jueves, 29 de diciembre de 2011

EL COSTE DE PRODUCIR NUEVOS FÁRMACOS Y VACUNAS

El coste de descubrir, fabricar, producir y distribuir nuevos fármacos y vacunas es inmenso, según fuentes farmacéuticas y fuentes profesionales. ¿De dónde sale el dinero para llevar a cabo esta producción?

Parece ser que existen tres tipos de fuentes diferentes que financian la guerra del ser humano contra los microbios. Por un lado, los Estados invierten una parte del presupuesto de investigación en el estudio de enfermedades infecciosas y sus consecuencias. Pero las prioridades de los gobiernos no siempre coinciden con los intereses globales. Además, los países donde el impacto de las infecciones son más graves son también los que tienen menos recursos para dedicar a la investigación. Por este motivo hace falta que los países considerados ricos hagan el esfuerzo de subvencionar programas que se puedan aplicar en África, Asia o América del Sur.



También existen todo un grupo de fundaciones privadas que están generando un importante flujo de dinero hacia este campo y suplen de esta forma las deficiencias de financiación pública. Puede que una de las más importantes sea la Fundación Bill y Melinda Gates, dirigida por el creador de Microsoft y su mujer, y que cuenta con la colaboración de Warren Buffett. Estos personajes de la vida pública norteamericana y mundial  están dando buena parte de su tiempo y de sus fortunas para cubrir aquellos campos de investigación que los gobiernos muchas veces dejan de lado o no pueden abarcar. Es una de la fundaciones privadas más grandes que existen y sus objetivos incluyen no sólo mejorar la sanidad en el mundo, sino también reducir la pobreza y potenciar la educación. La fundación comenzó a operar en 1994 y actualmente tiene un capital de unos 35.000 millones de dólares anuales. En 2006 recibió el premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional.



Existen organizaciones que agrupan tanto a gobiernos como a fundaciones privadas, con la idea de optimizar el uso de recursos y priorizar los objetivos. La GAVI Alliance, con sede en Suiza y centrada en hacer llegar vacunas a los lugares que más las necesitan, es una de ellas. Se fundó en el año 2000 y desde entonces ha conseguido vacunar a más de 213 millones de niños, hecho que se cree puede haber salvado a más de  3.000.000 de vidas. Actualmente tiene programas en marcha en más de 70 países. Entre los miembros de la GAVI están la OMS, UNICEF, el Banco Mundial, la misma Fundación Gates y miembros de las industrias de las vacunas.



La GAVI puso en marcha la campaña "Vacunemos todos los niños" el 2007, y colabora de forma importante la Fundación La Caixa, la segunda fundación más grande de Europa. El objetivo es conseguir fondos del sector privado para financiar vacunas a los países pobres y reducir el número de niños que no son vacunados contra las enfermedades más comunes, una cifra que ronda aproximadamente en unas cifras de 24 millones.



El tercer elemento imprescindible en la lucha contra las enfermedades infecciosas son las compañías farmacéuticas. No sólo gastan parte de su presupuesto en investigación para desarrollar nuevos fármacos, sino que también financian las pruebas clínicas, al menos parcialmente, y se encargan de fabricar suficientes dosis de vacunas o fármacos para garantizar la contención de los brotes. Sin la habilidad que tienen estos negocios de producir fármacos en grandes cantidades y con rapidez, nuestra capacidad de reacción contra las epidemias se vería muy reducida. Se ha de tener en cuenta que la inversión en tiempo y dinero que las empresas necesitan para desarrollar nuevos fármacos son muy elevadas (del orden de mil millones de dólares y una década de investigación para cada producto nuevo), y se entiende que una de sus prioridades sea recuperar las inversiones de la forma más rápida posible.



Pero, por otro lado, las empresas farmacéuticas han puesto en marcha programas para asegurar que se distribuyan fármacos en ciertas áreas sin intención de obtener beneficios, explica la Dra. Arantxa Horga. "En los últimos tiempos  han aumentado mucho las colaboraciones entre las empresas y los gobiernos y las ONG, a causa sobretodo de la conciencia pública y de los esfuerzos filantrópicos.




La malaria, la tuberculosis y el SIDA son las enfermedades que más se benefician". También existen maneras de asegurarse que la industria cubrirá ciertas deficiencias de recursos que nadie más puede solucionar. "En el caso de los fármacos para niños" dice la Dra. Horga, "un mercado que suele ser poco rentable para las farmacéuticas, los gobiernos mismos incentivan que las compañías inviertan en investigación, por ejemplo extendiendo los períodos de sus patentes.



Es cierto que el mundo de la red da muchas informaciones diariamente y existen muchos partidarios del uso de fármacos más naturales que están en contra de estas megacorporaciones farmacéuticas. Pero, hoy por hoy, gracias a las empresas farmacéuticas podemos decir que gran parte del mundo está abastecida de medicamentos para la cura de innumerables enfermedades, infecciones y patologías crónicas. Respetando la opinión de los que están a favor o en contra del uso de medicación creada por estos laboratorios, no podemos negar el gran beneficio para el mundo, del desarrollo de estas industrias que en ocasiones son rechazadas sin una justificación juiciosa. 

miércoles, 28 de diciembre de 2011

EL ÉBOLA





El virus del Ébola causa una fiebre hemorrágica, es decir, acompañada de sangrados abundantes, que a menudo es mortal. Desde que en 1976 se descubrió esta enfermedad han muerto un millar de personas, principalmente en África Central. Se conocen cinco tipos diferentes de virus de Ébola: Zaire, Sudan, Côte  d´Ivore, Bundibugyo i Reston. La infección por tres de estas variantes (Zaire, Sudan y Bundibugyo) es mortal entre el 25% y el 90% de las veces. Actualmente no hay vacuna ni tratamiento. 





Normalmente los humanos se infectan a partir de contacto con animales enfermos, sobretodo monos, por eso el Ébola es un problema en zonas no urbanas, principalmente del África. El 2005 hubo epidemias de Ébola en Gabón y en el Congo que se cree que se originaron a partir de los murciélagos infectados.



El 2008 se descubrió una variante de Ébola, la llamada Reston, en puercos de Filipinas. Era el primer caso de Ébola detectado en un animal que no fuese un primate. 



Como en el caso de los humanos, los puercos se podrían haber infectado a partir de excrementos de murciélago que hubiesen caído en su comida. Esta fórmula del virus se había observado por primera vez en Reston, Virginia, el 1989 en un grupo de monos que estaban esperando pasar la cuarentena para ser usados en investigación. Los monos venían de las Filipinas y se vio que las personas que habían estado en contacto tenían anticuerpos contra el virus, aunque sólo uno de los humanos afectados había desarrollado síntomas, semejantes a una gripe. Hubo brotes de Reston en las Filipinas el 1992 y el 1996, pero no murió nadie por la infección.



Contagiarse de un mono es infrecuente. En cambio, hay mucha más gente que tiene contacto con puercos, por eso el hecho que el virus se haya detectado en estos animales representa un peligro importante. El virus es destruido por la calor, así que comer carne de puerco no supone ningún riesgo si está bien cocinada. Se cree que algunas epidemias de Ébola en África han ido precedidos por un incremento inusual de la mortalidad entre los puercos, cosa que hace sospechar que el virus puede llegar a los humanos a través de estos animales. No se ha visto que el virus infecte ningún humano que trabajase con puercos hasta enero de 2009, cuando un granjero dio positivo para anticuerpos contra el virus. En febrero de 2009 ya se habían descubierto cuatro casos más. Ninguno de los infectados había tenido síntomas importantes. Si se confirma que se infectaron a partir de uno de los puercos de la granja, esto querría decir que el virus se puede transmitir de puercos a humanos. El Reston aún no ha producido ninguna víctima mortal; por tanto, antes de causar una epidemia grave, habría de aumentar su agresividad. Es precisamente lo que puede pasar si un virus intercambia información con otro, y esto se da muy a menudo cuando más de un virus infecta a un mismo puerco.






EL VIRUS DEL NILO OCCIDENTAL

Hasta finales del siglo XX, poca gente de los países desarrollados había sentido hablar del Virus del Nilo Occidental (también conocido como WNV, West Nile Virus). Afecta sobretodo a las aves, pero puede pasar a los humanos  a través de las picadas de los mosquitos. El 80% de los infectados no presentan ningún síntoma, mientras que el resto tienen dolor de cabeza, dolores e inflamación de los ganglios que desaparecen al cabo de pocas semanas. La enfermedad, relativamente infrecuente y limitada sobretodo en regiones tropicales, se describió por primera vez en 1937 en Uganda, aunque se especula que el virus ya llevaba tiempo rondando. Existen aquellos que proponen que Alejandro el Grande fue la primera víctima célebre (mientras que otros opinan que murió de malaria o de fiebre tifoidea).




El virus se hizo famoso cuando llegó por primera vez al continente americano en el año 1999 e hizo su entrada triunfal en New York. Se cree que la causa fue un mosquito que viajó en un avión que venía de África. La alarma en la ciudad fue considerable. Una de las primeras señales que hacía prever que pasaba alguna cosa estraña fue la muerte masiva de los pájaros del zoo del Bronx, junto con ciertos casos de una enfermedad no identificada en humanos que comenzó afectando el barrio de Queens. Durante el primer verano, hubieron 62 casos graves y 7 muertos en la ciudad. A partir de entonces, el virus se comenzó a extender hacia el oeste, hasta llegar a la otra costa de los Estados Unidos en 2002. Desde el principio de la epidemia hasta el 2004, se dieron 16.000 casos, con 660 muertos. El 2007 cerca de 3.600 personas en todo el país sufrieron una infección severa, y casi 125 murieron, un porcentaje por debajo del 4%.




La enfermedad no tiene tratamiento ni vacuna, por tanto, lo más efectivo es actuar sobre la transmisión. Las autoridades de la ciudad de New York intentaron parar el brote inicial fumigando Central Park las noches de verano con grandes dosis de insecticida, que repartían unos camiones cisterna. También se aconsejó a la gente que no pasease por el parque una vez se ponía el sol, cuando los mosquitos comenzaban a salir.



De momento, los casos en Europa han sido esporádicos. En España no se ha conseguido nunca detectar el virus en ningún enfermo, aunque sí se han visto anticuerpos en algunas personas. Estos indida que el WNV ha causado infecciones en la península Ibérica, pero seguramente con consecuencias leves.


martes, 27 de diciembre de 2011

EL CÓLERA



Millones de personasen todo el mundo viven en zonas de riesgo de contraer el cólera. La OMS. calcula que el 2007 se cobró, esta enfermedad, 120.000 víctimas. Normalmente se transmite a través del agua potable contaminada con excrementos de personas infectadas. Es, por tanto, una enfermedad que depende estrechamente de las condiciones sanitarias, sobretodo de si el agua se filtra y de si se pone cloro, y por eso actualmente aparece sólo en países en vías de desarrollo. La última pandemia mundial de cólera fue en los años 70. Por motivos desconocidos, las epidemias de cólera también siguen patrones estacionales.

Vibrio cholera


La principal característica del cólera es la intensa diarrea que provoca la toxina segregadapel Vibrio cholera, la bacteria responsable. En el 5% de los casos mata al cabo de pocas horas de la aparición de los primeros síntomas si no se trata urgentemente. Aunque los antibióticos son útiles, los más importante es una rehidratación intensiva.



Las personas infectadas que no mueren adquieren inmunidad contra futuras infecciones. Se pensaba que esta inmunidad servía para unos cuantos años, pero algunos trabajos recientes sugieren que puede durar sólo unos meses. Un problema para eliminar el cólera son las infecciones que no causan ningún tipo de síntomas, que podrían ser hasta 250 veces más frecuentes que las otras, cosa que podría hacer que muchas personas transmitiesen la enfermedad sin ni siquiera saber que están infectadas.



Sólo hay una vacuna contra el cólera, llamada dukoral. Es mucho más efectiva y relativamente barata: su coste es entre 5 y 9 euros aproximadamente. Se administra por vía oral y el problema es que se ha de conservar en frío y que se han de administrar dos dosis con al menos una semana de separación entre dosis. En África son dos condiciones muy díficiles de conseguir, fuera de las grandes ciudades, por eso la OMS no considera viable dar soporte a estrategias de vacunación masiva. Existen dos vacunas más, pero una aún no ha sido probada por la OMS y la otra se dejó de fabricar en 2004.

AGUA CLORADA


A finales de 2008, una epidemia de cólera que había avanzado por Zimbabwe, con miles de muertos y decenas de miles de enfermos, mientras el Gobierno del dictador Mugabe intentaba quitar importancia a las cifras. Según testimonios, las carreteras estaban llenas de residuos, con moscas y gusanos que se multiplicaban muy cerca de las casas. Los enfermos se apilaban en los hospitales, sin electricidad ni agua corriente -a veces sin ni tan sólo médicos o enfermeras, ya que muchos han abandonado el país (hasta el 50% desde el 2000)-, cosa que propiciaba que la infección se extendiese entre ellos. A causa de los problemas políticos del país, los cadáveres se acumulaban sin que hubiese tiempo de enterrarlos, y esto conllevaba a la descomposición y a más contaminación de las fuentes de agua potable.



Zimbabwe tuvo uno de los mejores sistemas sanitarios de África, incluyendo un centro de investigación importante en la Universidad de Zimbabwe, pero todo esto se ha perdido en los últimos años a causa de la inestabilidad política. El país hacía décadas que no sufría el cólera, exceptuando casos aislados que se controlaban normalmente en pocas semanas. No se puede calcular la extensión de la epidemia actual ni cuando se podrá frenar. En marzo de 2009, se contaban ya más de 4.000 muertos, con cerca de 100.000 enfermos. 

EL CÓLERA AZOTA HAITÍ


La epidemia se extendía por los países vecinos del cono sur de África, incluyendo Sudáfrica, Zambia, Mozambique y el Congo. Otras epidemias graves de cólera son la de Angola de 2006 y 2007 (85.000 casos, con un 5% de muertos), y la de Sudáfrica de 2002 (116.000 casos, con un 1% de muertos). En Europa, la primera gran epidemia de cólera comenzó en 1827, con una mortalidad de hasta el 99%. El doctor Jaume Ferran ensayó en Valencia la primera vacuna anticolérica. En el siglo XX fueron disminuyendo los casos.



LAS FOTOS PERTENECEN AL BROTE DE CÓLERA EN HAITÍ 
QUE SE EXTENDIÓ A LA REPÚBLICA DOMINICANA





FRANÇOISE BARRÉ-SINOUSSI

FRANÇOISE BARRÉ-SINOUSSI



Brillante, con sentido del humor, con aportaciones a la ciencia y la salud mundial extraordinariamente relevantes, comprometida con los más pobres entre los pobres. ¿Por qué nadie habla de esta extraordinaria mujer?



Cuando parecía que la penicilina había borrado de la faz de la tierra toda amenaza de pandemias, a comienzos de la década de 1980 apareció una nueva enfermedad que hizo renacer antiguos miedos. Como las grandes pestes de la Edad Media, tenía el carácter de un castigo divino, pues afectaba a colectivos "pecadores", como homosexuales y drogadictos, y parecía cebarse especialmente en personas con gran promiscuidad sexual. Los antibióticos eran incapaces de luchar contra ella porque la enfermedad anulaba el sistema inmunológico -de ahí el nombre de Síndrome de Inmuno Deficiencia Aquirida, SIDA- haciendo que el organismo sucumbiera a infecciones oportunistas por hongos, bacterias u otros agentes patógenos, inocuos en condiciones normales. La "peste rosa" empezó a diezmar a los miembros de la comunidad gay y propició un auge del puritanismo y la homofobia.



Movimientos encabezados por actores de Hollywood intentaron quitar el estigma de los enfermos de SIDA, pero sus esfuerzos fueron baldíos, porque la enfermedad era mortal. En contraste, los trabajos de los científicos dieron pronto sus frutos , llegándose a la conclusión de que la enfermedad era causada por un retrovirus. Y así llegaron no sólo las curaciones parciales, sino algo mucho más importante: el convencimiento de que, por muy extraña y temible que resultara una amenaza para el ser humano, la comunidad científica sería capaz de hacerle frente. Los nombres de los paladines de la ciencia que protagonizaron esta gran gesta aparecieron repetidamente en la prensa en la década de los ochenta, llegándose a un conflicto por la autoría del descubrimiento, resuelto tras la intervención de los entonces presidentes de Estados Unidos y Francia, Ronald Reagan y François Mitterrand.



Los científicos que aislaron el virus del SIDA  recibieron, con todo merecimiento, el premio Nobel de Fisiología y Medicina en el año 2008. Pero, para sorpresa de muchos, entre los premiados sólo figuraba uno de los que había ocupado las portadas de los periódicos dos décadas antes, el profesor Luc Montaigner del Instituto Pasteur de París. La otra persona galardonada con el Nobel, la investigadora Françoise Barré-Sinoussi del mismo centro, era la responsable del proyecto que permitió identificar el virus del SIDA, a pesar de lo cual su nombre no había aparecido en los debates sobre la autoría. ¿Quién era esta desconocida dama?




Nacida en París en el año 1947, decidió estudiar ciencias para demostrar a su padre, que no creía demasiado en el talento femenino, de lo que eran capaces las mujeres. Tras licenciarse, se dedicó a estudiar los virus bajo la supervisión del profesor Chermann, que le inoculó la pasión por investigar, de la que aún no se ha curado. Una vez presentada su tesis doctoral, dedicada al estudio de las relaciones entre los retrovirus y el cáncer, trabajó en el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos de Bethesda y, tras volver a Francia, siguió investigando en el Instituto Pasteur de París. Cuando a finales del año 1982 se diagnosticaron en un hospital de París los primeros pacientes de una misteriosa enfermedad contagiosa que no respondía a ningún tratamiento conocido, fue la encargada de coordinar el equipo que investigó si el agente infeccioso era un virus. En mayo de 1983 publicaron el primer trabajo que identificaba el virus VIH como responsable del SIDA, en una de las respuestas más rápidas que la ciencia ha dado a un problema médico.



Una vez encontrado el culpable, se dedicó a buscar estrategias para atacarlo, siendo nombrada directora de la unidad de Retrovirus del Instituto Pasteur en 1992. Pero como su interés por la enfermedad no se limitaba al virus que la producía, sino que se extendía a los enfermos que la padecían, en 1985 comenzó a viajar regularmente a África y a otras regiones del Tercer Mundo para establecer estrategias eficaces de lucha contra la enfermedad. No hay que olvidar que, aunque en el primer mundo SIDA ya no es sinónimo de muerte, esta enfermedad ha matado a más de 25 millones de personas y hoy afecta a 33 millones, el 70% de ellas del África subsahariana. Su compromiso con esos enfermos es tan serio que no pudo dejar de responder al Papa Benedicto XVI el cual, al iniciar su visita a África en el año 2009, negó la eficacia del uso del preservativo para prevenir el SIDA, recomendando en su lugar la abstinencia. Como respuesta a estas declaraciones, Françoise publicó una carta abierta en el diario francés Le Monde, en la que las refutaba con la información acumulada por los estudios propios y del resto de los científicos que, en laboratorios de todo el mundo, luchan para poner coto a la enfermedad desde hace 25 años.



En una chispeante entrevista que le hizo hace un par de años una joven licenciada en física en el marco de unos encuentros entre premios Nobel y jóvenes investigadores, no duda en calificar las declaraciones papales de "criminales". También en esa entrevista ríe de buena gana al recordar que, el día de su boda, su futuro marido la llamó al laboratorio donde ella trabajaba, como de costumbre, para preguntarle si recordaba el compromiso que tenían ambos ese día y si creía que podría ir.


sábado, 24 de diciembre de 2011

DESTRUCCIÓN ESENCIAL PARA LA VIDA

Durante los años 60 del siglo XX, mientras estudiar el ADN estaba de moda en el ámbito de la biología, Avram Hershko decidió ir a contracorriente y dedicarse a las proteínas, a las cuales (en aquel momento) no se les prestaba demasiada atención. Gracias a su obstinación, hizo descubrimientos importantísimos en el ámbito de la biología molecular, como los mecanismos que permiten la regeneración de los distintos componentes celulares de los que estamos hechos los seres humanos. Su trabajo obtuvo recompensa en el año 2004, cuando recibió el premio Nobel de Química.


Avram Hershko 
En el 2004, la revista científica New Scientist anunció el premio Nobel escribiendo "La ciencia de la destrucción de las proteínas celulares gana el Nobel".




Extraño fue que ganara un Nobel unos conocimientos sobre la destrucción y no sobre la vida. El estudio demostraba como resulta necesario la destrucción para la vida. No es posible tener células vivas que solamente creen cosas sin eliminar nada: las células deben deshacerse de ciertas cosas en el momento oportuno. 




El ser humano está formado de proteínas. Todos hemos oído hablar del ADN, el material hereditario, nuestros genes. Pues bien, el objetivo de nuestros genes es crear proteínas. Los genes son la información, son como el disco duro de un ordenador que contiene los datos. Pero necesitamos la máquina que resulta de esos datos, así que cada gen codifica una proteína. Por eso tenemos genes: para crear proteínas. Las proteínas son las máquinas de nuestras células. Y se encargan de todo en las células: de todos los procesos químicos, de las enzimas, de todos los procesos físicos, del funcionamiento cerebral... Todo está hecho de proteínas, por eso son tan importantes.




Pero las proteínas se estropean con el tiempo, son una estructura muy delicada que acaba dañándose por el oxígeno, por los radicales de oxígeno: el mero hecho de respirar ya daña nuestras proteínas. Así que hay que destruir las que están estropeadas para fabricar nuevas proteínas en su lugar. La renovación es muy importante: hay que eliminar las malas proteínas.




Si no se eliminan las que están mal, entonces se acumulan en el organismo. Por ejemplo, el Alzheimer o el Parkinson se deben a la acumulación de proteínas en mal estado, proteínas malas. Normalmente no enfermamos, porque las hemos eliminado. Pero a veces, cuando no se eliminan, o cuando no se eliminan bien, contraemos esas enfermedades y otras. El segundo motivo de la importancia de la destrucción de proteínas es que permite una regulación. Funciona como un interruptor. Ya sabes, puedes encender un interruptor, pero también tienes que poder apagarlo. Cuando arrancas un vehículo, también tienes que poder apagarlo o frenar si está en marcha. 




No se puede dejar encendido un interruptor para siempre. Hay que parar en el momento adecuado. Así que la destrucción sirve para parar ese interruptor, para detenerse. He aquí las dos funciones principales de la degradación o la destrucción de proteínas. Es algo básico y esencial para la vida.




Unas proteínas se degradan o destruyen en pocos minutos y otras tardan semanas. Avram Hershko se hizo esa pregunta hace 4 décadas. Cuando era joven y, por casualidad, descubrió el problema de la degradación proteínica y observó que algunas proteínas se destruían muy rápidamente, mientras que otras no. La pregunta en aquel momento consistió en el por qué esta destrucción era diferente según las proteínas. Tardó poco en descubrirlo junto con su equipo de investigadores. Resulta que la proteína que debe destruirse está marcada: se le pone una marca que está relacionada con otra proteína llamada ubicuitina. Así que hay una marca que se produce mediante enzimas muy inteligentes, que saben qué proteína marcar. La marca se añade a la proteína y entonces la proteína queda marcada para morir. En su momento se le llamó "el beso de la muerte", así lo llamó el comité del Nobel. Pues bien, cuando la proteína recibe el beso de la muerte, es enviada a una máquina, un orgánulo celular llamado proteasoma. Pero lo más importante es el marcaje porque la proteína tiene que marcarse para poder ser enviada al lugar adecuado para su destrucción. Eso es lo más importante del descubrimiento del equipo de investigación de Avram Hershko.




La marca que va a la proteína para su degradación o destrucción no indica cuándo tardará, si será inmediato o si ocurrirá al cabo de dos semanas. En cuanto se pone la marca, la destrucción es inmediata. Pero la marca no se pone inmediatamente, sino que el marcaje se produce a velocidades distintas para las diferentes proteínas. Todo el sistema es muy inteligente, se decide qué proteína debe recibir la marca y con qué rapidez. Hay, por lo menos, mil enzimas diferentes, que se llaman ligasas de ubicuitina,cuya función es poner la cantidad adecuada y en el momento oportuno. Y un gran porcentaje de nuestro genoma, alrededor del 5% de todos nuestros genes, se destina a fabricar diferentes enzimas, cada una de las cuales envía ubicuitina a ciertas proteínas en determinados momentos. Por eso el sistema funciona tan bien, porque las enzimas saben cómo reconocer aquello en lo que trabajarán.




Pero la pregunta es ¿el sistema puede fallar?¿Pueden ocurrir errores?¿Se ponen a veces marcas en lugares erróneos? Y la respuesta según Avram Hershko es que puede ocurrir que todo vaya mal. No hay nada que sea perfecto al 100%. Normalmente no sale mal, pero a veces sí. Cuando las cosas van mal, nos ponemos enfermos. Por ejemplo, la división celular es un proceso extremadamente controlado. Y este control se debe a la degradación de proteínas específicas. Hay dos tipos diferentes de proteínas en ese control: las que estimulan la división celular -se llaman oncoproteínas- y las que detienen, la inhiben. Cuando la proteína estimuladora no se degrada, la división aumenta. Y provoca cáncer, porque el cáncer se debe a la división celular descontrolada. O cuando la división se realiza demasiado rápido, nuevamente se produce cáncer, porque el vehículo se queda sin frenos y sigue avanzando, y las células empiezan a dividirse cuando no deberían hacerlo. Así que, en algunos casos, el sistema de degradación de proteínas pueden funcionar mal, y entonces sufrimos enfermedades. Principalmente cáncer, pero también enfermedades degenerativas: Alzheimer o Parkinson. Por eso es tan importante entender el sistema.




Gracias a los conocimientos sobre este proceso degradativo de las células, empezamos a saber por qué se producen enfermedades como el Alzheimer, el Parkinson o el cáncer. Así funciona y avanza la ciencia: primero entendemos algo, intentamos  comprenderlo. La investigación básica se realiza por pura curiosidad: alguien siente curiosidad y quiere saber cómo funcionan las cosas. Sin embargo, una vez satisfecha la curiosidad, también se puede ayudar a los demás porque, cuando entendemos algo, podemos hacer algo al respecto. Así pues, lo que hizo Avram Hershko fue una investigación básica, pero que acabó conduciendo a la comprensión de ciertas enfermedades y, a la larga, puede llevarnos a nuevos tipos de fármacos para combatirla. De hecho, ya hay algunos fármacos: hay uno que ya se está utilizando y que va muy bien para combatir cierto tipo de cáncer. Éste sí que está ya en uso. Y se están investigando otros contra enfermedades neurodegenerativas que son más difíciles de tratar, pero todavía no se están utilizando. Ahora bien, por lo menos tenemos una manera nueva de abordar estas enfermedades, y esto es importante: con un poco de suerte nos llevará a nuevas generaciones de fármacos que nos ayudarán a controlar mejor el proceso.




En general, nuestro cuerpo es muy bueno en hacer esto. Nuestro organismo comete errores, pero los errores son muy poco frecuentes, mejor expresado muy infrecuentes, y la mayoría de las veces, si se producen errores, se corrigen. Nuestros miles de millones de células funcionan conjuntamente. Todo está programado para que nuestro cuerpo esté sano la mayor parte del tiempo durante un período bastante largo, y nuestras proteínas están bien durante muchos años; esto es así porque se regeneran. Se crean nuevas proteína todo el tiempo, y las antiguas proteínas se degradan, porque nuestro cuerpo funciona así constantemente.




Lás células son complejas e inteligentes, destruyen las proteínas desmontándolas y utilizando las piezas para fabricar nuevas proteínas. Continuamente se generan nuevas proteínas a partir de proteínas antiguas, pero primero hay que romperlas en trocitos y destruirlas. Una vez destruidas se reutilizan para construir nuevas proteínas. Así están hechas la proteínas: se componen de unidades fundamentales. La degradación proteínica las desmonta en piezas, y luego se construye nueva vida a partir de estas piezas.