los intervalos entre las mismas son impredecibles. Por tanto, cuando se inician síntomas típicos de cólico hepático por litiasis, todos estamos convencidos que la mejor opción es la extirpación de la vesícula (colecistectomía), preferiblemente por laparoscopia, para evitar la reaparición de síntomas y posibles complicaciones.


El cólico hepático o biliar no suele provocar complicaciones. Sin embargo, a veces la vesícula se infecta -sobre todo, si el cálculo obstruye el conducto cístico que comunica la vesícula con el colédoco- y aparecen escalofríos y fiebre (colecistitis aguda). Pueden  aparecer también orinas colúricas (oscuras) e ictericia. Esta complicación requiere tratamiento urgente para evitar la extensión de la infección. Otras veces, el cálculo pasa por el conducto cístico y se sitúa en el conducto biliar principal (coledocolitiasis). En este caso, se incrementa la ictericia a causa de la retención de la bilis en los conductos secretores, y la bilis tiene muchas posibilidades de infectarse (colangitis).


Cuando el cálculo se localiza en el duodeno a la salida del colédoco, puede obstruir el conducto pancreático y provocar una pancreatitis aguda. El dolor inicial del cólico hepático continúa, se incrementa e irradia también al lado izquierdo del abdomen, y no cede con los analgésicos habituales. Se elevan en sangre los fermentos pancreáticos (amilasa y lipasa), lo que sirve para diagnosticar la complicación.

INTERVENCIÓN POR LAPAROSCOPIA

¿CÓMO SE DIAGNOSTICA 
LA LITIASIS BILIAR?

Ante la presencia de un cólico biliar, el diagnóstico de sospecha es litiasis biliar o cálculos biliares generalmente localizados en la vesícula. La ecografía abdominal es la prueba de elección. Es un método rápido, sensible y barato para detectar cálculos biliares con una alta sensibilidad (95%) cuando los cálculos están en la vesícula y tienen más de 5 milímetros. Sin embargo, la sensibilidad de la ecografía es más baja (40-60%) para detectar cálculos menores de 5 milímetros, así como los situados en el colédoco (mucho menos frecuentes que los vesiculares).



¿SE PUEDE PREVENIR LA APARICIÓN 
DE LITIASIS BILIAR?


Hay factores de riesgo que no pueden ser modificados (factores genéticos, raciales y ser mujer), pero sí es posible actuar sobre los modificables con el objetivo de disminuir la prevalencia de esta enfermedad en el futuro. Para disminuir la posibilidad de tener litiasis, hay que evitar la obesidad, los ayunos muy prolongados y el colesterol alto.



¿CÓMO SE TRATA LA LITIASIS BILIAR?

La litiasis biliar, mayoritariamente litiasis vesicular, en fase aguda del dolor por cólico hepático, se trata con antiinflamatorios y/o analgésicos por vía endovenosa. El diclofenaco sódico (Voltaren), 75 milígramos en inyección intramuscular, se ha mostrado más eficaz que los espasmolíticos tipo Buscapina.


El tratamiento de elección de la litiasis vesicular sintomática y de la colecistitis crónica, es la colecistectomía (extirpación de vesícula) por laparoscopia. La colecistitis aguda se trata con antibióticos endovenosos y se intervendrá de colecistectomía en cuanto lo permita el estado general del paciente. En la coledocolitiasis y colangitis aguda, se recomienda realizar una colangiografía retrógrada endoscópica que permite llegar al duodeno, abrir papila de Vater e introducir en el colédoco una cesta que limpie de cálculos la vía biliar o colédoco. Con ello, se consigue un buen drenaje de bilis que ayuda a los antibióticos a curar la infección. Pasado el período agudo, se practicará colecistectomía laparoscópica.



NOTAS IMPORTANTES
  • Litiasis biliar significa presencia de cálculos en la vesícula biliar o en las vías biliares. La tienen uno de cada 10 adultos, con predominio femenino y aumentando con la edad.
  • La litiasis biliar no produce síntomas en el 50% de los sujetos que la tienen. Debido a su alta frecuencia y a la utilización extendida de la ecografía abdominal (para control de embarazo, cólico nefrítico, molestias de dispepsia, etc...), se descubren muchos casos de cálculos asintomáticos sobre los que no hay que actuar.
  • El cólico biliar o cólico hepático es típico de la litiasis. Cursa con dolor intenso de aparición brusca, localizado en epigastrio (parte superior abdomen) con irradiación al lado derecho y espalda, de duración mínima de media hora. Se acompaña de náuseas y vómitos que no alivian el dolor.
  • El diagnóstico de litiasis  vesicular se hace habitualmente mediante ecografía.
  • Para lograr disminuir la prevalencia de esta enfermedad en el futuro, se recomienda evitar la obesidad, los ayunos muy prolongados y el colesterol alto.
  • El tratamiento paliativo del cólico biliar o hepático consiste en aliviar el dolor con antiinflamatorios y/o analgésicos. El tratamiento definitivo se consigue con la colecistectomía laparoscópica (extirpación de la vesícula por laparoscopia).